Cochabamba, martes 20 de agosto de 2019

[Bamboo] La cuarta revolución industrial: ¿oportunidad o amenaza?

El ensayo pretende responder la pregunta: ¿estamos educándonos en Bolivia para entrar a esta nueva era?
| Fabio Arnez - Ariel Zeballos | 30 jun 2019


La cuarta revolución industrial hace referencia a la automatización de la toma de decisiones y los procesos impulsados por el procesamiento de grandes cantidades de datos. Esta tendrá impactos similares en la sociedad a otras revoluciones industriales que el mundo ha experimentado. Cuatro pilares son fundamentales para que ocurra esta revolución: educación, tecnología, infraestructura y mercados. Nos centraremos en el papel de la educación, ya que es uno de los pilares principales sobre los cuales los países pueden tener un impacto real en el corto plazo. Para contextualizar la cuarta revolución, se recapitulan las consecuencias de la primera, se resume lo que está sucediendo en la cuarta y luego se detalla lo que está sucediendo en la educación en todo el mundo y en particular en el contexto boliviano, para afrontar las necesidades actuales y futuras.

El vapor, la ciencia y la tecnología digital se convirtieron en la piedra angular de cada revolución industrial que cambió drásticamente al mundo que nos rodea, acarreando también profundos impactos sociales y ambientales. Alrededor de 1760, en la primera revolución industrial, la máquina de vapor se usaba para alimentar casi todo, desde la agricultura hasta el transporte y la fabricación de textiles. La adopción de la energía de vapor transformó en gran medida a las sociedades agrarias mediante un proceso de urbanización, lo cual permitió posteriormente el movimiento de las masas populares a las ciudades. Al comienzo de la primera revolución industrial, las fábricas, que dependían de la energía de vapor, solían contratar a mujeres solteras y niños (la mayoría de ellos huérfanos), quienes normalmente trabajaban de 12 a 14 horas al día. Además, durante la primera revolución industrial se dio por primera vez en la historia un aumento simultáneo de la población y el ingreso per cápita. Es así que en Europa, la población aumentó de 100 millones en el año 1.700 a 400 millones en el año 1900. Aunque se logró un aumento sustancial de la productividad gracias a las innovaciones tecnológicas, la sociedad sufrió cambios dramáticos tanto negativos como positivos que pueden volver a ocurrir en revoluciones industriales posteriores.

Inteligencia artificial y empleo

La cuarta revolución industrial ahora está surgiendo principalmente por los avances masivos en inteligencia artificial (especialmente en el campo del aprendizaje automático), el análisis de gran volumen de datos (big data) y el internet de las cosas (Internet of Things). Automóviles y vehículos autónomos, robots móviles, asistentes virtuales, electrodomésticos con conectividad, sistemas cibernéticos, sistemas automatizados de diagnóstico de enfermedades y muchos otros parecen términos de ciencia ficción, pero no, estos términos se utilizan todos los días en las tendencias tecnológicas en curso. Al igual que en la primera revolución industrial, las innovaciones tecnológicas están permitiendo un aumento en la productividad, pero ahora los trabajos que involucran tareas repetitivas están siendo amenazados con desaparecer gracias a la automatización. Los defensores de la tecnología son optimistas y afirman que la automatización liberará a los trabajadores y los beneficiará permitiéndoles abordar proyectos más impactantes y creativos. Sin embargo, otro grupo de personas cree que la única forma de salvar puestos de trabajo, con riesgo de ser automatizados, es mediante la asociación en interacción humana con máquinas. Se proyecta que más de 73 millones de empleos serán eliminados por la automatización solo en los Estados Unidos y alrededor de 800 millones en todo el mundo. En consecuencia, algunos países han comenzado a realizar acciones para prepararse, estudiando y proyectando los impactos de esta nueva revolución industrial en la sociedad y aplicando las lecciones aprendidas de revoluciones industriales anteriores.

Aunque algunos puestos de trabajo clásicos están siendo amenazados con desaparecer, la nueva economía resultante de la cuarta revolución industrial está creando una demanda masiva para un nuevo tipo de empleos. Entonces, ¿de dónde vienen estos nuevos trabajos? Las empresas son conscientes de que la cuarta revolución industrial se centra en obtener un buen uso de datos. Por lo tanto, las empresas están aprendiendo a administrar sus datos y a usar algoritmos de inteligencia artificial para crear valor estratégico. Sin embargo, el capital humano para automatizar procesos y crear aplicaciones de inteligencia artificial todavía es escaso. Como resultado, la demanda de personas con habilidades en estos campos está creciendo de manera exponencial. Los importantes portales de empleos de los EEUU mostraron un aumento del 29 por ciento -32 por ciento en la demanda de científicos de datos año tras año, y un aumento del 344 por ciento de 2013 a 2019. En este sentido, se puede ver que la cuarta revolución industrial está transformando y configurando los empleos que hoy conocemos, ya sea creando nuevos puesto de trabajo o poniendo en peligro de extinción a otros. Además, se puede decir que la única manera en la que los trabajadores pueden sobreponerse en un puesto laboral con riesgo de ser automatizado es mediante la adquisición de las habilidades necesarias para esta nueva era industrial.

Contexto boliviano

En el contexto de Bolivia, la presión y la demanda de trabajadores con habilidades de inteligencia artificial todavía no se perciben. Las principales razones son que las empresas y la industria no han visto todos los beneficios de aprovechar sus datos. Además, Bolivia no cuenta con una industria manufacturera sólida, que requiera fuertes inversiones en automatización para alcanzar un aumento sustancial de la productividad. Por lo tanto, la industria nacional y las empresas permanecen cerca de las técnicas tradicionales de gestión de procesos. En cuanto a las transformaciones tecnológicas y la innovación, se suelen abordar mediante la compra de software de terceros extranjeros. Como resultado, los demandantes de capital humano, industria y empresas, requieren competencias académicas clásicas donde las habilidades propias de la cuarta revolución industrial aún no son obligatorias.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que en Bolivia existe una industria de software bien establecida (principalmente en Cochabamba), donde alrededor del 80 por ciento de los clientes residen fuera del país y generan una cantidad interesante de ingresos. Sin embargo, la industria del software es muy competitiva y podría verse amenazada por otros competidores de la región de América Latina, donde ya se han tomado medidas en el campo académico, las cuales son impulsadas con la creación de políticas gubernamentales para promover la interacción entre academia e industria, con el fin de identificar y resolver problemas reales. Por ejemplo, en Medellín, Colombia, la Universidad de Antioquia tiene laboratorios bien establecidos en el campo de la informática y la inteligencia artificial, donde se atraen de distintas partes del mundo a personas colombianas calificadas para resolver problemas reales de la industria y además se involucra a los estudiantes para que estos sean partícipes de las soluciones técnicas. Este tipo de políticas e iniciativas han captado la atención de grandes empresas emergentes (startups) de inteligencia artificial de todo el mundo para establecer y constituir una base de operaciones en Medellín. Ejemplos de estas nuevas empresas son Kiwi, una empresa emergente que desarrolla robots autónomos para la entrega de alimentos o Landing.ai, una empresa de aprendizaje automático del conocido investigador en inteligencia artificial Andrew Ng, que proporciona soluciones de vanguardia con visión computarizada. Por estas razones, hoy en día se conoce a Medellín como el Silicon Valley de América Latina y muchas otras ciudades de diferentes países como Sao Paulo, Santiago, Buenos Aires, Ciudad de México, entre otras, están siguiendo los mismos pasos. A pesar de las iniciativas en curso de algunos países de América Latina, no es demasiado tarde para que la industria boliviana tome medidas para seguir siendo competitiva o incluso para tomar liderazgo en el campo. Sin embargo, es importante entender realmente lo que se necesita para seguir siendo competitivo. De esta manera, la respuesta más razonable parece ser la inversión en educación junto con programas gubernamentales bien desarrollados que permitan atraer talento nacional de todo el mundo y aseguren una interacción sólida entre el estado boliviano, la academia y la industria.

Aunque no hay una demanda explícita en Bolivia de capital humano con habilidades para la próxima revolución industrial, ¿qué se necesita para que un ingeniero boliviano aprenda inteligencia artificial (IA) o obtenga habilidades IA? El objetivo, para impactar y promover la industria, sería convertirse en un científico de datos y las habilidades para eso se pueden acomodar en tres grupos: matemáticas, informática y conocimiento de dominio. En el campo de las matemáticas, es casi obligatorio estar familiarizado con los conceptos del cálculo, la teoría de la probabilidad y las estadísticas. Los requisitos para ciencias de la computación o informática son, principalmente, tener competencia con al menos un lenguaje de programación (especialmente Python o R) y estar familiarizado con bases de datos, servicios en la nube y herramientas de computación distribuidas. Finalmente, el conocimiento de un dominio particular permite juntar lo que se conoce de matemáticas e informática para resolver un problema en un contexto específico. Aunque las competencias para un científico de datos parecen difíciles de adquirir, uno puede comenzar por convertirse en un analista de datos, donde las habilidades demandan mucho menos conocimiento y menos familiaridad con las herramientas informáticas. De esta manera, la educación de analistas de datos se puede ver como un primer paso para lograr las habilidades requeridas en esta revolución industrial entrante.

Oferta de formación

El conocimiento requerido para seguir una carrera en inteligencia artificial y convertirse en científico de datos o analista de datos puede ser difícil de encontrar. En el caso de Bolivia, los estudiantes pueden elegir principalmente entre dos caminos: educación universitaria formal y cursos en línea. Cada alternativa tiene sus ventajas y desventajas. En el caso de la educación formal, algunas universidades en Estados Unidos, como la Universidad Carnegie Mellon o la Universidad de Illinois, han comenzado a ofrecer programas sobre inteligencia artificial o han empezado a mejorar los programas existentes. En Bolivia, el escenario académico apenas ha cambiado y las universidades tradicionales de las ciudades más importantes generalmente ofrecen cursos electivos sobre inteligencia artificial o ciencia de datos, donde se introducen conceptos básicos para los estudiantes de pregrado. Los programas de posgrado son limitados y solo unas pocas instituciones académicas como la Universidad Católica Boliviana o Universidad Privada Boliviana han lanzado programas o cursos de especialización en inteligencia empresarial. En términos de investigación aplicada e innovación, la UPB ha establecido recientemente un laboratorio dedicado a la Inteligencia Computacional que ha comenzado a resolver algunas necesidades de la industria, además de producir contenido académico (publicaciones científicas). Por otro lado, los cursos en línea ofrecen acceso casi gratuito a diferentes tipos de contenido de vanguardia. Sin embargo, los cursos en línea requieren un fuerte compromiso y muchos estudiantes bolivianos deben enfrentar también el idioma inglés como otra barrera, ya que la mayoría del contenido de vanguardia solo está disponible en este idioma. En este contexto, es posible ver que uno de los principales desafíos en la educación para adquirir habilidades de inteligencia artificial es atraer talento de todo el mundo que pueda ayudar a cerrar las brechas del conocimiento que existe en Bolivia. Para lograr esto, las partes más interesadas, el estado, la industria y la academia, deben proporcionar las condiciones necesarias en términos de inversión, infraestructura y capital humano.

Para concluir, se puede ver que las revoluciones industriales causan un temblor social con enormes consecuencias, tanto positivas como negativas. Otro temblor está a punto de volver a ocurrir y los epicentros no solo estarán en ciudades o regiones de países desarrollados, como Silicon Valley, sino también en algunas ciudades de América Latina. La mejor manera de estar preparado es educarnos, para lograr esto todas las partes afectadas e interesadas deben crear las condiciones necesarias. En este escenario, Bamboo, una startup formada por talentos bolivianos con experiencia internacional, surge para cerrar la brecha tecnológica y brindar soluciones a los problemas actuales y futuros que son típicos de esta nueva revolución industrial.

Científico de datos - doctor en Ingeniería Industrial y MBA - farnez9@gmail.com - ariel.zeballos@bluewin.ch



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