Cochabamba, viernes 19 de julio de 2019

Hay un prófugo y cierran los casos de los feminicidas que se suicidaron

Los crímenes que estuvieron seguidos de los suicidios de los autores se extinguieron, según el Ministerio Público. El responsable de la muerte de una joven en Palca aún no fue capturado.
| DAYANA FLORES A. Twitter: @DayanaOpinion | 16 jun 2019

Una imagen referencial de un hombre junto a una cuerda amarrada para quitarse la vida.

Tres varones no pagarán una condena por haber dado muerte a Rosse Mary Dávila Cruz, de 49 años; a Mary Villarroel Cuéllar, de 47; y a Basilia Cardozo, de 86. Todos se suicidaron y sus casos fueron cerrados.

Tres feminicidios de los 13 que se reportaron en el departamento entre enero y parte de junio de 2019 estuvieron seguidos de la muerte de sus autores.

Wálter Félix Cazasola Flores, el exesposo y asesino de Rosse Mary se disparó en la cabeza, la bala atravesó su cráneo.

El hombre de 55 años tomó esa decisión casi inmediatamente después de pegarle un tiro a la mujer. Los cadáveres de ambos fueron encontrados por la Policía en calle próxima a la avenida América.

La Policía supo que el hombre era el autor del crimen, debido a que, minutos antes de morir, Rosse Mary se comunicó con uno de sus hijos para pedirle auxilio, debido a que su padre la perseguía.

El suicidio también fue la salida que tomó Roberto Vargas Lizarazu, el asesino de Basilia Cardozo, una mujer de la tercera edad.

El hombre consumió ácido nítrico al día siguiente de vejar sexualmente a la anciana usando un cuchillo.

La investigación preliminar señala que el hombre ingresó ebrio a la vivienda de la mujer, ubicada en la avenida Reducto (Tiquipaya), la violó y la dejó desangrándose.

Luego fue a su casa e intentó suicidarse. Lo auxiliaron y estuvo en terapia intensiva al menos una semana, pero no sobrevivió, debido a las graves lesiones que la sustancia le provocó en tráquea.

El último crimen que se registró en Cochabamba, este mes, el de Mary Villarroel Cuéllar de 47 años tampoco tendrá un juicio porque el autor se ahorcó.

Sabino Revollo apuñaló cuatro veces a Mary, su concubina, luego tomó una cuerda y se colgó en el domicilio de ambos, ubicado en Punata (Valle Alto de Cochabamba).



CIFRAS

Seis feminicidios de entre los 56 ocurridos en 2019 en Bolivia “se extinguieron por la muerte del agresor”, según un reporte del Ministerio Público.

Ocho de la totalidad ya tienen sentencia y los restantes están en proceso de investigación, según el mismo reporte.

El fiscal General del Estado, Juan Lanchipa Ponce, informó que la Dirección del Área de Víctima de Atención Prioritaria registró 56 casos de feminicidios a nivel nacional, de enero a la primera semana de junio de 2019, de estos, 14 fueron cerrados con sentencia o por extinción.



INVESTIGACIÓN

Actualmente, hay 42 crímenes contra mujeres que están en proceso de investigación en el país.

Lanchipa aclaró que en la mayoría de los casos de feminicidio hay autores confesos, sin embargo, no se someten a un procedimiento abreviado y continúan con todos los pasos de un proceso normal, a pesar que conocen que la pena privativa de libertad será de 30 años, sin derecho a indulto.

Añadió que en cada una de las fiscalías especializadas de los nueve departamentos se atienden estos casos de forma oportuna.

Al mismo tiempo que se realizan las investigaciones de casos de feminicidios, a través de la Dirección de Protección a las Víctimas, Testigos y Miembros del Ministerio Público, se brinda la asistencia especial a niñas y niños que quedaron huérfanos.



EN PROCESO

El único feminicidio que aún está impune en Cochabamba es el de Yocelín Huarachi Estrada, de 18 años de edad, quien falleció en Palca el 26 de marzo de esta gestión.

Su caso aún está en investigación, debido a que se manejaban dos hipótesis. Una de ellas apuntaba a un proxeneta como autor del hecho de sangre, considerando que la joven era parte de una red de explotación sexual. Por otro lado, presumían que tuvo alguna pugna con una compañera.

Yocelín es la víctima más joven que falleció esta gestión. Su muerte fue cruel: la ataron de las extremidades superiores, la golpearon y lesionaron, especialmente, a la altura del cuello.

Era hija de un matrimonio que vivía en el Trópico de Cochabamba.

En registros extraoficiales de la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia (FELCV), su caso aparece sin el nombre del presunto autor o autores.



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