Cochabamba, lunes 24 de junio de 2019

Hugo Dellien: el boliviano que se codea con Federer y Nadal

Nacido en la ciudad de Trinidad, afrontó desde joven una dura realidad, pero, no olvidó sus sueños y no se alejó de ellos.
TEXTO: INFOBAE.COM FOTO: FIGUEROA, FORECAST.COM | | 09 jun 2019


“¡Nunca ví tanta plata junta. Es increíble haber llegado hasta acá, como lo habla-mos con (el tenista argentino) Topito Lóndero. Pensar que un día fui a retirar plata del cajero y mi saldo era ¡cero! No tenía un peso para seguir viviendo", confiesa Hugo Dellien acerca de su pasado. Es que tras alcanzar la segunda ronda de Roland Garros, se llevó unos 100 mil dólares en premios.

La aparición de un boliviano en el circuito profesional de tenis es una rareza, como el propio Hugo lo reconoce: "Es muy especial y es lindo saber que después de muchos años Bolivia puede estar en este tipo de torneos".

Dellien es el primer boliviano en dispu- tar Roland Garros en los últimos 35 años.

El último de su país que participó del certamen parisino fue Mario Martínez (que vivía en EEUU). Jugó entre 1979 y 1985 y alcanzó el puesto 32 del mundo; perdió con Ivan Lendl por 6-1, 6-0 y 6-1, en la segunda ronda del Abierto francés de 1984.

Los otros dos fueron Eduardo Pancho Gorostiaga (jugó de 1968 a 1977 y alcanzó el puesto 288 del ranking) y Ramiro Benavides (de 1970 a 1987, llegó al lugar 124).

Ante la cuestionante sobre si Dellien se considera una de las apariciones más importante del deporte boliviano a nivel internacional, Hugo se echa para atrás, riendo y res-pondiendo del mismo modo divertido que tuvo la pregunta. "Tenemos buenos pilotos en el Dakar. Pero yo no pienso en esas cosas, porque ya el tenis es un deporte de muchas presiones y no me quiero agregar ninguna más", confieza, para añadir que si él sigue haciendo las cosas bien, "por ahí el deporte boliviano puede llegar a tener un alza en el tenis y los chicos pueden empezar a creer un poquito más".

El deportista de 25 años nació en Trinidad, Beni, en el seno de una familia de clase media alta, "mi padre es arquitecto y mi mamá trabaja en acciones solidarias de la gobernación de mi ciudad". Pero, hace algunos años su familia tuvo algunos problemas económicos: "Es por eso que mis padres no pudieron apoyarme en mi carrera. La verdad es que hubo un momento en que la pasamos mal y yo no quería regresar a mi casa, porque sentía que iba a ser un gasto más para mi familia".

"En mi ciudad había un club privado en donde se podían hacer diferentes deportes y mis padres me llevaban ahí a modo de guardería, me dejaban a las 14:00 y me retiraban a las 20:00. Era un ambiente familiar en donde jugaba fútbol, tenis y otros deportes", cuenta de su infancia, y recuerda que de a poco le fue gustando más el segundo: "Es un deporte individual, en el que no dependes de otras personas y yo soy muy competitivo".

Comenzó a destacar desde muy temprano y a los 13 años se fue a vivir a Santa Cruz de la Sierra: "Dejé el colegio, estudié por Internet y me fui a vivir con el entrenador Mauricio Solís, para entrenar más seriamente. Tres años después me aconsejaron ir a Buenos Aires, que es la capital del tenis en Sudamérica". Como no había tradición de tenis en Bolivia, las empresas le daban la espalda a cualquier tipo de auspicio, por lo que Hugo contaba solamente con el apoyo económico de unos familiares de Estados Unidos, el mismo que terminó en diciembre.

"Me había ido solo a Buenos Aires a buscar algo, sin saber adónde iba a llegar, y se sufre muchísimo. En diciembre, mis familiares dejaron de apoyarme y ya no tenía cómo sostener esos entrenamientos -recuerda el tenista-, así que regresé".

En 2016 abandonó el tenis y comenzó a vivir la vida normal de todo joven: salidas, novias, universidad y socializar mucho más. "Des-pués de dos meses de hacer esa vida, me di cuenta de que había comenzado a subir de peso, a comer mal y a dormir cada vez peor y llegó un momento en el que sentí que estaba haciendo todo mal, que no servía para nada", se ríe mientras recuerda esta parte de su historia. Fue entonces cuando se propuso abrir un negocio con algo de plata que había ahorrado.

"Invertí los 15 mil dólares que tenía en una fábrica de cubitos de hielo, que abrí junto a mi papá, en Trinidad. Y no es que el negocio funcionara al día siguiente. Durante dos o tres meses seguí reinvirtiendo, pero un día fui a un cajero automático a sacar plata y en mi cuenta no tenía más dinero para nada, ni para comer. Me dio vergüenza volver a vivir con mis padres o pedirles plata, porque ya tenía 20 años".

Dicen que los momentos de crisis son de oportunidad. Acompañó a su hermano Iker a jugar un torneo de tenis y era la primera vez que pisaba un club de este deporte en seis meses. "Cuando llego, los chicos se me acercaban para pedirme fotos, autógrafos y la gente me preguntaba por qué había dejado y que estaban esperanzados en que yo llegara. Como yo vivía en Buenos Aires, no sabía de las repercusiones en Bolivia". Para ellos, Hugo era el mejor tenista de Bolivia de la historia. Ese afecto de los chicos lo devolvió a los entrenamientos. Llamó al entrenador argentino Eduardo Médica, que tenía su academia en México, y se fue para allá.

"Pasé Navidad y año nuevo con él y me quedé a entrenar por seis meses. Eduardo no me cobró nada. No tenía ranking y volví de cero. Luego jugué la clasificación de un torneo, gané cuatro partidos, entré al cuadro principal y gané el título (en el camino le ganó a Facundo Argüello y a Auger Aliassime). Con la plata que ganaba en los torneos me fui a Europa a jugar Interclubes, torneos por plata y Futures".

A partir de ese momento comenzó a entrenar con Alejandro Fabbri y terminó ganando tres torneos en cinco semanas. En 2018 ganó dos de los tres Challengers que disputó en Estados Unidos "y me metí 140 de nuevo".

"Ahora la gente se acerca al club donde juego y aparecen un par de banderas en la tribuna. Sé que hay muchos chicos pendientes de lo que yo haga, porque Bolivia no está acostumbrado a tener buenos resultados en deporte de alta competencia. No somos un país que tenga muchos títulos. Por eso, estar acá, jugar contra los tenistas más importantes, que se transmita por televisión y que se empiece a hablar de Bolivia es realmente increíble", dice Hugo Dellien mientras su orgullo le ahoga la garganta. l

Detalles de su vida

Hugo Dellien es el mejor tenista boliviano

de este siglo.​ Logró alcanzar el puesto #2

del Ranking Junior ITF antes de pasar al profesionalismo.

Sus padres Hugo Dellien y Silvana Velasco

y sus hermanos Iker y Murkel le brindan un apoyo incondicional en su actividad deportiva

y lo acompañan en sus principales partidos.

Hace medio año, en diciembre del 2018, contrajo matrimonio con Camila Giangreco, quien se ha convertido en su compañera

inseparable en esta carrera como tenista.

La pareja tiene una mascota, un perro

llamado MiniPanther.



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