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  • Diario Digital | miércoles, 21 de octubre de 2020
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Proponen un sistema de nomenclatura para bacterias y arqueas incultivables

Proponen un sistema de nomenclatura para bacterias y arqueas incultivables.EFE
Proponen un sistema de nomenclatura para bacterias y arqueas incultivables.EFE
Proponen un sistema de nomenclatura para bacterias y arqueas incultivables

Un consorcio internacional de científicos ha propuesto un nuevo sistema para nombrar a bacterias y arqueas que no pueden ser cultivables en el laboratorio, una petición respaldada por 119 microbiólogos de todo el mundo, entre ellos, los del Centro de Astrobiología (CAB, CSIC-INTA).

Las bacterias y arqueas (organismos unicelulares que carecen de núcleos) conforman dos de los tres dominios de la vida en la Tierra, y se nombran de acuerdo con el Código Internacional de Nomenclatura de Procariotas (ICNP por sus siglas en inglés; el Código). 

Sin embargo, este código sólo reconoce las especies que se pueden cultivar en el laboratorio, un requisito que durante mucho tiempo ha sido un problema para los microbiólogos que estudian las bacterias y arqueas directamente en la naturaleza.

Desde la década de 1980, los microbiólogos han usado técnicas de secuenciación genética para tomar muestras y estudiar el ADN de microorganismos directamente del medio ambiente, de hábitats tan distintos como los océanos helados de la Tierra o el subsuelo profundo, hasta la superficie de la piel y las mucosas humanas. 

Para la gran mayoría de estas especies, todavía no existe ningún método para poder cultivarlas en el laboratorio, lo que, según el Código clásico, les impide nombrarlas de manera oficial.

"En los últimos años han aumentado los descubrimientos basados en genomas para las aqueas y bacterias recogidas del medio ambiente, pero no existe un sistema que los nombre oficialmente. Esto ha creado un gran caos y confusión en nuestro campo de investigación", lamenta Alison Murray, primera autora de la publicación y profesora de investigación en el Desert Research Institute (DRI), en Reno (EEUU). 

"Ser capaz de representar en un lenguaje común la diversidad de organismos no cultivados conocidos por sus secuencias genómicas es muy importante", razona.

En el artículo, publicado hoy en Nature Microbiology, Murray y sus colaboradores, razonan por qué hay que actualizar las reglas para nombrar nuevas especies de bacterias y arqueas, y presentan dos propuestas.

En primer lugar, proponen que se revise formalmente el Código para incluir bacterias y arqueas no cultivadas y representadas por la información de su secuencia de ADN, en lugar de las muestras de cultivo en vivo que actualmente se requieren y, en segundo lugar, como alternativa, sugieren la creación de un sistema de nomenclatura completamente separado (aunque podría fusionarse en el futuro) para los organismos no cultivados.

Para Brian Hedlund, de la Universidad de Nevada (EEUU) y coautor de la publicación, "los beneficios de seguir adelante con cualquiera de estas dos opciones serán enormes. Se podrá crear una lista unificada de todas las especies no cultivadas que se han descubierto en las últimas décadas e implementar estándares de calidad universales".

En microbiología ambiental y en particular en Astrobiología se utiliza la secuenciación de ADN extraído de rocas de las profundidades de la Tierra, de costras de sal, o bloques helados de los glaciares, para entender la biodiversidad y los metabolismos microbianos y su relevancia en los ciclos biogeoquímicos. 

Para Victor Parro, investigador del CAB y coautor de la publicación, "la inmensa mayoría de estos microorganismos son incultivables en el laboratorio, pero podemos conocer su genoma e inferir sus capacidades metabólicas. Sabemos que están ahí, qué aspecto tienen y qué hacen, y queremos registrarlos con un nombre que todos entendamos".

"En estos momentos este es un campo emocionante porque estamos describiendo la diversidad de la vida en la Tierra y descubriendo nuevas especies al igual que los científicos del siglo XIX se encontraban descubriendo organismos más grandes", advierte Murray. 

"Muchos paradigmas han ido cambiando la forma en que entendemos cómo funciona el mundo, y cuánta diversidad hay ahí fuera, y este es otro cambio que se debe hacer. Tendremos que cambiarlo o viviremos en el caos", concluye.

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