Cochabamba, lunes 22 de julio de 2019

Avengers: Endgame, breve ensayo para llorar

Imposible no hablar de acaso el blockbuster más importante de este siglo, hasta el momento. Alerta de spoilers: esta columna revela partes fundamentales de la trama.
| | 05 may 2019


“Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión. Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas, las compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta. Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado, de nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología, llorando. Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el África, llorando”.

Cuando lloramos por una muerte de un personaje, lloramos porque nos identificamos o, porque en un futuro posible, pueda que suceda alguna muerte de alguien querido. No somos impermeables a la muerte y la muerte de un superhéroe nos recuerda nuestra mortalidad.

Por eso nos duele la muerte de Iron Man, que fue el inició de todo en el universo cinematográfico de Marvel.

Cuando estaba en el cine, un niño a mi lado lloraba desconsolado, cuando veía morir (tal vez la primera muerte que presencia en su vida) a Tony Stark. Junto con él lloraba y me recordó la primera vez que presencié la muerte de alguien en televisión: Jiban, una especie de Iron Man japonés que defendía la justicia y a su hermana pequeña.

Recuerdo el capítulo vagamente: disparan al cuerpo de Jiban y cae al suelo y cercenan su brazo metálico y luego estrellan su cabeza contra el piso. No paré de llorar hasta la noche por la muerte de ese personaje.

Otra vez Disney lo hizo. Hablaremos durante décadas sobre la muerte de Tony Stark (como los griegos hablaban sobre Aquiles). Hablaremos durante décadas sobre una película que desnudó a los superhéroes y los hizo mortales y les dio humanidad.

Y así es una obra maestra: nos acerca o descubre un aspecto de la condición humana. Es un espejo, aunque falso, que nos muestra nuestro reflejo. Por eso Avengers: Endgame llegó al público y los hermanos Russo supieron desde un principio que lo importante no era dar un fans service o escenas memorables con explosiones a lo Michael Bay (ver desde Armagedon hasta la última película de Transformers).

Los hermanos Russo supieron que lo importante era ver crecer, conocer los problemas y la caída de los superhéroes porque representan al ser humano. Supieron que lo importante era crear personajes y no trajes.

Larga vida a Iron Man y en un mundo perfecto esta película sería el final de todo.

Escritor y periodista - zion186@hotmail.com



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