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  • Diario Digital | jueves, 09 de febrero de 2023
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Túnez hace historia, pero se queda en la orilla

Túnez hace historia, pero se queda en la orilla./ EFE
Túnez hace historia, pero se queda en la orilla./ EFE
Túnez hace historia, pero se queda en la orilla

La selección de Túnez hizo historia al ganar por primera vez a Francia (1-0), pero el triunfo tuvo un sabor agridulce porque no le permitió lograr la clasificación para los octavos de final de Qatar 2022.

Las Águilas de Cartago nunca habían vencido a los 'bleus'. Antes de este partido se habían enfrentado en cuatro ocasiones, todas en partidos amistosos. El balance era de dos victorias galas, ambas en casa, y dos empates en feudo tunecino.

Y cuando por fin alcanzaron la victoria ante una Francia plagada de suplentes hasta que Didier Deschamps, con el marcador en contra, optó por sacar al campo a Kylian Mbappe, Antoine Griezmann, Adrien Rabiot y Ousmane Dembele, no les otorgó el premio de progresar en el torneo.

Túnez disputaba su sexta fase final mundialista. Nunca ha superado la fase de grupos. Esta vez lo hubiera hecho si Australia no hubiera vencido a Dinamarca. Los 'Socceroos' arrebatan a los mediterráneos el billete.

Pero al menos les queda el honor de haber cortado la racha de la vigente campeona mundial, que no perdía un partido de la competición desde los cuartos de final de Brasil 2014, ante Alemania.

Además lo hicieron ante el fervor de un estadio, el Ciudad de la Educación, entregado. La hinchada tunecina ganaba por goleada en las gradas. Por momentos parecía el estadio de Rades donde juega sus grandes partidos, donde, sin ir más lejos, obtuvo el pasaporte mundialista ante Mali.

Los seguidores de Túnez pitaron la Marsellesa, el himno francés, cantaron al unísono el suyo, se entregaron a sus jugadores, protestaron atronadoramente acciones señalizadas o no por el colegiado pero sobre todo silbaron a Kylian Mbappe cuando entró al terreno de juego en la segunda parte.

Cada vez que tocó el balón la estrella de la selección francesa y del París Saint Germain fue silbado con contundencia desde la grada, donde los apenas 5.000 aficionados galos, apenas podían dejarse notar.

Mientras los jugadores del banquillo seguían por una pantalla el partido de Australia y Dinamarca y se rendían desilusionados cuando terminó el encuentro con triunfo 'aussie', el equipo en el campo luchaba de forma denodada por la victoria.

Antoine Griezmann igualó el partido en la prolongación, pero el colegiado neozelandés Matthew Conger, tras consultar el vídeo, lo anuló por fuera de juego. Estalló la grada y el equipo festejó la victoria, pero con amargura de haberse quedado a un paso de los octavos.