Cochabamba, sábado 17 de agosto de 2019

Con 24 años ocupa una jefatura en Papelbol y manda a 30 trabajadores

Iris Elizabeth Alemán Quispe estudió Ingeniería Industrial y está a poco de culminar su segunda carrera universitaria. Antes, trabajó en la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE), YPFB y Podarte.
| DAYANA FLORES A. Twitter: @DayanaOpinion LOCACIÓN: 360 WORK PLACE | 09 jun 2019

Iris Alemán, en Work Place 360, ubicado en la final avenida América este, esquina Uyuni.

Es un ícono generacional. A sus 24 años de edad, su voz tiene frescura juvenil y su rostro denota lozanía. A primera vista parece una universitaria más, pero es una de las personas más importantes dentro de la empresa estatal estratégica boliviana Papelbol. Es la Jefa de Planta. La cochabambina Iris Elizabeth Alemán Quispe lo alcanzó todo en Bolivia, pero, para una millennial como ella, no es suficiente, ella ve más allá, quiere comerse el mundo.

Ese cargo de alto nivel le fue asignado esta gestión, pero, desde 2018, cuando aún tenía 23 años de edad, Iris ya era Asistente Técnico de Gerencia en Papelbol.

Es jefa directa de 30 personas e indirectamente más de un centenar de obreros está bajo su mando. Juntos, generan cada mes 150 toneladas de papel que abastece al mercado nacional.

La Jefatura de Planta de la Resmadora de Papelbol del Parque Industrial de Santiváñez de Cochabamba implica, entre otras funciones, la gestión y el aseguramiento de la producción diaria de la empresa. "Es un reto dirigir a gente mayor que tú", reconoció Iris y es que, algunas de las personas que dependen de ella, con seguridad, le doblan la edad. Hubo ocasiones en las que le resultó difícil expresar una "crítica constructiva" o sugerencias a sus compañeros de más edad. "El inicio fue difícil porque es complicado que cambien su mentalidad cuando un joven le está dando una sugerencia". Pero, ahora, está como pez en el agua.



DETALLES

Iris nació el 17 de enero de 1995, en Cochabamba. Es hija única.

La carrera hacia el éxito inició mientras estudiaba Ingeniería Industrial en la Universidad Católica Boliviana (UCB). Las ansias por poner en práctica lo aprendido la motivaron a buscar una pasantía en Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), donde la invitaron a ser tesista en el Área de Procesos. Gracias a ese proyecto se graduó con excelencia. Egresó a los 21 años de edad.

Su primer empleo lo consiguió a los 21, en la Empresa Nacional de Electricidad (ENDE). Se desempeñó como Profesional de Proyectos e Ingeniería dentro del Proyecto de Plantas Termoeléctricas. Luego la contrataron en Podarte, como responsable de la Gestión y Planificación de Proyectos, la última es una empresa de economía circular, en la que talan y podan controladamente los árboles para asegurar su vida.

Actualmente, está poco de culminar su segunda carrera, Ingeniería Química, en la misma universidad. Tiene un diplomado en Gerencia en Gestión Integral de Residuos Sólidos, que cursó en la Cámara de Comercio de Perú.

ACTIVIDADES

A pesar de que día a día emprende un viaje de ida y vuelta hacia Papelbol, que está en el Parque Industrial de Santiváñez, a 25 kilómetros de la ciudad de Cochabamba, las horas del día que le quedan le son suficientes para hacer hasta cinco actividades más.

Despierta a las 5:00 de la madrugada, va la gimnasio, luego a la universidad a cursar su segunda carrera -Ingeniería Química- y a continuación al trabajo. Al salir de la oficina, pasa cursos de inglés y, después, se reúne con su grupo de emprendedores.

Lo último es una estrategia para compartir sus conocimientos con los demás. Iris está a cargo de la organización del startup weekend en Cochabamba, que es un área de emprendimientos de Google, que enseña a estudiantes y profesionales planes de negocios y la tangibilización de sus ideas. Esta gestión prevé ejecutar tres eventos de ese tipo. También tiene un grupo de oración que organiza eventos benéficos. Iris cree firmemente que una persona debe ser integral. Dijo que el acceso al conocimiento, a través de la tecnología, permite que esta generación tenga saberes ilimitados para ser más competitiva.

Si bien aún no llegó tan lejos como ella quiere, ocupar el puesto actual no fue fácil. "Nada que valga la pena es fácil", pero le ayudó mucho su familia, Dios y sus mentores.

Confesó que su secreto es "soñar en grande", generando una buena planificación. Destacó que el país dé oportunidad de asumir cargos de alto valor jerárquico a jóvenes.



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