Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 25 de mayo de 2024
  • Actualizado 21:58

El origen de la fiesta es común pero cada lugar con su particularidad

El origen de la fiesta es común pero cada lugar con su particularidad

En La Paz, cada 24 de enero la gente compra en miniatura lo que desea vaya a hacerse realidad. La fe está puesta en el dios de la abundancia o Ekeko. Las solteras buscan su gallito “pintado, elegante doble pechuga”, pero se fijan mucho en el pico. Si es alto es que va a ser “un novio saltón”, si tiene el pico abajo, será un novio o un marido sometido, según la presidenta de la Asociación de Productores Mixto Cochabamba.

En Sucre, las Alasitas son el 16 de julio, en honor a la Virgen del Carmen, en la exestación. La gente se compra billetes de Alasitas y paga sus deudas, conozca o no a la persona que está al lado. Le dice señor(a) aquí tiene lo que le debo y sus intereses. El acreedor le da cambio y le dice que está saldada la deuda.

Las miniaturas se extienden sobre un pequeño aguayo, se las amarra y se las hace saumar pidiendo al dios de la abundancia, a la Virgen y a los achachilas que se hagan realidad.

 En Santa Cruz, las Alasitas son más comerciales.

 En Potosí se realiza los domingos de junio o julio y la gente busca artesanías.

En Tarija, las Alasitas son para la fiesta de Santa Anita el 29 de julio. El primer domingo son las Alasitas de los niños y son ellos quienes hacen las transacciones bajo vigilancia de los gendarmes. Después llegan los artesanos de La Paz y Cochabamba.

En Quillacollo, donde la patrona es la Virgen de Urkupiña, la característica es la canasta familiar con verduras.

En Cochabamba la gente compra capital en dólares, bolivianos o euros. Hay mucha fe en el Ekeko y se le ch’alla los viernes y martes.