Opinión Bolivia

  • Diario Digital | jueves, 06 de octubre de 2022
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MOVILIZACIONES EN EL PAÍS

La muerte de Chumita dio un poco más de vida a enfermos con cáncer

El Gobierno desembolsó 21 millones de bolivianos para cubrir las radioterapias de los pacientes durante un año. El caso de un niño de Montero conmovió al país.
La muerte de Chumita dio un poco más de vida a enfermos con cáncer



A los 13 años de edad, Fernando Salazar, conocido como Chumita, no estaba a bordo de ese subeibaja de emociones característico de la adolescencia. Él estaba librando batallas contra el cáncer, contra su condición económica, contra la tristeza y la depresión. Se enfrentaba a la muerte por un poco más de vida que dedicaría a lo que más lo apasionaba, jugar fútbol.

Una lesión en su rodilla, que pensó que se la había hecho durante un partido, marcó el inicio de la lucha que Chumita perdió en octubre de esta gestión. Esa "bolita" que tenía resultó ser un tumor maligno en el fémur.

El hinchazón y el dolor localizado de hueso se tornaron insoportables. Debía ser sometido a procedimientos que eran muy costos. Solo los análisis médicos previos a las radioterapias se cotizaban entre 1.000 y 3.500 bolivianos, monto que algunos pacientes o sus familias no tienen, pero hacen hasta lo impensable por conseguirlo, como traficar droga, por ejemplo. Así lo hizo la mamá de Chumita, Claudia Suárez.

La mujer aceptó llevar 40 cápsulas de cocaína desde Montero (Santa Cruz) hasta Argentina. Si lo lograba, recibiría 500 dólares, pero, cuando ya había penetrado en el territorio extranjero, a la altura de Jujuy, un perro entrenado olfateó la droga y fue descubierta.

La enviaron a la cárcel y su condena fue también la de su bebé que estaba gestándose dos meses en su vientre, la de los hijos a los que mantenía y, sobre todo, significó el suplicio de Chumita, porque no pudo continuar su tratamiento a falta de recursos económicos.

Su abuela, que lo cuidaba mientras su madre estaba recluida, hizo los esfuerzos necesarios para que el adolescente volviera a ser valorado, pero, para entonces, la alternativa que planteaban los médicos para controlar el cáncer era radical: la amputación de la pierna.

A pesar de que ese procedimiento traumático se realizó, el cuadro del niño empeoraba y su muerte estaba cerca. El 10 de octubre, la Justicia argentina determinó excarcelar por 30 días a la mujer para que acompañe a su hijo durante sus último días de vida.

El 12 de octubre, la familia se reencontró, pero cinco días después Chumita murió.

Desde ese día, el niño es emblema de las personas con cáncer en el país, debido a que su caso conmovió hasta al presidente Evo Morales, quien horas después del fallecimiento del adolescente determinó cubrir el tratamiento oncológico para los pacientes durante un año.

Esa conquista también fue de otros pacientes que, a lo largo del año, protestaron en la plaza Murillo y alrededores de la Casa Grande del Pueblo para pedir al presidente Evo Morales que los ayude, pero fueron reprimidos por la Policía.

Las manifestaciones en ese departamento se desataron después de que su situación fue “aprovechada por médicos que sacaron partido de la desgracia de la gente”. Según la Agencia de Noticias Fides (ANF), denunciaron que en la Unidad de Radioterapia del Hospital de Clínicas engañaban a los enfermos al cobrarles por un servicio proporcionado por simulador, equipo que existe, pero que no funciona desde hace varios años.

Además, se descubrió una red de extorsión y tráfico de pacientes que derivó en la aprehensión de seis personas, entre médicos y administrativos.

Los enfermos dejaron de ser tratados, por falta de profesionales. Después, intentaron restablecer las atenciones, pero fueron esporádicas porque no había ni un médico oncólogo.

El caso empeoró cuando el Servicio Departamental de Salud anunció el cierre de la Unidad por seis meses debido a fallas en los equipos.

Los pacientes que debían estar en cuidados extremos se vieron obligados a salir a las calles a reclamar por atención. Sobre todo, las mujeres con cáncer, en su mayoría mamás, rogaban para que se les dé tratamiento oportuno.

"Queremos vivir", "Estamos muriendo", era el grito desesperado de los enfermos que lucharon por sus vidas.

Las protestas cesaron cuando el Gobierno destinó 21 millones de bolivianos para los tratamientos de radioterapia durante un año, sin embargo, los enfermos con cáncer demandan políticas públicas "reales" y permanentes para un tratamiento oportuno y digno.

150 Millones de dólares



Ese es el monto económico que el Gobierno comprometió para la ejecución de obras en hospitales que vayan en favor de los enfermos con cáncer.

La determinación fue anunciada en octubre de esta gestión.

Es la enfermedad más temida por los bolivianos

El estudio "Una Nueva Mirada al Cáncer" realizado en 2018 por Opción Consultores y Laboratorio Roche reveló que el cáncer es la enfermedad más temida por el 57 por ciento de los bolivianos.

Ese mismo documento señala que el 69 por ciento de la gente piensa que es la que más muertes causa en el país. Otro 97 por ciento considera que es terminal.

Esa muestra remarca que el cáncer se percibe como un mal al que la mayoría de los pacientes no sobrevive y solo una minoría "reconoce avances en la cura y calidad de vida de los pacientes".

La información fue recolectada en las ciudades de Santa Cruz, La Paz, El Alto y Cochabamba.