Opinión Bolivia

  • Diario Digital | miércoles, 22 de mayo de 2024
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FILOMENA CHOQUE GANÓ PREMIOS POR SU CREATIVIDAD. CONFECCIONA TRAJES TÍPICOS DE TODOS LOS DEPARTAMENTOS DE SÓLO DIEZ CENTÍMETROS DE ALTO, ENTRE OTRAS MINIATURAS.

“Era profesora, me volví artesana”

“Era profesora, me volví artesana”

La profesora de ramas técnicas, Filomena Choque viuda de Rojas enseñaba a sus estudiantes a elaborar artesanías. 

Nació en Potosí y cuando se casó fue a vivir a La Paz. En la Feria de las Alalsitas. compró un lotecito y se hizo realidad.  Luego compró unos trajecitos y los hizo bendecir. Entonces se preguntó “¿por qué no puedo yo hacer esto, si está en mis manos?”. El sueldo de profesora no alcanzaba, entonces empezó a producir ropas para muñecas por docenas y entregaba a diversos comerciantes. “No me pagaban, era un capital dormido”, dice. Una comerciante, Juana García, le dejó su puesto en las Alasitas de La Paz y desde entonces no falta a esa feria. Se inscribió a la pequeña industria y llevó sus diseños y creaciones a diversas ferias. La organización de la pequeña industria pagaba todo a los artesanos, e incluso daba viáticos.

Las ropas de Filomena Choque tienen marca registrada como Creaciones Fili y la artesana fue nvitada a Paraguay, Perú y Brasil .

Filomena dejó el magisterio y tiene pedidos del exterior. Recientemente, obtuvo un premio en las Alasitas de Santa Cruz por haber elaborado trajes folklóricos de los nueve departamentos. Fue dirigente de la Asociación de Artesanos Productores Mixto Cochabamba. Los precios de las ropas de muñecas son accesibles a Bs 5 o Bs 10 porque no hay intermediarios y son vendidas por Filomena. Los trajes folklóricos cuestan un poco más porque son llenos de detalles.

Recuerda que en las primeras Alasitas de Cochabamba no le dejaban vender porque no le conocían. Hoy la gente aprecia a Filomena, incluso muchas personas le dicen Mamá Fili y eso a ella le anima.  “Vivo en Santa Cruz por razones de salud, tengo dos casas”, afirma.

Filomena reafirma su fe en el Ekeko, el dios de la abundancia. “Era un hombre peticito que bajaba de El Alto gritando alasitas”, dice rememorando la leyenda. Señala que en La Paz todos los presidentes se compraron la silla presidencial, la hicieron bendecir y obtuvieron el cargo.

Como los demás artesanos, Filomena lamenta que los productos extranjeros les hayan quitado mercado. “La gente ya no quiere venir, nos dice hay en el mercado, está más barato”.

Rescata el papel de los artesanos y su aporte al Estado. La presidenta de la Asociación de Productores Artesanos Mixto Cochabamba, Rienny Peñaloza, conforma que cada artesano paga 36 bolivianos a la Alcaldía por ocupar espacio en la avenida Costanera.

Choque concluye que los artesanos están desamparados porque carecen de seguro de salud.