Opinión Bolivia

  • Diario Digital | lunes, 30 de marzo de 2020
  • Actualizado 18:47

EL ALBERGUE MAPAJO RECIBE VISITAS DESDE EL AÑO 2000 EN EL ÁREA PROTEGIDA DE PILÓN LAJAS DE BENI Y LA PAZ

Los Tsimane Mosetene apuestan por el ecoturismo

Los Tsimane Mosetene apuestan por el ecoturismo

El pueblo Tsimane Mosetene, de la Amazonia boliviana, ha encontrado en un proyecto comunitario de ecoturismo la herramienta para preservar su hábitat y su forma de vida, en una iniciativa reconocida con un galardón promovido por la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

La Empresa Comunitaria Mapajo Ecoturismo Indígena "es el resultado de una decisión de las mujeres y varones de la comunidad Tsimane, para tener un ingreso con el que educar a nuestros hijos, porque vimos que era imposible hacerlo con nuestra pequeña producción agrícola", dijo una de sus dirigentes, Lucía Canare.

La participación activa de las mujeres en el proyecto, así sea en áreas pactadas con el hombre, es un gran paso para este pueblo donde ellas y ellos han tenido secularmente tareas muy diferenciadas y las decisiones han estado concentradas en los hombres, dentro de una sociedad en donde la poligamia ha sido práctica tradicional.

La empresa homenajea al mapajo, el árbol sagrado de la selva amazónica boliviana que alcanza 40 metros de altura y a cuyo cobijo crecen otras muchas especies maderables del bosque húmedo de los departamentos de La Paz y de Beni, en el oeste y norte del país.

"Trabajamos en el campo, para luego ocuparnos en forma rotativa de nuestra empresa turística, así todos nos beneficiamos y todos atendemos nuestras otras tareas", explicó Canare. "El producto del campo sustenta la alimentación de nuestras familias" y el ecoturismo da ingresos, "aunque para útiles escolares y no mucho más", contó.
CAPACITACIÓN Las mujeres de la comunidad fueron capacitadas en gastronomía y ejercen de modo rotatorio como camareras, cocineras, motoristas o guías. Canare es la jefa de la cocina del albergue indígena, con un menú tradicional que se nutre de los chacos familiares, las pequeñas áreas taladas para sembrar.

Arroz, yuca, plátano (banano para cocinar), maní, frijol, ají y caña de azúcar integran el cultivo del chaco que ellas cuidan temprano en las mañanas, tras ocuparse del desayuno familiar. Los varones aportan productos de la caza y la pesca y a todo ello se suman los frutos del bosque.
DISTANCIA Rurrenabaque, el más habitado de los cuatro municipios por los que se diseminan los pobladores de las comunidades tsimanes  y  mosetenes, muestra lo poco  conectados que permanecen   estos  pueblos  con la civilización dominante.

Esa localidad está solo a 410 kilómetros al noreste de La Paz, pero para hacer el trayecto que las une por vía terrestre se demora entre 12 y 18 horas. Y luego hay que hacer una travesía por río de entre dos y tres horas para llegar hasta Asunción del Quiquibey.

Unas 290 personas viven en este poblado, ubicado cerca de la ribera del río Quiquibey, afluente del Beni.

Los ríos son parte esencial de la vida de los pueblos Tsimán y Mosetene, como también se conoce a las dos etnias unificadas desde 1991 en el Consejo Regional Tsimane Mosetene (CRTM), que coordina 22 comunidades y unos 2.000 indígenas.
RECONOCIMIENTO En 1997 cambió la vida de Pilón de Lajas, la región natural donde se asientan los tsimanes y mosetenes. El CRTM logró una de sus mayores reivindicaciones: que el Estado boliviano decretase su espacio como Tierra Comunitaria de Origen, lo que otorga derechos sobre sus 4.000 kilómetros cuadrados.

Pasaron 10 años antes que el actual presidente de Bolivia, Evo Morales, hiciese entrega formal de la titularidad colectiva al CRTM, lo que le ha permitido consolidar proyectos productivos, como el del aprovechamiento de la jatata, una palmera tropical propia de la zona, y otros vinculados al llamado desarrollo en pie de la Amazonia.

Poligamia en desuso

Los tsimanes mosetenes son reacios a hablar de la práctica de la poligamia, propia de su prevaleciente cultura machista.

Ellos prefieren el silencio sobre este tema por "el morbo occidental".

La poligamia es ahora una costumbre en desuso, pero tenía una característica peculiar: su carácter familiar, ya que el hombre toma bajo su protección a una o dos hermanas de su primera esposa.

Clemente Caimani precisa que la poligamia "está siendo dejada de lado, porque ahora se tiene conocimiento de las leyes (que la castigan penalmente) y por el costo de la vida".

"Aquí no se da la situación (de poligamia), lo normal es tener una sola pareja. Quizás en comunidades más altas suceda, pero aquí hombre y mujer trabajamos unidos, bajo una idea que nace de ambos", acotó Lucía Canare en conversación separada.

La poligamia resiste solo en alguna comunidad tsiname muy remota, sin casi contacto con la dominante civilización, que, como comentan los "chatidyes" (parientes en tsiname y como se llaman sus integrantes entre ellos), tiene sus propios usos de poligamia, con formas "más refinadas e hipócritas".

Los roles del hombre y la mujer son muy marcados en la sociedad Tsimane Mosetene.

La mujer hila, teje y tiñe. El hombre sería visto como una mujer si hiciese esas actividades y ella tampoco puede hacer flechas o cazar, por ejemplo.

Premio Ecuatorial 2010 reconoce el aporte de Mapajo a cuidar la biósfera

En 2010, el Consejo Regional Tsimane Mosetene (CRTM) recibió el Premio Ecuatorial por sus logros en la preservación de la reserva de la biósfera y la mejora de la vida de las comunidades de Pilón de Lajas mediante proyectos de ecoturismo o de aprovechamiento sustentable de sus recursos.

El premio fue entregado por Iniciativa Ecuatorial, conformada por gobiernos y sociedad civil y encabezada por diferentes agencias de la Organización de Naciones Unidas.

"Logramos reducir la pobreza de nuestro territorio con proyectos productivos", explicó el cacique de Asunción y vicepresidente del CRTM, Clemente Caiman.

El reconocimiento de 20.000 dólares reforzó iniciativas como la del ecoturismo de Asunción, la producción de jatata y de cacao, que mejoran la vida de las comunidades preservando su hábitat.

 "No chaqueamos en grandes extensiones, sino lo suficiente para alimentarnos. La selva es una tienda para nosotros. De ahí sacamos alimentos, la carne que requerimos, las frutas del bosque y las plantas medicinales", explicó la dirigente Lucía Canare, de 46 años y madre de 12 hijos.

"Por eso la protegemos y rechazamos que el Gobierno deshaga nuestra labor con sus megaproyectos, más bien pedimos que nos ayuden para seguir protegiendo el territorio", planteó.

En Asunción y en otras áreas de Pilón de Lajas las amenazas de desarrollos mineros, petroleros y de infraestructura son continuas.

"Hemos pasado muchas situaciones difíciles y ahora mismo nuestro territorio está amenazado por megaproyectos del actual Gobierno, como la represa de Bala y la explotación petrolera", dijo Canare.

El proyecto hidroeléctrico de Bala, que el Gobierno retomó desde 2011, inundaría el acceso natural al territorio indígena y dejaría sin tierra a unas 1.000 familias de la zona, amenazadas también por crecientes desarrollos petroleros en Beni, rico en hidrocarburos.

Para los habitantes de Asunción, se trata de proyectos que van en contra de su futuro, al contrario de otros, como el de la empresa del Mapajo, que orgullosamente operan desde 2000.

Vivir en armonía con la naturaleza ha sido una práctica ancestral de los Tsimanes Mosetenes. Por ello son pueblos de escasa migración, sin carencias alimentarias, asentados en la zona de amortiguación de la reserva de biósfera y que usan los recursos naturales de su entorno para hacer trueque con sus vecinos de las tierras más altas.

También tejen jatata para techos.

Los visitantes descubren la biodiversidad

Las comunidades Mosetenes y T’simanes invitan a los turistas a participar en las actividades de la vida cotidiana.

En la Reserva de la Biósfera y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas se realizan caminatas guiadas a sitios de gran interés biológico como salitrales, lugares de anidación de parabas, sendas con árboles de gran tamaño, extensas playas en las riberas del río Quiquibey con posibilidad de observación de aves, mamíferos y reptiles característicos de la vida en el bosque tropical húmedo.

La Reserva, próxima a la población de Rurrenabaque en Beni, presenta grandes valores paisajísticos por el sistema de serranías subandinas y el profundo valle aluvial tropical del río Quiquibey. Al interior del área destaca la misteriosa Laguna Azul por su belleza y las leyendas fascinantes que la envuelven.

El albergue Mapajo fue construido por los comunarios, la mayor parte con materiales del lugar y en base a su estilo de construcción tradicional. Las cabañas cuentan con servicios básicos. Cada cabaña tiene un balcón y está amoblada con camas, mosquiteros, veladores, estantes, sillas perezosas y hamacas.

 El albergue es el punto de partida para llegar a los diferentes arroyos, ríos, bosques, serranías y comunidades que son parte de los lugares a descubrir en el territorio Mapajo.

Otros aspectos que incrementan los atractivos de Pilón Lajas y que demuestran los esfuerzos realizados, se refieren a la habilitación de campamentos en otras comunidades, la construcción de los muebles en el lugar y la habilitación de senderos con rutas específicas, etc.

Los Tsimane Mosetene cultivan los alimentos, elaboran artesanías y productos procesados, como por ejemplo miel de abejas, diversas plantas medicinales, cestos, tejidos de palmas locales, hamacas, adornos hechos con madera, semillas y otros productos del bosque.

La empresa comunitaria Mapajo Ecoturismo Indígena, pertenece y es operado por las comunidades Mosetenes y Tsimanes del río Quiquibey. La filosofía del turismo de Mapajo, se basa en el respeto por la naturaleza y las culturas.

Mapajo ofrece también un centro de interpretación y descanso inspirado en las "Shipas", casas tradicionales de los "chamanes", donde se dispone de información acerca de la diversidad biológica y cultural de la Amazonia.

Las ganancias de Mapajo se destinan a financiar proyectos para mejorar la calidad de vida de las familias. La comunidad en pleno evita la extracción de troncas, la cacería y pesca de animales silvestres.