Opinión Bolivia

  • Diario Digital | domingo, 24 de enero de 2021
  • Actualizado 08:15

La Iglesia atrae fieles con misas online y todos migran a la comida

La resistencia fue el mandato en la crisis. Nuevos platos, el surgimiento de redes de emprendedoras mujeres, y campeones internacionales apostando por tiendas en la Cancha tomaron protagonismo en el proceso.

Una mujer emprendedora de La Paz prepara pizzas con sello 100% boliviano.
Una mujer emprendedora de La Paz prepara pizzas con sello 100% boliviano.
La Iglesia atrae fieles con misas online y todos migran a la comida

Cuando en agosto Jaihuayco se puso sus mejores galas  y se vistió de fe para celebrar a San Joaquín, el santo al que el barrio le profesa una fe incondicional, los sacerdotes que exaltaron las ceremonias y programas en torno al patrono mantuvieron a los feligreses informados, minuto a minuto, de cada actividad y cada movimiento de la celebración anual.

Aquellos que pudieron ser parte, acompañaron al santo en romería. Ya no hubo grandes fraternidades que danzaron en su honor. La situación sanitaria fue el impedimento.

Y aquellos que no consiguieron seguirlo en caravana, solo tuvieron que ingresar a la fan page de la Parroquia San Joaquín de Jaihuayco, en el Facebook, para sentirse parte y honrar al festejado a través de la pantalla del celular, la tablet, la laptop o la computadora.

Todas las misas fueron transmitidas en vivo.

La parroquia de la zona sur abrazó la costumbre y emite actualmente todas sus misas mediante la plataforma virtual.

Ahora no es descabellado imaginar al sacerdote frente a los fieles oficiando las cotidianas eucaristías. En absoluto.

Resulta que también la Iglesia católica se ha subido al tren tecnológico, proceso que aceleró la pandemia.

Todos los sectores han tenido que adaptarse a las nuevas condiciones y han debido encasillarse dentro de un concepto que ha tomado fuerza en la actual coyuntura: la reinvención.

La Iglesia no escapó al fenómeno de resiliencia frente a la imposibilidad (al menos al principio de la crisis sanitaria) de que los devotos asistan a las misas presenciales. Sumar cambios era el mandato para continuar en vigencia.

Desde que comenzó la crisis sanitaria en el país, deportistas, empresarios y periodistas, entre otros, han tenido que reinventarse y abandonar sus zonas de confort para subsistir.

Las redes solidarias han tomado fuerza como respuesta ante la crisis, mientras que el rubro gastronómico ha concentrado el grueso de los emprendedores que migraron de sus sectores, esto último, de acuerdo con el secretario de Relaciones Exteriores de la Confederación de la Micro y Pequeña Empresa de Bolivia, Juan Carlos Vargas.

“Muchos de los asociados se han cambiado al rubro alimenticio. Algunos han abierto sus tiendas de barrio y otros comercializaron productos en mercados móviles. Hay que buscar oportunidades de negocio”, aseveró Vargas.

Comenzaron a generarse agrupaciones de apoyo mutuo. Mujeres Cactus representa un claro ejemplo de la respuesta ante la necesidad. María Paola Valdivieso, una cochabambina administradora de empresas que realiza galletas glaseadas, forma parte de la iniciativa. Cuenta que la inquietud y la lluvia de ideas tuvieron lugar en un café, donde todas ellas coincidieron en aprobar el desarrollo de ferias artesanales en las que pudieran exponer sus productos, elaborados de manera manual.

En noviembre, Mujeres Cactus llevó adelante dos ediciones de la feria. La primera versión fue una suerte de “experimento” que sirvió para medir la respuesta de la gente. La segunda fue mayor y contó con más de 60 expositoras que ofrecieron tortas, bijutería, indumentaria y adornos para el hogar.

En La Paz, otro grupo de mujeres que solía lustrar zapatos o vender caramelos en las calles elabora pizzas con sello 100% regional. No se trata de las típicas masas italianas, sino de piezas de harina que en lugar de tener salsa cuentan con llajua, mote y carne desmechada.

Laja Pizza es el nombre del emprendimiento, que empezó a atender el 20 de noviembre gracias al empujón dado por Hormigón Armado, un programa que apoya a la niñez y la adolescencia en situación de calle.

Es que muchos se han volcado al rubro alimenticio. También lo hizo el fútbol. El defensor Fran Supayabe Alpiri, de Guabirá, incursionó en la panadería. Preocupado por los gastos en casa, decidió montar su propia microempresa en Santa Cruz, donde empezó a fabricar empanadas y pasteles. Durante la recta inicial de la pandemia, el jugador entrenaba y también lideraba la llamada SUPAnadería.

Mantener a su madre y sus hermanos fue vital para el jugador de 24 años. “No alcanzaba el dinero”, confesó.

También emprendió el raquetbolista oriental Carlos Keller. El múltiple campeón mundial abrió Astroburger con la consigna de ofrecer hamburguesas “de otra galaxia”. Junto a su pareja, Keller se hizo cargo de la propaganda y elaboración de la comida rápida con la misma pasión con la que juega.

En Potosí, el afamado Chivaz Pub, conocido por congregar lo mejor del rock boliviano, sumó platos criollos. Wilman Romero, propietario del lugar, notó que la comida se presentaba como una idea más rentable. Parrillada con un toque chaqueño y pollo al horno son dos opciones de la casa rockera.

El motociclista cochabambino Marco Antezana, fuera de las competencias hasta el primer semestre de 2020, aprovechó para apoyar a su madre en la venta de repuestos en el mercado.

“Además de realizar los entrenamientos, le ayudo a mi mamá en su caseta de repuestos de moto en el mercado de la Calatayud”, expresó el mayor exponente de cross boliviano y bicampeón lationamericano en MX-1.

La periodista de televisión Alejandra Ayala fue una de las trabajadoras de la prensa que se vio, de pronto, sin empleo durante la pandemia. Los directivos del canal en el que prestaba sus servicios le comunicaron que no le renovarían su contrato. A partir de allí, Alejandra, madre de dos niños, decidió comprar una moto para trabajar como delivery. Gran reto para la comunicadora, que no sabía manejar dicho vehículo y se ayudó con tutoriales en Youtube.

En La Paz, el cheff Marco Vila, uno de los expertos en la técnica japonesa teppanyaki más consolidados del país, tuvo que redefinir el concepto de la atención en su restaurante y brindar el servicio de delivery, según relata Activos Bolivia.

Vila, formado internacionalmente en la industria culinaria, emprendió en 2019 con un espacio distinto en el que la cocina en vivo era el elemento central. No obstante, debió pausar la atención y centrarse en el delivery, ya evidentemente sin la cuota del espectáculo.

El entrenador ajedrecista Rubén Molina, con urgencias de gasto en su hogar, tuvo que tomar su motocicleta y repartir pedidos a domicilio.

Las empresas inmobiliarias también debieron adaptarse a las nuevas condiciones. Es así que desarrollaron ferias virtuales mediante las que continuaron brindando sus servicios a distancia.