Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 24 de enero de 2021
  • Actualizado 08:26

Más de 4 millones de hectáreas destruidas ante el “eclipse sanitario”

Como en 2019, los bosques del oriente ardieron y destrozaron la flora y fauna del Pantanal, la Chiquitanía y el Chaco.

Parte de la Amazonía boliviana, en llamas en abril pasado.
Parte de la Amazonía boliviana, en llamas en abril pasado.
Más de 4 millones de hectáreas destruidas ante el “eclipse sanitario”

Por segundo año consecutivo, la crisis ambiental, con focos de calor, destrucción de la flora y fauna silvestre en áreas protegidas; y la quema, volvió a azotar a Bolivia, luego de un 2019 en el que el desastre del ecosistema se cobró la destrucción de más de 6 millones de hectáreas.

Las cifras destruidas hasta octubre de 2020 alcanzaron las 4 millones de hectáreas, con el departamento de Santa Cruz como epicentro de un desastre eclipsado por la pandemia, que confluyó en el tiempo.

De acuerdo con el Sistema de Monitoreo y Alerta Temprana de Riesgos de Incendios Forestales (Satrifo), en el mismo período de 2019 se perdieron 5.7 millones de hectáreas, lo que refleja una disminución de áreas quemadas del 34% en la presente gestión.

No obstante, la crisis es inobjetable, con la región oriental golpeada a través  de la devastación de 733 mil hectáreas forestales.

Los municipios de Samaipata, Vallegrande, Cabezas, Puerto Quijarro, Postrer Valle, Gutiérrez, Quirusillas y Lagunillas reportaron un incremento de hasta 10 veces de gravedad con respecto al año anterior.

El Pantanal, el Chaco y la Chiquitanía se vieron severamente afectados.

Satrifo dio cuenta de que el 24% de los espacios quemados de Bolivia correspondió a áreas protegidas, como fue el caso de Otuquis, San Matías, Iténez y Kenneth Lee.

Consternadas por  la situación crítica del medio ambiente en el país, más de 100 entidades elevaron la denominada Propuesta de la Agenda Ambiental para Bolivia 2020-2030 ante la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP). La urgencia de desarrollar acciones frente a la necesidad de proteger las áreas protegidas, combatir los focos de calor y preservar la biodiversidad es la consigna de los actores vinculados con el medio ambiente.

TUNARI, PROBLEMA RECURRENTE

El Parque Nacional Tunari de Cochabamba se ha convertido en una reserva natural azotada por las quemas en 2020. El pulmón verde más significativo del departamento ha sido blanco de los sinistros.

A fines de noviembre, un incendio en la localidad de Tranca afectó 70 hectáreas. Un 10% de ellas fueron arbustos.

El trabajo de GEOS, bomberos voluntarios y los propios comunarios contrarrestó la gravedad.