Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 23 de octubre de 2021
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Cementerio Israelita

Cementerio Israelita

Después de una larga tradición migratoria de judíos a nuestro país se consolida en la década de los años de 1940, en nuestra ciudad el Cementerio Israelita, cuya comunidad una vez que hubo fijado localmente su residencia, requería para la práctica de sus ritos religiosos una sinagoga que fue edificada en la calle Junín casi Colombia y un cementerio particular para sus enterramientos acorde a sus tradiciones, el mismo que se inaugura el 20 de agosto de 1944 por el Dr. Federico Hinter, correspondiendo la dirección de esta obra al ingeniero Erick Moldau, quien en esa época se desempeñaba como calculista y constructor de numerosos edificios en la ciudad.

Este enterratorio ubicado en un terreno poligonal, en el sector sur del Cementerio General, con un ingreso independiente, por la avenida Sajama, presenta una configuración muy simple: al ingreso una edificación con la forma y fachada similar a la sinagoga, donde se realiza la ceremonia antes del enterramiento cuya modalidad de inhumación es la de sepultar en tierra con o sin monumento funerario y de forma perpetua. El conjunto, por el principio religioso de igualdad, presenta uniformidad en sus monumentos funerarios sin grandes diferencias, sino solo las que separan las tumbas de hombres, mujeres y niños y en las lápidas representaciones iconográficas que representan unas manos, que corresponden al linaje del fallecido y descendencia del gran sacerdote, la tabla de los 10 mandamientos y la estrella de David que todas llevan como signo de pertenencia judía.

La comunidad israelita al igual que otras extranjeras ha participado del desarrollo local y por lo tanto este repositorio merece consideración y respeto como parte integrante de la memoria urbana de la ciudad.