Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 02 de julio de 2020
  • Actualizado 15:14

La puesta en servicio de Solar Orbiter, completada desde casa por la covid-19

La puesta en servicio de Solar Orbiter, completada desde casa por la covid-19. EFE
La puesta en servicio de Solar Orbiter, completada desde casa por la covid-19. EFE
La puesta en servicio de Solar Orbiter, completada desde casa por la covid-19

La sonda Solar Orbiter de la Agencia Espacia Europea (ESA) completó con éxito su puesta en servicio mientras viaja hacia el Sol. Un proceso que se vio complicado por las medidas de confinamiento frente al coronavirus y que obligó a realizar parte de las operaciones desde casa.

Solar Orbiter, cuyo cometido es estudiar e intentar predecir el comportamiento de nuestra estrella y que tomará las primeras imágenes de sus regiones polares, ya está lista para empezar a hacer ciencia, informa la ESA en un comunicado.

El complejo proceso de puesta en servicio requiere de meticulosas verificaciones técnicas y del trabajo conjunto de decenas de personas, pero la irrupción del coronavirus les obligó a reinventarse para hacer parte de ese trabajo en casa.

"Si alguien me hubiera dicho en febrero que haríamos la puesta en marcha en órbita mientras trabajábamos desde casa me habría horrorizado", pero ese fue el caso y "todos los equipos trabajaron perfectamente juntos en línea y lo conseguimos sin problemas", explica Ian Walters, director del proyecto en Airbus, contratista principal de la nave.

Solar Orbiter emprendió vuelo el pasado 9 de febrero y a las pocas semanas parte de los equipos a cargo de esta misión de 1.500 millones de euros se vieron obligados a abandonar las salas de control de alta tecnología Centro Europeo de Operaciones Espaciales (ESOC) de Darmstadt (Alemania) ante las primeras medidas de contención de la pandemia.

La situación se complicó aún más cuando varios trabajadores del ESOC dieron positivo a la enfermedad, lo que obligó a cerrar las puertas una semana, tiempo tras el que una plantilla mínima pudo regresar.

Pero muchos otros tuvieron que permanecer en casa, como es el caso del investigador principal del Analizador de Viento Solar (SWA), Christopher Owen, quien relata que, antes de abandonar el centro, tomó un par de ordenadores portátiles y cuatro monitores.

Una vez en casa "eché a mi hijo, de dos años, de su cuarto y monté todo allí", creando un centro de control temporal desde el que ha trabajado, en contacto con su equipo, para poner en servicio ese instrumento.

La responsable de operaciones de Solar Orbiter para la ESA, Sylvain Lodiot, reconoce que tenían "serias dudas" sobre si podrían trabajar en estas condiciones. "Pero nos fuimos adaptando y, al final, funcionó muy bien porque todos los miembros del equipo nos conocemos".

Esta es la primera misión en la que "todos los instrumentos se han puesto en servicio desde casa", señala David Berghmans, del Real Observatorio de Bélgica.

En los cuatro meses desde el lanzamiento de Solar Orbiter se han comprobado y calibrado los diez instrumentos que componen la sonda, que ahora esta a 165 millones de kilómetros de la Tierra y ya preparada para hacer ciencia.

En la actual fase de crucero, que durará hasta noviembre, algunos instrumentos recopilarán datos científicos del entorno alrededor de la nave, mientras que los equipos de la misión seguirán ajustando los instrumentos de detección remota en preparación para las operaciones científicas cerca del Sol.

Durante estos meses, la sonda ya envió a tierra las primeras mediciones de algunos de sus instrumentos y efectuó el primero de sus acercamientos al Sol, que le llevó a solo 77 millones de kilómetros de nuestra estrella.