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  • Diario Digital | sábado, 23 de octubre de 2021
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La Casa de la Administración

La Casa de la Administración

La Casa de Administración, llamada también Casa del Mayordomo fue ejecutada por el contratista Primitivo Zurita y entregada en la misma oportunidad de la inauguración de la nueva fachada en septiembre de 1929. Por su función administrativa se ubicó frente al ingreso principal y se la construyó durante los años en que se edificaba la nueva portada del cementerio, con las características propias de las viviendas de estilo modernista de la época de los años 30, de composición ecléctica, con la cubierta de línea neogótica y ornamentación de múltiple inspiración estilística. Se atribuye, su autoría al arquitecto José Hoz de Vila, quien por entonces se desempeñaba como ingeniero municipal y dirigía la obra de la nueva fachada del cementerio, quien presentó el plano de esta edificación para ser posteriormente aprobado por el H. Concejo en la sesión de 27 de abril de 1928.  

Después de estas inaguraciones, se inició a fines de 1929, a cargo del Municipio, la construcción de cien covachas de primera clase alrededor del cementerio con la particularidad de que las mismas estaban provistas de una galería o corredor de sombra, tipología que será repetida posteriormente, en la década de los años treinta, época en que incrementan las edificaciones de numerosos mausoleos familiares, de sociedades gremiales, religiosas y de beneficencia y socorros mutuos; solicitudes que al demandar mayores espacios en el conjunto del cementerio, motivaron la Resolución del H. Concejo de 1º de diciembre de 1936, para una nueva ampliación, mediante la incorporación efectiva de un terreno ubicado en el sector occidental del denominado parque sur, destinado al uso exclusivo de mausoleos y complementariamente se decide también ensanchar a un perfil de 30 metros de ancho la vía de acceso principal, desde la intersección con la línea del tren, en la zona denominada K’asa Pata, hasta el ingreso al cementerio.

PANTEÓN DE NOTABLES 



 Desde la fundación del Cementerio Público, el municipio asumió el emprendimiento de valorizar el significado de este ámbito urbano como un espacio de conservación y homenaje a los ciudadanos notables ya fallecidos, sin embargo, desde el inicio de su funcionamiento no se habría establecido un orden ni estructura para dichos enterramientos, que se ubicaron de manera casual y dispersa, hasta la emisión de la Resolución del Reglamento del Cementerio General en junio de 1895 y el Acuerdo de 8 de noviembre de 1895, que destinaba un lote de terreno especialmente reservado para la inhumación en el suelo de ciudadanos ilustres de la nación que fallecieren o fueren trasladados a Cochabamba.

En los siguientes años, por los persistentes desórdenes en el proceso de ocupación del cementerio, el H. Concejo sometió a una nueva organización de los sitios según el plano aprobado el 26 de octubre de 1923, en el que se determina nuevamente la reservación de sitios grandes y aislados para mausoleos de hombres notables.

Pese a estas resoluciones, que destinaban al interior del cementerio numerosos sitios de privilegio para los restos de estos ilustres ciudadanos, el H. Concejo probablemente con la pretensión de instaurar un espacio exclusivo para rendir homenajes a la memoria de estos próceres, dispone en junio de 1932 la edificación un “Panteón de Notables” en un sitio anexo al cementerio, en ocasión del festejo del centenario de nacimiento del tribuno cochabambino Dr. Mariano Baptista. Este propósito recién se efectiviza diez años después, en julio de 1942, cuando se instruye a la Dirección de Obras Públicas Municipales levante los planos de ubicación de dicho panteón para iniciar su construcción una vez que el Tesoro Municipal contara con los recursos necesarios. No se conoce que esta medida hubiera sido ejecutada, por lo menos en un plazo inmediato, sin embargo, parece coincidir con la reciente ocupación de los terrenos del sector sur colindante con la antigua línea férrea, donde actualmente se encuentra ubicada la nueva capilla y un importante sector de nuevos enterratorios de personajes de la vida pública que participaron en la construcción de la historia de la ciudad y el país y que en los últimos años se ha consolidado en el sector donde se han inhumado numerosos personajes cochabambinos.

Con estos antecedentes, sobre las progresivas disposiciones municipales relativas a la ubicación de los sectores destinados a personajes notables, actualmente se ha configurado un importante y numeroso grupo de sitios privilegiados, situados uno en la avenida de acceso principal al cementerio y su contexto inmediato, y otro ubicado en el sector sudeste, con enterratorios de personajes ilustres recientemente fallecidos, sin haberse logrado, por lo tanto, conformar en un solo sector el proclamado “Panteón de Notables”.



TRANSFORMACIONES URBANÍSTICAS DEL SECTOR 

Con respecto al proceso de transformación urbanística, como se ha indicado el Cementerio Público fue objeto de sucesivas ampliaciones, cuyos límites, por su proximidad y colindancia con la parte sur de la colina de San Sebastián, fueron afectados con los planes aplicados en la colina, tal fue la intervención de 1916 con la consolidación de la plaza de ingreso; la de 1929 con la instalación del tranvía; la de 1947, bajo la presidencia del H. Concejo Municipal del señor Luis Felipe Guzmán, que ejecutó la apertura de varias vías de comunicación con la Coronilla, entre ellas una que comunicaba con el cementerio, lo que posibilitó una ruta alternativa para llegar desde la ciudad al cementerio atravesando la colina.

También se conocen otras intervenciones al interior, como la del año 1949 con la pavimentación de los pasillos, construcción del cuerpo de nichos de párvulos y adultos y la idea de demolición de la antigua capilla para ser sustituida por otra moderna.

En los años posteriores de la década de 1950 y siguientes, se anotan en el informe anual de cada gestión, de manera casi invariable, la edificación de bloques de nichos, tanto para usos particulares como para asociaciones gremiales, cuya implantación progresiva ha ido conformando la actual ocupación del Cementerio General, que adoptó la tipología de los bloques de enterratorios de hasta 5 cuerpos, realizados por empresas constructoras, mausoleos familiares de líneas estilísticas diversas, con predominancia de propuestas racionalistas ejecutadas en hormigón armado, y numerosos bloques de enterratorios para asociaciones laborales, el sector de los indigentes y otras que progresivamente van ocupando este campo santo, dotando cada vez más de servicios como los instalados en la intervención de 1993.

CEMENTeRIOS DE LAS COLONIAS EXTRANJERAS 



Las migraciones de grupos de familias extranjeras de diversa nacionalidad, que se habían producido por distintas causas hacia fines del siglo XIX, conformaron según su origen numerosas colonias en nuestra ciudad, las mismas que al haber fijado su residencia definitiva se integraron social y laboralmente en las múltiples actividades de desarrollo local, desempeñando acciones de servicio a la comunidad bajo la organización de las denominadas “Sociedades de Beneficencia“.

Estos grupos sociales, una vez afincados definitivamente, por la necesidad de expresar y practicar sus tradiciones y costumbres, requerían la asignación de espacios urbanos propios como son los cementerios, cuyos terrenos les fueron conferidos según una Resolución Municipal de 8 de abril de 1910, en reciprocidad y como reconocimiento de la población local a estas sociedades de beneficencia.