Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 07 de diciembre de 2022
  • Actualizado 10:22

LA GOLEADA QUE HOLANDA CONCRETÓ AYER SOBRE EL EQUIPO LOCAL (0-3) REFRESCÓ LA HERIDA DE LA CANARINHA, QUE SE VA CON EL ORGULLO ANIQUILADO

Nueva debacle de la canarinha

Nueva debacle de la canarinha



Una Holanda pragmática y veloz en el contraataque venció ayer por 0-3 a Brasil, removió la profunda llaga que el 1-7 ante Alemania abrió en el equipo local y se quedó con el tercer lugar del Mundial disputado en el país del fútbol.

Holanda obtuvo así (con un lugar en el podio del Mundial que el técnico Louis Van Gaal casi despreciaba) una apuesta que el fútbol más laureado del planeta también ha perdido en su propia casa.

Aunque no fue tan profundo, el naufragio brasileño comenzó más temprano que en el escandaloso 1-7 de Alemania en semifinales.

Con solo dos minutos de juego, Van Persie buscó la primera carrera de Robben, que fue interrumpida por un claro agarrón de Thiago Silva que el árbitro argelino Djamel Haimoudi consideró dentro del área y sancionó con penal.

Hubo amarilla para el capitán brasileño, que no jugó en el fatídico 1-7 frente a Alemania por sanción, gol de Van Persie cuando nadie había sudado todavía y Brasil otra vez con los nervios a flor de piel e incapaz de reaccionar con algún orden.

Con esa madrugadora ventaja, Holanda cedió espacios y se dedicó a su especialidad. Aguantar atrás para sorprender con velocidad a la contra.

Brasil buscaba en medio del área la estatura de Jo, que jugó en lugar de Fred, pero el delantero del Atlético Mineiro no llegó nunca y los centros iban de un lado al otro sin encontrar nada. 

La sólida línea de cinco defensas formada por Van Gaal no pasaba por demasiados sustos, pero cada balón que llegaba a Robben o Van Persie sumía en pesadillas a Thiago Silva, David Luiz y compañía.

El fantasma de la goleada alemana en semifinales se despertó en el minuto 17, cuando De Guzman (que reemplazó a un Sjneider que se lesionó al calentar) escapó por la derecha, centró y el mal despeje de David Luiz lo recogió Blind para volver a batir a Julio César.

Cundió la desesperación en la selección brasileña, desapareció el poco juego de conjunto que había y el equipo de Scolari apostó en la individualidad.

Lo hizo con Oscar y también con Maicon, pero el muro holandés siempre fue más fuerte.

Felipao intentó mejorar las cosas en la segunda etapa con el ingreso de Fernandinho. Logró un poco más de movilidad, pero no más que eso.

Sobre el final, Scolari quiso apelar a la potencia de Hulk, pero tampoco funcionó y Holanda volvió a golpear y anotó el 0-3 en el minuto 90.

Aunque parecía presentir que el equipo de Scolari no tenía cómo reaccionar, la hinchada brasileña dejaba claro que quería pasar la página del 7-1 alemán y no paró de alentar al equipo hasta casi el final, porque tras el tercer gol estalló en protestas.

Pero así como animaron a sus jugadores, las tribunas no dejaron en paz a Felipao y lo abuchearon del primero al último minuto. Si hay un culpable del desastre de Brasil en casa, la “torcida” lo encontró.

REPERCUSIONES

Prensa brasileña habla de fiasco, melancolía, decepción y sufrimiento

RÍO DE JANEIRO/EFE.

Brasil se despidió ayer de forma lamentable, con una nueva goleada en su contra, lamentó la prensa brasileña.

Los portales destacaron que, pese a que los brasileños se mostraban dispuestos a apoyar a su selección, terminaron abucheándola, especialmente a Fred y a Luiz Felipe Scolari.

“Brasil se despide del Mundial de forma melancólica”, “Adiós”, "Fiasco", "Brasil sufre nueva goleada y termina cuarto", "Nueva decepción", "Brasil pierde de nuevo y queda de cuarto" fueron algunos titulares de los portales de los diarios brasileños tras el resultado del partido.

Para el diario O Globo, fue un fin lamentable del Mundial en casa para Brasil, con otra actuación ridícula y otra humillación, tras la derrota por 7-1 sufrida ante Alemania en semifinales.

"Brasil terminó con un récord negativo de goles encajados por una selección anfitriona en mundiales: 14. La defensa de 2014 entró en la historia como la más vencida de la selección brasileña en 20 mundiales disputados por el país y superó a la de 1938", según el portal del matutino de Río de Janeiro.

Brasil: 0

Julio César

Maicon

Thiago Silva David Luiz

Maxwell

Luiz Gustavo

Paulinho

Ramires

Oscar

Willian



Entrenador:

Felipe Scolari

Cambios: Paulinho x Hernanes, Ramires x Hulk.

Holanda: 3

Jasper Cillessen Dirk Kuyt

Stefan De Vrij Ron Vlaar

Bruno Martins Daley Blind

G. Wijnaldum Jordy Clasie

J. De Guzman Arjen Robben Robin Van Persie

Entrenador:

Louis van Gaal

Cambios: Cillessen x Vorm, Blind x Janmaat y Clasie x Veltman.

Goles: m.3: Van Persie, m.17: Blind y m.91: Wijnaldum.

 Estadio: Mané Garrincha

 Ciudad: Brasilia 

 Público: 68 mil aprox.

 Árbitro: Djamel Haimoudi (Argelia)

 Partido: Por el tercer puesto

ANÁLISIS

Brasil queda demolida en su mayor decepción 

Sergio López

PERIODISTA

El penúltimo episodio del campeonato mundial de fútbol testimonió la pobreza de la selección anfitriona, que fue demolida por Holanda en la lucha por el tercer lugar del máximo certamen internacional, que ahora solo espera conocer el nombre del campeón.  

Brasil, sin salir del desconcierto en el que quedó luego de sufrir ante Alemania una dolorosa caída, volvió a perder, y una vez más de manera contundente. Quedaba como parte del compromiso de sus jugadores, el despedirse con un triunfo, para lavar, en cierto modo, la mancillada imagen del país más exitoso futbolísticamente a nivel internacional.

Muy pronto el rumbo del partido quedaba orientado merced a los dos primeros goles del equipo europeo, que con mayor aplomo, nutrido de mejores individualidades y sin sentir en la misma magnitud el trauma que deja una derrota en semifinales, se hizo dueño del fútbol, del resultado y del control del partido.

Así, Holanda, en los tramos finales sentenció con una tercera conquista, que hizo más dulce el marcador, quedando con el honor del tercer lugar, y dejando, del otro lado, a todo un país desconsolado y abrumado por el tormentoso desenlace de su campeonato, de su mundial, que de la euforia y el optimismo pasó al dolor y a la más grande decepción.