Cochabamba, viernes 23 de agosto de 2019

Grito Mundo, plataforma de circulación musical

| Jhade Cruz Antonio | 19 may 2019


En su 13 edición en Latinoamérica y su sexta versión en Bolivia, el festival adoptó este año el nuevo nombre de Grito Mundo que devela su crecimiento durante los últimos 10 años, reafirmando su compromiso en la idea de incluir nuevos géneros y expresiones musicales.

Más que un festival, Grito Mundo es una plataforma; es la expresión de un proyecto nuevo de sociedad a partir de la música y la cultura que se gesta en la realización de prácticas colaborativas y descentralizadas, y en la base de valores y principios de transformación que inspiraron a toda una generación.

En este sentido, el Grito Mundo sirve de pretexto para unir artistas, gestores, productores, instituciones y público en general, instalando lógicas de integración como consecuencia del trabajo articulado en red, fortaleciendo y revalorizando la solidaridad, confianza y empatía.

El festival llevó una programación pensada desde la formación, la reflexión, el análisis y la producción musical, partiendo con una serie de tocadas previas que, si bien preparan al público para el concierto principal, sirven de escenario para bandas locales que inician en el circuito musical o que participaron en anteriores versiones. Fue el caso de las bandas Bulk y SER, que se dieron cita en el pub La Muela del Diablo en la noche del lunes pasado, durante la semana del festival.

Dos talleres fueron preparados para esta versión: el de creación de pedales para guitarra y bajo, y las asesorías en marketing digital musical, facilitadas por la gerente de TDV Bolivia, María Fernanda Antuña, quien llegó de La Paz y estuvo orientando proyectos musicales a bandas y productores independientes.

Grito Mundo por otro lado debatió si es posible hacer música libre de violencia y sexismo bajo las preguntas: ¿Es posible construir una industria musical latina mainstream desde una lógica más libre/humana/de respeto?, ¿Por qué consumimos más este tipo de productos musicales?, ¿Nos identificamos con esos estereotipos?, ¿Por qué nos resulta más atractivo el “beat” de la canción que realmente las letras?, ¿Qué buscan los /as artistas nacionales? En el conversatorio participaron los especialistas Ariel Antezana, Paúl Aguilar, José Antonio Vera, Jack García, Maryfrance del Granado, Tania Anaya y la moderadora María Fernanda Antuña.

Susana Obando, productora del festival, inició el conversatorio dando la bienvenida a los productores, bandas y público presentes, remarcando la producción ininterrumpida y el esfuerzo de generar circuitos musicales como resultado del trabajo de productores del Grito Mundo en Latinoamérica.

Las conclusiones abordaron el análisis de las líricas en la creación de una pieza musical, la participación femenina en festivales, y diferenciaron la agresividad del género del rock en su naturaleza, del contenido y mensajes que transmite.

Lo más esperado, el concierto

El sábado 11 de mayo, la mañana inició con las pruebas de sonido y ultimando detalles en un fuerte desplazamiento del equipo de producción para brindar un escenario de calidad. A las 14:00, las presentaciones de parkour, breakdance y skateboarding marcaban el Grito Urbano, articulando a las comunidades de jóvenes y recibiendo al público que llegaba en el transcurso de la tarde. A la par, artesanos, diseñadores y emprendimientos creativos independientes exponían sus productos en la Chenk’o Feria.

La banda que abrió el concierto fue Lola Caravan de La Paz, que empezó con adaptaciones de canciones para luego interpretar sus producciones propias con manifestaciones en contra de la violencia de género. La local y conocida banda Notion avivó la tarde llamando la atención del público y de las bandas con su tema “Tierra”, junto a la charanguista invitada Karen Arce y el vocalista de Animal de Ciudad Ronaldo Vaca; quienes regalaron una impecable y elogiada interpretación preparada exclusivamente para el festival.

Los paceños, Mary Jane’s Affair, quienes pronto estarán de gira en Colombia, estuvieron presentes seguidos por la banda peruana Berry, cuyo desenvolvimiento en tarima dejó con la sonrisa satisfecha al equipo productor. Además, Berry se suma al circuito colaborativo promoviendo la participación de una banda local y nacional de Bolivia hacia otras ciudades de Perú bajo acuerdos cerrados durante el festival.

La afamada banda cruceña Animal de Ciudad conectó con el público al que desarmó en la presentación de sus músicos y su carismático vocalista. El público disfrutó al ritmo de blues un anochecer que disponía el ambiente para lo que se venía más tarde. Poncho Blues Band contagió chispeante un suculento derroche de acordes alegres que hicieron bailar y moverse a más de un grupo de asistentes.

Jack N’ Grass hizo vibrar la noche junto al hard rock junto a temas como “I’m the one” y “Enfermo”, que despertaron a headbangers a través de solos de guitarra y cortes limpios de batería un estilo único con influencia de ritmos latinos. Asimismo, se estableció generar intercambios de artistas y bandas entre Cochabamba y Bogotá (Colombia).

Los Salmones regalaron rock amazónico con temas como “Escucha Bolivia” y “Me pasé de la raya”. La noche se cerró junto a Capitán Yote, que embistió el festival con su metal hardcore progresivo y un repertorio con la temática en contra de la trata y tráfico de personas.

El Grito Mundo es un festival pionero en su lógica colaborativa que, gracias a la red Telartes, Fora do Eixo, Circula Cultura y la producción de parte del equipo de mARTadero, tiene una trayectoria de expansión que se diferencia de otros festivales de música en la concientización de campañas y acciones muy conectadas a transformaciones sociales y a nuevas expresiones activistas.

Prensa mARTadero - prensa@martadero.org



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