Cochabamba, martes 20 de agosto de 2019

Los cuatro principios de la atracción

| TEXTO: LAMENTEESMARAVILLOSA | 04 agos 2019

FOTO: IMODTIY.COM  En muchas ocasiones nos cuesta identificar aquello que hace que otra persona nos atraiga; incluso podemos llegar a hacer una atribución errónea. Para entenderlo, Harry Reis, profesor de psicología en la Universidad de Rochester, definió los cuatro principios que explicarían ese misterioso magnetismo entre dos seres humanos.
Conoce cuáles son e identifica si alguno de ellos te permitió establecer tu relación amorosa.

1. SEMEJANZA
Este punto señala que las personas tienden a sentirse atraídas por quienes se parecen a ellas. De alguna manera esto contradice la idea de que “los polos opuestos se atraen”; en realidad, parece que nos gustan más aquellos con los que compartimos intereses, preocupaciones o motivaciones.

2. PROXIMIDAD
El principio de cercanía establece que es más probable entablar una amistad o una relación amorosa con las personas que tenemos cerca. 
Compartir el mismo entorno -real o virtual- no solo facilita las oportunidades de interacción, sino que tiende a incrementar la simpatía mutua.
Pese a todo, si el contacto es extremadamente continuo, o demasiado prolongado, la atracción puede conver-tirse en aversión. Lo mismo ocurre cuando inicialmente hay antipatía y la proximidad se mantiene pese a ello.

3. RECIPROCIDAD
Otro de los principios de la atracción es el de la reciprocidad. Este señala que tendemos a sentirnos más atraídos por aquellas personas en las que percibimos mayor aprobación o agrado. Dicho de otra manera, nos simpatizan más aquellos a quienes sentimos que también les simpatizamos.
Esto se debe a que cuando somos aceptados y aprobados por los demás nos genera una sensación de mayor seguridad, confianza y gratificación. 
Según lo establecido por Reis, el principio de reciprocidad ejerce una influencia mayor que el mismo principio de semejanza

4. ESTRÉS Y ANSIEDAD
Este es el más paradójico de los principios de la atracción. Señala que las personas tienden a gustarnos y atraernos más cuando estamos en unas circunstancias que nos generan ansiedad y estrés. 
O sea que si vamos navegando y aparece un tiburón, el capitán del barco de pronto nos resulta atractivo. O si alguien comparte con nosotros un salto en paracaídas, seguramente nos va a caer mejor.
Esto explica por qué bajo condiciones en las que nos sentimos atemorizados o amenazados, deseamos con mayor ahínco el contacto social. Esa compañía del otro nos proporciona seguridad y confianza, creando así un vínculo, el cual deseamos que sea positivo. l



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