Opinión Bolivia

  • Diario Digital | sábado, 24 de octubre de 2020
  • Actualizado 22:25
Cochabamba

La Madre Tierra “canta” en su día, pero no todo es de ensueño

Es evidente que los cambios ambientales han comenzado de la mano del coronavirus. No es necesario aventurarse a predecir qué mudanzas serán definitivas para comprender que las alteraciones en el ecosistema son radicales. Y hoy, en el Día Internacional de la Madre Tierra, la fecha invita a reflexionar, más que nunca, acerca de la importancia de los “hijos” del planeta.

Desde las imágenes curiosas de animales salvajes invadiendo las avenidas en España hasta las aguas claras del río Rocha en Cochabamba. Las señales responden a la disminución de la “mano” del humano, que ha mermado mediante la nula industria y el transporte masivo paralizado por las medidas asumidas ante la pandemia.

Medios internacionales han coincidido en asumir esta fecha como una jornada de reflexión para repensar el concepto de la naturaleza y tomar acciones, sobre todo, para combatir el calentamiento global. El chileno Raúl Cordero, experto en cambio climático, dedicó un artículo en La Tercera. Allí ahondó en la mejora de la calidad del aire gracias a la disminución de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) durante el confinamiento en gran parte de las naciones. Cordero concluye que el efecto, aunque es notorio, es temporal, puesto que las incidencias negativas se han dado durante décadas. Lo necesario para que el calentamiento global no continúe es que se descarte el uso de los combustibles fósiles por completo.

Claro. Los paisajes de las últimas semanas han invitado a soñar. En la Llajta, la claridad de las aguas del río Rocha (aquel afluente que por años ha sido objeto de críticas por su alto grado de contaminación y mal olor) es admirable. Curiosamente, las piedras del fondo logran visualizarse. La imagen es increíble. Los pájaros de colores vistosos acompañan la escena bebiendo en las orillas, de manera despreocupada, sin temor a que algún “intruso humano” pueda aparecer cerca. La Dirección General de Medio Ambiente y Cambio Climático (DGMACC) confirmó una buena noticia en el país: estimó que la contaminación atmosférica se vería reducida en un 80%.

Comunión de aves, cantos idílicos. Sin embargo, no todo es perfecto. Y si bien es cierto que la Madre Tierra se vio muy favorecida con el freno de las industrias y la consecuente producción de contaminación no solo en Bolivia, sino en el mundo, lo cierto es que hay animales que sufren de hambre debido al confinamiento.

En estos lares del continente americano, es posible divisar la cantidad de palomas que, ante la ausencia de personas en las plazas cochabambinas, carecen de alimento. En Tailandia, unos monos sorprendieron, a fines de marzo, al protagonizar una batalla campal con la comida como botín. Los macacos se reunieron en el templo de Phra Prang Sam Yot, desesperados por bocados. Los simios no tienen quiénes los alimenten ante la ausencia de turistas.

En China, medios locales dieron cuenta de personas que abandonaron a sus animales domésticos (perros y gatos) por temor a contraer el virus. De acuerdo con El Diario, de España, ello repercutió en la sobrepoblación de estos seres vivos en albergues.  “Los animales se han convertido en el chivo expiatorio porque se ha transmitido el temor de que puedan ser el vehículo y el origen del contagio”, indicó Zigor Aldama, periodista testigo de lo acontecido durante el inicio de la propagación en la nación china.

Es, sin dudas, una jornada reflexiva. 

La Madre Tierra “canta” en su día, pero no todo es de ensueño