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  • Diario Digital | sábado, 14 de diciembre de 2019
  • Actualizado 14:45

Facebook cruza barrera de $us 30 y pierde una cuarta parte de su valor

Facebook cruza barrera de $us 30 y pierde una cuarta parte de su valor

Las acciones de Facebook no tocan fondo. Once días después de sudebut bursátil, los títulos de la red social cerraron la sesión a 28,84 dólares: un 9,62 por ciento por debajo del precio al que abrieron este martes su cotización en Wall Street.

La cifra sitúa el valor de la empresa en unos 68.597 millones de dólares: un 24 por ciento por debajo de su valor original y un 43 por ciento por debajo del valor que llegó a alcanzar hace 11 días en sus primeros minutos sobre el parqué.

La empresa ha perdido más de una quinta parte de su valor desde la jornada de su salida a Bolsa. Un desplome que los inversores achacan a la codicia de las entidades bancarias que gestionaron la operación, que optaron por subir el precio inicial de las acciones hasta los 38 dólares mientras rebajaban sus previsiones sobre los ingresos de la red social.

Se buscan culpables

La operación recaudó unos 16.000 millones de dólares para la empresa: unos 12.900 millones de euros al cambio actual. Pero los títulos se han desplomado desde la jornada inaugural y algunos analistas auguran que su precio natural ronda los 20 dólares. Una cifra que dejaría el valor de la empresa en la mitad del valor que sus responsables le atribuían en los prolegómenos de su salida a Bolsa.

Miles de pequeños inversores pensaban que las acciones de Facebook despegarían en sus primeras horas sobre el parqué. Pero su apuesta se desveló como un espejismo y algunos empiezan a buscar culpables más allá de su codicia o de su escaso ojo inversor. La prensa estadounidense escarbaba estos días en historias como la de Jennifer Kohne: una jubilada de St. Louis que compró unas 3.000 acciones a 42 dólares y las revendió el miércoles por apenas 32. Kohne perdió unos 23.800 euros en apenas una semana y ahora se pregunta si la empresa de Mark Zuckerberg o sus bancos asesores transmitieron a propósito una imagen engañosa sobre la operación.

Todos intentan escurrir el bulto sobre el fracaso bursátil de la red social. Las entidades bancarias apuntan a los problemas técnicos de Nasdaq, cuyo sistema dejó a los "brokers" a oscuras durante horas en la jornada inaugural. Pero los expertos perciben los problemas de Nasdaq como un detalle secundario y apuntan a los responsables financieros de Morgan Stanley y de la red social.

El punto más oscuro tiene que ver con un discreto retoque que la empresa llevó a cabo el 9 de mayo en el folleto oficial de la operación. La redacción es alambicada pero deja entrever que los ingresos de la empresa en sus dispositivos móviles no estaban creciendo en este trimestre tan deprisa como sus usuarios. Un detalle que subrayaba los dos problemas más graves de Facebook: sus problemas para hacer dinero con los datos de sus usuarios y sus dificultades para crecer lejos de la pantalla del ordenador.

Bajas previsiones

Quedaban unos días para el debut de Facebook en Wall Street y los analistas de los tres bancos que lideraban la operación -Morgan Stanley, Goldman Sachs y JP Morgan- retocaron a la baja sus previsiones para la red social. Pero esa información sólo alcanzó a un grupo selecto de firmas financieras. Nunca a pequeños inversores como Kohne, que compraron sus acciones con la mente puesta en ofertas como la de LinkedIn, cuyas acciones duplicaron su valor hace un año por estas fechas en su primera jornada sobre el parqué.

Muchos señalan como responsables del fiasco a David Ebersman, responsable financiero de Facebook y cerebro indiscutible de la operación. Otros apuntan a Michael Grimes: el ejecutivo de Morgan Stanley a quienes muchos consideran el banquero preferido de Silicon Valley. Ambos tomaron tres decisiones que hoy se antojan polémicas: aumentaron el precio inicial hasta los 38 dólares, sacaron al mercado muchas más acciones y se apresuraron a hacer caja deshaciéndose de las que estaban en su poder. Detalles que llevaron a algunas firmas financieras a rebajar o cancelar sus órdenes de compra. Pero no a los inversores cegados por su codicia o su escaso ojo inversor.