Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de octubre de 2022
  • Actualizado 00:07

COMPARSAS, FRATERNIDADES, FAMILIAS Y GRUPOS DE AMIGOS DISFRUTARON AYER DE LA ENTRADA QUE EXHIBIÓ LA DIVERSIDAD DE BAILES Y CULTURAS.

La integración se impuso en el Corso de Corsos

La integración se impuso en el Corso de Corsos



Desde las ocho de la mañana y a pesar de la amenaza de un cielo nublado, fieles los cochabambinos tomaron los espacios urbanos del recorrido del Corso de Corsos para disfrutar de bailes, música y comida. Familias enteras se dieron cita a esta fiesta, promociones de varios colegios compraron espacios para generar más recursos, cada comparsa se organizó para exhibir lo mejor de su grupo, las autoridades se esforzaron para que la entrada de este año sea mejor que la del año pasado y las personas compartieron por varias horas con sus ocasionales vecinos. Estos hechos, que pudo observar OPINIÓN, hacen que el nombre dado a esta festividad sea el más acertado.

INTEGRACIÓN EN LAS COMPARSAS Dentro de cada comparsa se identificó a los líderes, quienes bailaban por delante del resto y ordenaban las coreografías. Están también quienes danzaban por cumplir con su institución, escuela, escuadra o fraternidad. Sin embargo, hubo quienes bailaban con ímpetu a cada paso sin importar su lugar en la comparsa.

Al ser una festividad exenta de algún tipo de dimensión religiosa, la explicación más concreta para este tipo de bailarines fue la adrenalina, el anonimato, el gusto de compartir y la peculiar sensación de la interacción foránea con el público.

INTEGRACIÓN DEL CONTEXTO Los participantes de la comparsa Plaxburg S.R.L. utilizaron creativamente los tanques de agua y basureros que producen para convertirlos en trajes. A las 8:30 de la mañana y con el mensaje “El agua es vida… cuídala” provocaron aceptación y reflexión en el público.

El Carnaval permite en su lógica, la exposición del contexto social. La escasez de agua en el país continúa siendo un problema.

La integración de elementos políticos como el presidente Trump hacen referencia a la problemática actual y evidencian la conciencia colectiva.

INTEGRACIÓN DE LA SOCIEDAD La Escuela de Integración, Formación Deportiva, Expresión Artística y Desarrollo Laboral (Eifodec) integró una comparsa formada por personas con distintos tipos de discapacidad. Otras comparsas que no se atribuyen una función específica para con estas personas también poseen caporales, bailarines de saya y otros.

La integración en la participación de comparsas es resultado de un proceso inclusivo que la sociedad cochabambina continúa instaurando.

INTEGRACIÓN FAMILIAR Desde muy temprano y al igual que todos los años, la familia Rivas Camacho acudió para disfrutar y apoyar la festividad.

Quizás, por ser propietarios de una funeraria, el disfrute de la vida se convierte en algo muy suyo. “Siempre somos así de alegres”, dijo Marcia Camacho.

Así, sentados desde una mesa en El Prado y con un distintivo cotillón carnavalero en la cabeza se dispusieron a disfrutar de las comparsas, en espera de un sobrino bailarín.

Muchas otras familias vendieron una serie de alimentos que prepararon juntos y otras estaban integradas en alguna comparsa.

INTEGRACIÓN Y AMISTAD Un grupo de la Promoción del 81 del Colegio Militar decidió hacerse sentir desde el público. Los “Machaj Wilas” (Sangre Nueva) vistieron casacas carnavaleras, un distintivo original y propio de las comparsas cruceñas.

Indicaron que el Corso de Corsos es solamente una de sus muchas actividades carnavaleras y por si el “mix” de casacas con militares no bastara, disfrutaron del Corso comiendo unos clásicos chambergos chapacos. La integración de amistades así perdura y contagia.

INTEGRACIÓN DE LA JUVENTUD 120 jóvenes con una increíble energía pasada la media jornada bailaban mientras intentaban identificar a sus compañeros de curso premilitares entre las comparsas. La Promoción 2017 del colegio Maryknoll disfrutó del Corso desde una gradería propia en la avenida Ramón Rivero.

Los jóvenes vistieron bandanas azules y poleras blancas. Llevaron consigo además de su incansable energía, pigmentos en polvo, elementos característicos de fiestas juveniles. La Promoción disfrutó del Corso a pesar de representar una inversión de 130 bolivianos para cada uno.

DIVERSIDAD DE COMPARSAS La más exótica característica del Carnaval de la Integración se concreta con la diversidad de comparsas, temáticas e incluso utilería de cada comparsa y fraternidad. Los detalles de cada grupo para mostrar al público como parte del show, exhibieron elementos culturales, educativos e incluso teatrales.

La comparsa del Centro de Instrucción de Tropas Especiales (CITE) del Valle Alto, dejó de ser un clásico carnavalito al invitar productos propios de la región al público.

Otra de las comparsas militares con temática “Thriller” hizo un show que incluyó una máquina de humo y sangre falsa que fue regada por el equipo de apoyo para mayor realismo de la temática zombie. Otros caracterizados de arlequines destacaron por su originalidad y colorido.

Periodistas de varios medios conformaron una comparsa “Misk’i Periodistas” de carnavalito que ingresó a las 9:30. Compartieron coplas cantadas con el público.

INTEGRACIÓN DEL PAÍS Quizás la característica más particular del Carnaval de la Integración es, aunque suene muy carnavalero, la mixtura de expresiones culturales presentes entre todos los participantes. Desde el clásico caporal, hasta el esfuerzo por innovar de los premilitares o “soldaditos” como les dice la gente.

Gracias a la integración, un caporal, un premilitar, un espectador y un platillero pueden robarse el show.

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Urus, la fraternidad orureña fue la gran atracción de este año

Estos diablos orureños son conocidos por su impresionante despliegue pirotécnico, sus vistosos atuendos y, sobre todo, su histórica trayectoria. Sin duda, son un gran exponente cultural boliviano.

Este año participaron en Cochabamba como fraternidad invitada.