Cochabamba, lunes 15 de julio de 2019

“Hay la idea falsa de que el niño tiene que sonreír”

Breve diálogo con Graciela Rodo Boulanger y sus hijas Karine y Sandra, quienes el martes inauguran una muestra de artes plásticas en el Centro Patiño.
| Ida Peñaranda | 05 may 2019


Si alguna vez pensaste que estás tarde para aprender algo, recuerda que Graciela Rodo Boulanger a los 70 años pudo cumplir su sueño de iniciar el aprendizaje en la técnica de cerámica, con el maestro Mario Saravia. Graciela es una reconocida artista plástica que, junto a sus hijas Karine y Sandra, inaugura la exposición “Visiones de India”, este martes 7 de mayo, a las 19:00 horas, en la sala de exposiciones del Palacio Portales (Av. Potosí No. 1450).

Esta exposición colectiva nos propone un acercamiento desde el arte a la riqueza estética, religiosa y cultural de la India. Todo comenzó con el festejo de los 80 años de Graciela, ella quería conocer el Shekawati (el norte de la india). Qué mejor festejo que iniciar un viaje con sus hijas y nietos. Las tres se enamoraron de la India y volvieron tres veces más. Estos viajes definitivamente influenciaron en su arte, así es que decidieron montar una exposición respetando las sensaciones y lenguaje de cada una.

“Visiones de India” se efectuó hace dos años en San Francisco (Estados Unidos) y el año pasado en el Museo de Arte de La Paz. Un dato interesante para el público local es que el espacio en el Centro Patiño es amplio, por lo que están aumentando algunas obras.

Las tres han tenido la suerte de exponer en muchas partes del mundo y hora nosotras tenemos la suerte de tenerlas en Cochabamba. Como dice Graciela, es un momento importante y “es único porque es el momento en que una artista que trabaja en solitario en su taller puede compartir y ver la reacción del público”. Y cada público es diferente.

Tuvimos el privilegio de conversar con las tres mientras montaban la exposición. Destacamos algunas respuestas que nos dan una idea del trabajo de estas artistas.

-¿Por qué en todas sus obras siempre está presente la etapa de la niñez?

Graciela Rodo Boulanger: La inspiración de mi pintura siempre ha sido la infancia, los niños en diferentes situaciones. El mundo de la infancia es muy variado, muy alegre, muy lindo. Los niños bailan juegan con animales, suben a los animales. Me ha inspirado toda mi vida. Me gusta mucho como mundo y como símbolo. La infancia es un periodo muy lindo, pero hay la idea falsa de que el niño tiene que sonreír, el niño expresa su felicidad con el movimiento de los brazos, las posiciones de los pies. Es un momento en el que el ser humano descubre un mundo, maravillándose, con mucho amor e inocencia. El ser humano descubre el mundo y lo desarrolla, por tanto es infinito como fuente de inspiración.

-¿Cómo ha trabajado para esta exposición?

Karine Boulanger: Una de las cosas que me impactó mucho de la India, que fue el punto de partida de todo el trabajo que estoy presentando aquí, fue descubrir unas casas abandonas en el Shekhawati. Todas estaban pintadas con frescos que hasta hoy en día no se pueden restaurar, se quedaron despintados y abandonados. Partiendo de esas casas y esos frescos, decidí trabajar con temas muy sencillos como el bodegón, con una serie de perros de calle, tratando de recrear la textura del fresco. Que aparezca y desaparezca, es decir que se integre totalmente en el sujeto y que también lo haga desaparecer. He ido trabajando con la textura que ha ido cubriendo y destapando, como un paso del tiempo, esa fue la idea de los óleos. Para las acuarelas, el punto de partida fue las miniaturas indias (Mogol) que no son exactamente una acuarela, sino más bien son una pintura con pigmento. En base a ellas, trabajé con mis recuerdos, imágenes y paisajes. Esas son las dos series que he trabajado para esta exposición.

Sandra Boulanger: Cuando comenzó la fotografía en la India, desplazó a los pintores de las cortes, de los maharajas. Pero después de un tiempo vieron que la fotografía no tenía color, que en las fotografías en blanco y negro no se veían las joyas, el oro. Entonces volvieron a llamar a los pintores para que, pintando a mano con oro, reaparezcan las joyas. Me compré fotografía pintadas a mano que encontré maravillosa. Es de esta manera que he decidido usar este lado, decidí ir en contra de lo que se hace hoy con una fotografía extremadamente pulcra, digital, reproducible en 150 mil ejemplares idénticos. Quise hacer al revés, intervenir mis fotos una por una, todas pintadas a mano con ceras de oro. Son todas trabajadas con resina y ceras de abejas. He hecho mis propias mezclas, porque del otro lado que es Europa (que también es mi lado), las primeras fotografías cuando se imprimían no había papel brillante o mate, había un papel y, si los fotógrafos querían darles un poquito más de textura, de cuerpo, o preservar la imagen, las bañaban con cera de abeja. Mezclé esto del oro de la India y la cera de Europa para hacer mi propia “cocina”. Me gusta porque no voy a hacer dos fotografías iguales, no puedo porque son pintadas a mano y la cera trabaja de otra manera, no siempre puedo hacer igual. Entonces son únicas, la imagen existe detrás pero la pintura y la cera no van a ser iguales. Y ahí quería mezclar la cerámica, entonces realicé una serie de fotografía y cerámica. Escogí personajes que me han conmovido en la India y les he querido plasmar en cerámica. Por ejemplo, esta es mi amiga fotógrafa, una niñita que encontré en un templo en medio de la nada en la India. Ella me perseguía con su supercámara, yo también la perseguí, no nos entendimos pero hubo mucha sonrisa, fue lo más tierno que viví. Fue mi amiga, mi colega.

-Tiene muchos años en el mundo del arte, mucha experiencia. Me gustaría saber qué mensaje le daría a los(as) jóvenes que están comenzando.

Graciela Rodo Boulanger: El mundo se ha vuelto muy difícil, muy conflictivo y para mí el arte es lo que podría equilibrar este mundo de violencia, de odio. Eso puede pasar solo dando amor a algo, al arte, a lo que uno hace. Entonces, si los jóvenes sienten una vocación artística, que continúen, que pongan toda su energía en lo que aman hacer. Yo creo que, si uno se da enteramente al arte y tiene confianza, está dispuesto a hacer sacrificios, el arte te devuelve esa energía que has usado y te hace muy feliz. Así que a los jóvenes que tienen vocación artística yo les diría que no desmayen, no dejen de seguir su vocación, porque eso les va hacer muy felices y va a hacer que este mundo, quizás un día, sea mejor.

Comunicadora-idaguita@gmail.com



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