Cochabamba, martes 20 de agosto de 2019
[Lecturas sabrosas]

Aquellos años del Boom

Una breve reseña del libro de Xavi Ayén, sobre aquel estallido literario irrepetible en la década prodigiosa de los 60 y sus principales figuras que lo cambiaron todo.
| Walter Gonzales Valdivia | 14 jul 2019


“Y el Boom llegó a Barcelona en un coche de alquiler, en noviembre de 1967. Nadie sospechaba, en el desierto aragonés de Los Monegros, que aquel viejo Seat que lo atravesaba, con las ventanas bajadas y una familia dentro, llevaba en su maletero un movimiento que quebraría los cimientos de la literatura en español. Hacía muy poco que el conductor del vehículo había hecho estallar la primera bomba en Buenos Aires, donde solo se quedó unos días. Aquella tarde de otoño hacía sol y, cuando, junto con su mujer y sus dos hijos, entró a Barcelona por la entonces avenida del Generalísimo Franco, ya estaba pensando en su próximo golpe. Intuía el mar y lucía sonrisa de pionero…”.

Así comienza la descripción de Xavi Ayén (Barcelona 1969), autor del libro Aquellos años del boom, de la irrupción de Gabriel García Márquez y su familia en España. Luego llegarían las otras figuras de ese movimiento literario, irrepetible hasta hoy, Mario Vargas Llosa, José Donoso, Jorge Edwards, Sergio Pitol, Nélida Piñón, Mauricio Wacquez. A diferencia de Rubén Darío, Vargas Vila, Rómulo Gallegos y muchos otros que llegaron a Barcelona décadas antes, ellos, casi sin darse cuenta, crearon algo muy parecido a un movimiento. Algo que se llamará después Boom.

El nuevo libro del Boom

Aquellos años del Boom es el título de una obra de reciente aparición en varios países de Latinoamérica, en especial Bolivia, a pesar de su lanzamiento en marzo de 2018. Se trata de una edición actualizada de la primera y segunda que se publicaron en 2014.

La nueva publicación comienza con el relato de un hecho considerado como la ruptura del boom porque dos de sus más preclaros representantes, García Márquez y Vargas Llosa, acaban de cometer fraticidio: “El 12 de febrero de 1976, en un parque frente a la sala de proyecciones de Canacine, en la colonia Churubusco de Ciudad de México, Elena Poniatowska corre azorada hacia una hamburguesería y pide un filete crudo. Gabriel García Márquez la espera atontado en un banco porque uno de sus mejores amigos lo acaba de noquear en público. Hay nervios en la calle y en el interior del Palacio, donde van a proyectar La odisea de los Andes, una película de Álvaro Covacevich en la que las víctimas de un accidente de avión acaban devorando la carne de sus amigos muertos”.

“Los nudillos de la mano derecha de Mario Vargas Llosa aún laten. Fue solo un golpe, pero bien medido. Los amigos de ambos se mueven entre agitados y compungidos. Nadie tiene tiempo de pensar. Hay un inquieto hormigueo humano, los comentarios brotan como espasmos y los rostros exhiben un catálogo de muecas. El mundo ha dado un giro. En ese justo momento acaba de romperse el Boom”.

“El Boom, aunque algunos aún nieguen su existencia, no es cualquier cosa, sino muchas. Una amalgama apasionada y vital en la que todo se mezcla: es un estallido de buena literatura, un círculo cerrado de profundas amistades, un fenómeno internacional de multiplicación de lectores, una comunidad de intereses e ideales, un fecundo debate político y literario, salpicado de dramas personales y de destellos de alegría y felicidad. Como toda historia humana sostenida en el tiempo, estuvo salpicada de rencores, enfermedades físicas y psíquicas, amores y muertes, risas y llantos. Fue lo más importante que le sucedió a la literatura en español de siglo XX y transformó nuestra sensibilidad en algo más rico y profundo”.

¿Llueve sobre mojado?

La nueva edición del libro de Xavi Ayén sobre el Boom latinoamericano parece equivalente a llover sobre mojado. Desde el lejano Los nuestros (1966) de Luis Harss o la polémica Historia personal del boom (1972) de José Donoso, hasta los más recientes ensayos y crónicas dedicados a este decisivo movimiento literario, uno podría creer que ya todo está dicho sobre los autores que revolucionaron la novela en español y se irguieron como fascinantes tótems para los lectores y narradores de las generaciones siguientes.

Es por esto que Aquellos años del Boom, según una valoración de periodista José Carlos Irigoyen, el monumental trabajo de Xavi Ayén, resulta tan impresionante.

Estamos ante una historia de la que ya sabemos mucho, pero Ayén se las arregla para que en cada página de su libro descubramos nuevos perfiles y revelaciones que amplían, sin caer en la mera y mecánica enumeración de datos, nuestro conocimiento acerca de una de las etapas culturales más relevantes del siglo pasado en nuestro continente y nuestra lengua.

La investigación llevada a cabo por Ayén no es solo minuciosa hasta la obsesión -está respaldada por centenares de entrevistas y documentos, la mayoría de ellos inéditos o muy poco conocidos-, sino que está plasmada con una pluma ágil y una amenidad que atrapa desde el inicio.

Chismografía a raudales

Esto se debe en parte, según Irigoyen, a que el libro contiene chismografía a raudales sobre los principales representantes del Boom -Vargas Llosa, García Márquez, Carlos Fuentes-, pero también a que la indagación histórica del contexto en que el movimiento surgió está forjada con pericia y erudición. Esto convierte a algunos de los capítulos -como el dedicado a la Revolución Cubana y al Caso Padilla- en sustanciosas confrontaciones de puntos de vista, testimonios discordantes y tomas de posición que enriquecen estos episodios y les devuelven la frescura y controversia de la primera hora en que ocurrieron. Lo mismo sucede cuando se abordan los secretos del mundillo editorial de aquel entonces -que operaba en permanente lucha contra la torpe y casposa censura franquista-, encarnado en dos figuras complejas y míticas: el arbitrario Carlos Barral y la obstinada y sagaz Carmen Balcells, ambos imprescindibles en la vida de los escritores del Boom.

La segunda línea del Boom

Si Ayén reconstruye hasta en los últimos detalles los avatares y pulsaciones del centro visible del Boom, no deja de ser igual de valiosa su exploración de la periferia del movimiento, conformada por escritores poco conocidos, pero no por ello menores. Es el caso del chileno Mauricio Wacquez, uno de los mejores amigos de Donoso y cautivante personaje que vivió durante años como un noble arruinado en el pueblo de Calaceite mientras escribía la extensa y notable Epifanía de una sombra (2000). Lírica y densa novela de temática homosexual que no ha recibido todavía la atención que merece. O el de Néstor Sánchez, autor argentino que gozó de cierta atención a finales de los sesenta por sus radicales experimentaciones con el lenguaje, que hallaron su punto más alto en El amhor, los orsinis y la muerte (1969), y que terminó como un delirante vagabundo por ciudades de Europa y de Estados Unidos.

A ellos se sumaron Álvaro Mutis, Alfredo Bryce Echenique, Guillermo Cabrera Infante y algunas escritoras que rompieron el monopolio de los hombres.

Las mujeres del Boom

El libro de Ayén se apunta otro acierto: evocar la memoria de una de las poquísimas mujeres que pudieron, no sin dificultades, hacerse un pequeño espacio dentro de un movimiento hegemónicamente formado por hombres. Se trata por ejemplo de Albalucía Ángel, autora colombiana cuyas ficciones entusiasmaron a un lector tan severo como Julio Cortázar, quien intentó promocionarla sin mucho éxito.

Su novela Estaba la pájara pinta sentada en un verde limón (1975), hoy olvidada, es tan o más atrevida y lograda que la de muchos de sus colegas generacionales varones; este magnífico libro de Xavi Ayén podría ser un buen motivo para rescatarla.

A todo este universo poblado de hombres, porque el Boom es un grupo básicamente masculino, también se suman las escritoras Nélida Piñon, Carmen da Silva (Brasil), Cristina Peri Rossi (Uruguay) Ana Basualdo y Marta Lynch (Argentina).

De principio a fin, Aquellos años del Boom es una invitación al deleite de una buena lectura y a conocer los secretos de cada uno de los míticos escritores.





Periodista - josewaltergonzalesvaldivia@gmail.com



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