Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 22 de febrero de 2024
  • Actualizado 00:39

A un año de la pandemia, Bolivia está venciendo la segunda ola, pero no la guerra

Este 10 de marzo se cumple un año desde que se reportó el primer caso de coronavirus en el país. En este tipo, además del virus, Bolivia vivió diversos conflictos sociales, el cambio de Gobierno y la llegada de las vacunas.
 
Imagen referencial de enfermeras en tiempos de pandemia en Boliva. NOÉ PORTUGAL
Imagen referencial de enfermeras en tiempos de pandemia en Boliva. NOÉ PORTUGAL
A un año de la pandemia, Bolivia está venciendo la segunda ola, pero no la guerra

Este 10 de marzo se cumple un año desde que los dos primeros casos de coronavirus fueron confirmados dentro del territorio boliviano. Poco antes de las 20:00, el entonces ministro de Salud Aníbal Cruz fue quien dio la noticia a nivel nacional.

Bolivia fue el último país en sumarse a la lista de naciones de América Latina que registraron casos de COVID-19. Se trataba de dos mujeres, de 65 y 60 años, que estuvieron en Italia antes de arribar al país, uno de los casos se confirmó en Santa Cruz y el otro en Oruro.

 

Autoridades como Yercin Mamani, exdirector del Servicio Departamental de Salud (SEDES) de Cochabamba y hoy jefe de vigilancia Epidemiológica, recuerdan con pena las cifras letales registradas durante este periodo pero recuerdan a la población que los cuidados deben continuar.

"Hoy se recuerda el primer caso que hemos tenido de COVID-19 en Bolivia. Durante todo marzo (de 2020) llegamos a 100 casos y se estimaba un crecimiento pequeño, pero ha ido rebasando estas proyecciones del escenario intermedio y negativo. Estamos venciendo la segunda batalla, pero no la guerra contra el COVID-19", recordó este martes en conferencia de prensa.

 

CALLES DESIERTAS Y CRISIS ECONÓMICA 
El gobierno transitorio de Jeanine Áñez dictó cuarentena rígida como una de las primeras medidas de contención contra el virus, en primera instancia a partir del 22 de marzo y por 14 días. La medida fue extendida posteriormente y luego flexibilizada de a poco.

Las calles desiertas es un escenario, prácticamente, irrepetible, según la opinión de muchos trabajadores de la prensa que, además de la policía y el personal sanitario, fueron parte de los pocos grupos con autorización para circular.

 

Un millón de empleos formales y 4.2 millones de trabajos informales en Bolivia estaban en riesgo debido a la crisis causada por la COVID-19, según el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y sus proyecciones sobre el impacto de la pandemia en el empleo en América Latina y el Caribe, contenidas en un documento difundido en abril de 2020.

El comercio y transporte, entre otros, fueron los sectores más afectados por la crisis económica generada por la pandemia que presionaron por la inmediata flexibilización de las restricciones.

 

Según Mamani, la ampliación de servicio permitió reducir la tasa de incidencia en Cochabamba de 681 casos por cada 100 mil habitantes a 526. También informó que la tasa de letalidad en el departamento se redujo hasta posicionar a la Llanta hasta en octavo lugar.