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  • Diario Digital | martes, 16 de abril de 2024
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12 jóvenes con discapacidad se titulan; 4 logran promedio óptimo

Se formaron como profesionales, sobre todo, en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de esa institución estatal. Entre ellos hay personas sordas y en silla de ruedas.
Una persona con discapacidad visual que se formó en la UMSS (izquierda). Elizabeth Peredo, una joven con discapacidad que tiene un promedio destacado./ DICO SOLÍS
Una persona con discapacidad visual que se formó en la UMSS (izquierda). Elizabeth Peredo, una joven con discapacidad que tiene un promedio destacado./ DICO SOLÍS
12 jóvenes con discapacidad se titulan; 4 logran promedio óptimo

Ayer, Elizabeth Peredo Gandarillas inició su jornada con la misma rutina. Siempre pendiente del reloj, se aseó, se vistió, calculó su presupuesto, alistó su almuerzo en un recipiente, revisó que la silla de ruedas que la acompaña desde hace más de una década esté limpia, llamó a un taxi y se echó una mirada más al espejo; no todos los días se recibe un reconocimiento de la universidad.

Junto a otros tres estudiantes con discapacidad — Rodrigo Yapiticona Colomi (Comunicación Social), Mario Calizaya Fernández (Música) y Salif David Montaño Martínez (Contaduría Pública)— ella sería distinguida por su alto desempeño académico durante esta gestión.

Actualmente, cursando el octavo semestre de la carrera de Trabajo Social, de la Facultad de Humanidades de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), Eli tiene 32 años de edad, 17 de ellos sin poder usar sus piernas.

Cuando tenía solo 15, cayó de un árbol, lastimándose de forma tal que perdió la movilidad de sus extremidades inferiores, y por mucho tiempo, las ganas de seguir adelante.

“He pasado por muchas situaciones, mucha depresión, por muchos años no pude salir a la sociedad, pero lo logré poniéndome fuerte”, recuerda sobre el oscuro periodo en el que ni siquiera contemplaba la idea de estudiar una carrera universitaria.

Pero como ella misma indica, se empoderó, en gran parte por su creciente conocimiento sobre sus derechos y las leyes que los amparan.

La Nro. 223, por ejemplo, establece las garantías para que las personas con discapacidad sean incluidas en el sistema educativo plurinacional; y la Ley 070 “Avelino Siñani” reconoce su derecho a recibir educación en todos los niveles.

La UMSS sería una de las pocas que consolidó estas directrices, asegura la responsable del Centro Universitario de Atención a la Discapacidad (Cuadis) de la UMSS, Rosario Gonzáles, impulsora del acto desarrollado ayer en el Rectorado de la institución, con motivo del Día Nacional de la Persona con Discapacidad (15 de octubre).

En él, se homenajearon también a 12 graduados con limitaciones físico motoras, intelectuales, auditivas y viscerales; que se formaron en las Facultades de Veterinaria, Humanidades, Tecnología, Economía, Derecho y Medicina.

Se trata de Carla Lorena Montaño Tapia (Veterinaria y Zootecnia), Cristian Lazarte y Sonia Marcelo Cruz Moya (Comunicación Social), Erick Rafael Villca Fuentes (Ingeniería de Sistemas), Maura Zelaya Calicho (Contaduría Pública), Omar Claros Acuña (Ingeniería Mecánica), Patricia Mirtha Salinas Céspedes y Juan Carlos Cucho (Psicología), Ramón Orlando Orellana Huacaña (Ciencias Jurídicas), Tania Inés Chumacero Prado (Ciencias de la Educación), Vidal Santo Matías (Ingeniería Civil) y Wilson Melgarejo Cenzano (Medicina).

“A través de políticas inclusivas, hemos logrado reglamentar la admisión directa, para equiparar las oportunidades”, señala Gonzáles.

Si Elizabeth tiene que señalar el factor que más ha dificultado su camino en la educación superior, en realidad apunta al económico, recordando que durante todo su tiempo en la “U”, tuvo que trabajar.

“Para poder cubrir mis pasajes sobre todo, porque las personas con discapacidad andamos en taxi”, añade. Ella debe llegar hasta el campus central de la zona de Las Cuadras desde K’ara K’ara. “Tengo que salir con tiempo (…) hay días que tengo clases en la madrugada, tengo que salir a las 5 en punto o 5:30”, cuenta. 

Y cuando tiene horarios con ‘puentes’ entre sí, para ahorrar, prefiere quedarse allá. “Y es complicado, sentarse en las sillas, se hinchan los pies; así es el esfuerzo que hacemos las personas con discapacidad para poder superarnos”.

Por estas condiciones, la pandemia de hecho le facilitó las cosas con la modalidad de clases virtuales. 

De vuelta a la fase presencial, Elizabeth debe lidiar con todas las complicaciones de una universidad que no se construyó para gente con discapacidad. “Aunque hemos avanzado, sabemos que nos falta mucho para lograr una real inclusión”, reconoce Gonzáles. Ella asevera que la UMSS tiene en sus filas estudiantado a 117 personas con discapacidades.

“Aún existen muchísimas barreras”, sopesa Eli, para quien no solo las gradas, las aulas o los pasillos parecen cerrarle el paso, sino también la frágil consciencia sobre las limitaciones que ella y varios otros enfrentan día a día, entre docentes y los mismos estudiantes.