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  • Diario Digital | jueves, 06 de octubre de 2022
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ANTIGÜEDAD/// OSCAR MAMANI ES UNO DE LOS MÁS ANTIGUOS Y LEALES EMPLEADOS.

“Trabajo más de lo que me piden y lo hago con gusto”

“Trabajo más de lo que me piden y lo hago con gusto”



Oscar Mamani no considera exagerado trabajar voluntariamente en domingos, salir de la fábrica con dos o tres horas después de haber acabado su jornada laboral o haber llegado con retraso a la promoción de su hijo por quedarse a terminar un balance económico.

Oscar, jefe de Administración, es amante de la precisión, la responsabilidad y de su trabajo en la fábrica COBOCE Ceramil.

Le gusta lo que hace. “Trabajo más de lo que me piden, lo hago con gusto y no es exageración. Además, COBOCE me ha dado tanto, que estar aquí es un agradecimiento”.

Permanece en la fábrica 32 años y 14 días.



SU HISTORIA Antes de pasar a propiedad de COBOCE Ceramil, la empresa de tejas y ladrillos se llamaba solo Ceramil Ltda. cuya construcción empezó en 1976. Pertenecía a las familias cruceñas Roda y Dabdub. Oscar trabajó allí.

Las condiciones en la empresa privada eran penosas”. Había manejo manual en hornos de cocción circulares, rectangulares y Hoffman. El material se llevaba empujando en carretillas y en un carrito hidráulico. Los obreros entraban para cargar y descargar a temperaturas que superaban los 80 grados centígrados.

La empresa privada Ceramil Ltda. funcionó hasta 1989 cuando COBOCE compró la fábrica e inició cambios en el proceso y la dignificación humana. Los hornos circulares y rectagulares fueron reemplazados por hornos túnel, móviles y todo lo que era manual es ahora automático y semiautomático.

Se compró una retroexcavadora y un montacarga para el traslado de los productos que hoy sale en un carrito eléctrico. Antes, el corte de cada ladrillo era manual. Ahora hay cortadores automáticos.

La estabilidad laboral llegó. “Fue como pasar de un trabajo castigo a un trabajo digno”.

Perfil



Oscar Mamani ingresó a COBOCE Ceramil con examen de competencia. Conoce cada rincón y detalle de la planta ubicada en la avenida Blanco Galindo. Fue auxiliar de almacén, contador, jefe contable, jefe administrativo y gerente. Hoy asume la jefatura de Administración.

Recuerda aquel momento por el que no pudo llegar a la promoción de su hijo. Debía terminar un balance económico. “Llegué cuando el acto había pasado. Mi hijo entendió la situación porque tenía que pagar un crédito para construir la casa”.

Otra de sus pasiones es el fútbol.