Cochabamba, viernes 24 de mayo de 2019

Breves apuntes sobre las memorias de Hugo Montero Mur

El reconocido Ojo de Vidrio reseña brevemente Memorias y semblanzas de Hugo Montero Mur. El libro se presentará el próximo viernes 17 de mayo, a partir de las 19:00, en ambientes de la Gobernación de Cochabamba.
| Ramón Rocha Monroy | 12 may 2019

Me da una sana envidia cochabambina el privilegio que tuvo Gonzalo de biografiar a don Hugo Montero Mur, padre de cuatro valiosos hijos junto a Carmen Lara Soria Galvarro, su distinguida esposa. Conozco a Hugo y me es natural tutearlo porque reconozco en él el faro de humildad de un verdadero revolucionario. No quiero decir demócrata, porque hoy todas y todos quieren serlo, sino revolucionario, porque lo fue desde sus inicios y hoy mantiene su actividad incansable a favor de los desposeídos. Luego de emigrar a Cochabamba y estudiar en la Escuela Facundo Quiroga, fue dirigente estudiantil durante la revolución del 52 y concurrió al Primer Congreso de la Central Obrera Boliviana como delegado titular de los constructores, que en Obras Públicas Municipales le permitió ser secretario permanente de la institución tutelar de los trabajadores bolivianos. El resto no cambió para nada la humildad y sencillez de un hombre que habita una casa pequeña en un barrio popular y sin embargo fue dignatario de Estado en los gobiernos de Siles Suazo, el primero y el segundo, así como también en el corto mandato del general Juan José Torres Gonzales.

No me extraña, por tanto, que hoy asista a un análisis político semanal de radio Urkupiña ni que envíe sus recomendaciones fruto de su experiencia al Presidente del Estado Plurinacional. Esto porque Hugo ha sido y será un revolucionario consecuente y dejará a sus hijos un legado de amor paternal y honestidad en el manejo de la cosa pública, precisamente hoy que algunas alcaldías, canonjías y pegas se caracteriza por el manejo discrecional a favor de los propios bolsillos. Hugo no es de esa calaña y podremos comprobarlo cuando culmine su paso por esta vida. Aprecio el buen humor de Gonzalo y la vocación de servicio público de Hugo hijo. Conozco menos a María Virginia y Carmen Angélica, cuyo padre es Hugo Montero Mur, pero igual las valoro. Con el primero escribimos La Picardía en Cochabamba, valioso ejercicio de amistad, que siempre perduró entre nosotros y me permitió volver a saludar y conversar con esa hermosa pareja de padres, él a sus 87 años llevados con plena lucidez y ella hermosa como siempre.

Escritor



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