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  • Diario Digital | sábado, 23 de octubre de 2021
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Monumentos funerarios y enterratorios de personajes célebres - primeras décadas siglo XX

Monumentos funerarios y enterratorios de personajes célebres - primeras décadas siglo XX



Después de los primeros mausoleos erigidos antes de 1900, se instalaron progresivamente un sinnúmero de sitios, entre los cuales citamos el de Juan Crisóstomo Carrillo (1913); José María Santiváñez (1915); monasterio de monjas Capuchinas y del convento de Santa Clara (año 1916), Agustín Morales (1920), Juan de la Cruz Quiroga (1920). Mausoleo familia Bikembach (autorizada en 1930) construida en 1936 con piedra labrada de Punata, destacándose la efigie de Cristo, obra del arquitecto Alejandro Guardia; mausoleo de la familia de Dr. Aurelio Meléan (1932), realizada por el arquitecto Miguel Tapias P.; Mausoleo de la familia Salamanca (1934); mausoleo de la familia de Eudoro Galindo (iniciado en 1939) con la efigie de Cristo flagelado, obra del arquitecto y escultor Alejandro Guardia.

El 7 de octubre de 1944, el H. Concejo determinó que en conmemoración al centenario del nacimiento del patricio Nataniel Aguirre se declaraba regocijo público el día el martes 10 de octubre de 1944, y la entrega del monumento funerario de homenaje el día lunes 9, obra realizada por el escultor Alejandro Guardia.

La composición arquitectónica y escultórica de las edificaciones funerarias de esta “segunda fase”, mantiene en las primeras décadas del siglo XX, cierto arcaísmo, con la persistencia de modelos neoclásicos de línea greco romana, aunque a partir de los años 20 se empieza a manifestar la corriente “modernista”, con propuestas eclécticas que vislumbraban la búsqueda de nuevas expresiones estilísticas.

LA PRIMERA  CAPILLA 

 La primera y antigua capilla de planta semicircular, cuya edificación fue ordenada en 1863, había sufrido notorio deterioro por lo que fue declarada “en ruina” en 1899; continuaba en 1904 con amenaza de desplomarse, a tal punto que para evitar su colapso se había colocado una abrazadera de fierro en los arcos que conformaban la cúpula del centro. Esta situación de precariedad persiste y en agosto de 1907 se emiten disposiciones para la reconstrucción de la capilla conformándose una comisión de ciudadanos, que gestionan su reconstrucción, aparentemente, con éxito relativo, pues en el transcurso de los subsiguientes años se ejecutaban obras parciales que no terminaban de reconstruir la capilla, cuya recuperación parece seguir una lenta evolución que presenta una primera fase con la refacción del techo adjudicada al mecánico Juan Wosga que habría ejecutado con demora dicha reparación en 1913, motivo por el que el H. Concejo le concede el 20 de enero de 1914, un nuevo plazo límite de entrega del techo de la capilla.

A fines de 1915 se amplía contrato con Juan Wosga para los trabajos complementarios, sin embargo las obras un año después no habían sido concluidas por “haberse frustrado” el contrato con Wosga, limitándose el H. Concejo, durante el año 1916, a trabajos de simple conservación, postergándose a 1917 la culminación de obras a cargo del comisionado Rafael Cámara que favorecido por los fondos obtenidos mediante un empréstito bancario gestionado por el munícipe Ramón Rivero y la participación del constructor español Pedro Boneta, se ejecutó la refacción con el pintado del techo, la colocación de vidrios a la cúpula, formación de las cornisas, pilastras y otras obras de ornato, trabajos que fueron elogiados por el cumplimiento y la honradez del constructor Pedro Boneta.

Finalmente esta capilla fue demolida a mediados del año 1949, con el propósito de aprovechar de mejor manera el gran espacio que ocupaba en el sector del ingreso principal y edificar una nueva en otra ubicación, cuyo proceso se desarrollará en un siguiente acápite.