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  • Diario Digital | domingo, 24 de enero de 2021
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Adiós: la pandemia nos quitó al menos a 20 personalidades

Dejaron su sello en la historia local y murieron. Se fue el policía Condori, que regalaba sonrisas a niños, y el exfiscal que implementó la cámara Gesell en la región oriental.

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Adiós: la pandemia nos quitó al menos a 20 personalidades

“Después de todo, la muerte es solo un síntoma de que hubo vida”, escribió el poeta y ensayista uruguayo Mario Benedetti (1946-2009), en una de sus tantas frases reflexivas en torno a la idea de la trascendencia, más allá del fin de la existencia física en sí misma. Servirá la osadía de tomarle al charrúa el pensamiento prestado para marcar una suerte de prólogo funcional a la tarea de comprender que aquellos personajes locales que partieron este año tras ser víctimas del coronavirus sentaron su huella, en menor o mayor medida, de alguno u otro modo.

Los ha llorado la música, los ha llorado también el fútbol. Mecieron la nostalgia personalidades políticas, como también lo hicieron aquellas ligadas con el ambiente de la televisión.

Las artes plásticas delinearon su pincelada negra en señal de duelo. La Iglesia católica despidió a sacerdotes caídos, comprometidos con la crítica situación agravada desde marzo.

La muerte golpeó de lleno. No olvidó tocar la puerta de ningún sector.

Desde que Bolivia entró en la vorágine de la emergencia sanitaria, en marzo de 2020, los personajes conocidos que cedieron en la lucha son, al menos, dos decenas.

Aquí, el recuerdo de los sueños que la pandemia se llevó, entre ellos, el del “Hijo Ilustre” de Santa Cruz, el doctor Óscar Urenda. Cual soldado valiente, encabezó la batalla contra la pandemia, viajó por todo el país para cerciorarse de la situación y falleció con las botas puestas.

LA PELOTA, DE LUTO El paceño César Salinas, expresidente de la Federación Boliviana de Fútbol (FBF), falleció el 19 de julio, a los 58 años. Su deceso sacudió no solo al balompié local, sino al plano internacional, que rápidamente dio cuenta del hecho y mostró su solidaridad. Así lo hicieron entidades como la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) y los clubes bolivianos, entre otros. Salinas, que al inicio de la pandemia repartió víveres junto a su familia en zonas carenciadas de La Paz, enfermó el 8 de julio. El arquero Carlos Lampe le donó plasma hiperinmune y el dirigente dio señales de mejoría, pero finalmente su estado se complicó. Su labor al frente de la institución tuvo detractores (las dirigencias de Wilstermann y Bolívar expusieron anticuerpos), pero los lamentos fueron compartidos.

El 30 de junio, el fútbol tuvo un sacudón previo con el adiós del excolegiado y titular de la Comisión de Árbitros de Santa Cruz Remberto Gonzáles, quien murió a los 46 años, por COVID-19. La campaña que organizó el rubro para obtener plasma no bastó.

HÉROE AMANTE DE ANIMALES Luego de permanecer durante más de un mes en terapia intensiva, Óscar Urenda pereció el 24 de julio. El entonces Secretario de Salud de la Gobernación de Santa Cruz recayó. Aparentemente ya había superado la dolencia en mayo, pero, apenas unos días después, el gobierno transitorio le encomendó la misión de encabezar un plan para combatir los desastres en Beni. Urenda murió a los 72 años.

Sentía gran empatía con los animales. Cuando terminaba sus jornadas y llegaba a su casa, era recibido, entre fiestas, por sus mascotas. Imágenes y videos que circularon en las redes sociales dieron cuenta del cariño.

Su deceso motivó tres días de duelo nacional y la decisión de nombrarlo como “Hijo Ilustre” por parte de la Alcaldía de Santa Cruz. Especializado en ginecología, no cesó sus trabajos pese a su edad y a las condiciones precarias de lucha. Su adiós generó distintos homenajes, entre ellos, caricaturas que resaltarán su estoicismo para la posteridad. Además, un hospital lleva su nombre.

El oriente también lamentó la pérdida del gerente de la Unidad de Epidemiología del Servicio Departamental de Salud (SEDES) Roberto Tórrez, quien dejó de existir el 25 de julio, a los 71 años.

ANFITRIÓN DEL PAPA El monseñor Eugenio Scarpellini, obispo de El Alto, fue otra de las víctimas mortales del patógeno. Cerró sus ojos el 15 de julio. Es recordado, esencialmente, por sus acciones de caridad para con los más vulnerables (repartió víveres en pleno confinamiento) y por haber sido el encargado de recibir al papa Francisco cuando este llegó al país, en 2015. Nacido en Italia e instalado en Bolivia desde 1988, Scarpellini murió en el Hospital Sagrado Corazón, en El Alto.

El catolicismo también perdió al sacerdote Linton Guzmán, padre que dirigía las misas en la parroquia San Antonio, en la zona de La Cancha. Cercano a las causas nobles, adoleció desde el 27 de junio, luego de velar la agonía de una mujer enferma con el virus. Falleció el 22 de agosto. La calidad de sus pulmones se había deteriorado.

VOCACIÓN PARA HACER SONREIR La entidad verde olivo se vio sacudida. El 1 de agosto perdió al sargento segundo Armando Condori, conocido por encarnar al personaje de Paquito, quien repartía sonrisas entre los niños a través de la educación vial. Él mismo confeccionó el traje. Además, dibujó y pintó murales preventivos en distintas unidades policiales.

Por su lado, el sargento segundo Filomeno Choquehuanca (57 años) se constituyó en la primera baja de la Policía, por causa del virus. Contrajo la enfermedad cuando se encontraba en la Chiquitanía. El 23 de abril dejó de respirar.

“MADRE” DE EVO El 16 de agosto, cuando Evo Morales aún se encontraba exiliado en Argentina, falleció Esther, su hermana de 70 años, a quien este consideraba como una madre. “¿Por qué tanto odio, racismo y persecución política, que me impiden ver, por última vez, a mi única hermana?”, publicó el exdignatario en su cuenta de Twitter. Esther denunció que en noviembre de 2019 quemaron su domicilio, al calor de la convulsión social. “Por mi hermano voy a dar la vida, no voy a permitir que lo toquen”, decía, entonces.

ACUARELISTA INDELEBLE Rodolfo Saavedra, conocido por su talento como artista plástico y músico, se contagió con COVID-19 y resignó la batalla a los 73 años. Estaba azotado por la muerte de su madre. En el ambiente era considerado como muy solidario. La cantante Zulma Yugar lo recuerda como un ser entrañable.

Saavedra pasa a la historia por su técnica, su foco indigenista y los premios que comenzó a coleccionar desde 1968, tras haberse formado en la Escuela de Bellas Artes de Buenos Aires (Argentina).

LA LUCIÉRNAGA SE APAGÓ Si hablamos del ambiente artístico, vale recordar también al cantante de Los Puntos, el conjunto musical afamado en la década del 90. El paceño Willy García contrajo el patógeno y calló su voz de forma definitiva el 20 de julio. Poco antes, su entorno procuraba plasma. “Descanse en paz, señor Willy. Bolivia llora su partida. Gracias por su música, por el gran legado que nos deja”, le dedicó Gabriela Flores, una fanática de la agrupación. “Qué triste. Una de las grandes voces de la cumbia del recuerdo. Siempre vas a estar en nuestros corazones”, escribió Mariza Ramírez. La canción “Luciérnaga” fue uno de los grandes éxitos de Los Puntos.

Roger Soria, voz principal del grupo folclórico Hiru Hicho, y Lucio Gonzales, fundador  de la agrupación Iberia, también sucumbieron.

COFUNDADOR DEL MAS El Movimiento Al Socialismo (MAS) despidió a David Herrada en julio. El cochabambino, uno de los fundadores de ese partido, estuvo internado durante una semana. No resistió. El excónsul de Bolivia en Ilo, Perú, expresidente del Concejo y exdiputado se debilitó por el virus a los 60 años, tras regresar a la Llajta desde tierras incaicas. Evo Morales confirmó la noticia en medio de una entrevista con el medio Radio Kawsachun Coca. El entorno del MAS lo recuerda como un hombre inclinado hacia el diálogo.

De filas del partido azul, también murió en junio Aurelio Rojas, entonces alcalde de Entre Ríos. Le adjudicaron que supuestamente había dicho que el coronavirus no existía. Sin embargo, no hubo prueba de ello.

IMPULSOR DE LA CÁMARA GESELL La pandemia se cobró la vida del chuquisaqueño Mario Uribe, el exfiscal general del Estado que promovió la implementación de la cámara Gesell específica para víctimas menores de abuso sexual en Santa Cruz. Su organismo falló tras experimentar complicaciones, el 3 de septiembre. Batalló durante 12 días y finalmente se rindió.

Cabe recordar que la cámara Gesell consiste en un espacio cerrado, separado en dos partes por un vidrio, en el que interactúan la víctima y las autoridades que investigan el caso, de modo que el ambiente sea lo menos traumático posible para el abusado.

MESES DE LUCHA La pantalla chica no quedó exenta al dolor. El periodista Marcos Montero, de 56 años, desistió el 30 de septiembre, después de cuatro meses de internación. Recordado por presentar el programa de las elecciones de 2019 (posteriormente anuladas) en Red Uno, Montero movilizó las redes sociales.

UN INNOVADOR El actor y comediante cochabambino Manolo Molina Pablos se extinguió el 3 de julio, a los 76 años. El integrante de Tra-la-la revolucionó los paradigmas del café-concert nacional y dejó un legado imborrable en el teatro.

DESPEDIDA CON HONORES El Grupo Voluntario del Salvamento SAR Bolivia rindió honores al féretro de Luis Belmonte en julio. Quien fuera uno de los fundadores de la institución portó el virus y su salud se degradó. Con sirenas y una caravana emotiva, los allegados al SAR acompañaron al extinto hacia su última morada.

LLAMADO DESESPERADO En sus últimas horas de vida, Eugenio Rojas, hombre fuerte del MAS y exdirector del Fondo Indígena, entre otros, elevó una petición desesperada a la entonces mandataria Áñez. Enfermo ya de COVID-19, el exalcalde en Achacachi usó las redes sociales para clamar ayuda con su último respiro: “Por amor de Dios, Áñez atienda”, escribió. Murió el 30 de julio.