Cochabamba, viernes 24 de mayo de 2019

Mora procesal y escaso apoyo frenan las sentencias a curas

El Tribunal Supremo instruyó dar celeridad a los procesos de violación y abuso, si involucran a menores de edad. La legislación boliviana no identifica la pederastia.
| DAYANA FLORES A. Twitter: @DayanaOpinion | 21 abr 2019

Un grupo de religiosos en una ceremonia.

Cuando una persona sufre abuso sexual o una violación, a veces, “prefiere desentenderse del tema”, no porque no quiera que su victimador sea sentenciado, sino porque no tiene el suficiente apoyo durante el proceso judicial que siguen en contra de él.

La contención emocional es el procedimiento terapéutico inicial al que se somete a los infantes, niños, niñas y adolescentes que fueron vejados por religiosos. El fin es que intenten superar ese episodio. El entorno considera que esa práctica psicológica es suficiente, pero la víctimas necesitan más.

La vocal de la Sala Penal II del Tribunal Departamental de Justicia de Cochabamba, Patricia Torrico, explicó que los menores de edad necesitan respaldo integral para reinsertarse a la sociedad. “Cuando no tienen apoyo, prefieren desentenderse del tema. Desaparecer”.

Esa decisión y la mora procesal son las dos principales causas para que la mayoría de los procesos -casi todos- que se siguen en contra algunos religiosos de Bolivia que abusaron o violaron a menores de edad no hayan llegado a una sentencia hasta ahora.



OPCIONES

Torrico reconoció que hay maneras de llegar a un sentencia, aun si la víctima decide hacerse a un lado, pero todo depende de la “voluntad” e “iniciativa” de los operadores de Justicia que ven ese tipo de casos. La vocal ejemplificó que algunos personeros que tienen ese ímpetu recurren al anticipo de prueba, un mecanismo para acceder a la declaración de la víctima de manera previa.

Usan ese material hasta que se llegue al juicio final.



PRIORIDAD

Sobre la mora procesal dijo que existe, pero, cuando se trata de menores de edad, la instrucción del Tribunal Supremo es priorizar y, aún más, si se trata de una violación o un abuso sexual. No se habla de pederastia.



ACLARACIÓN

"La pederastia, como tal, no está identificada en nuestra legislación penal", aseveró Torrico.

Para explicar por qué, se remitió a un caso ocurrido en Cochabamba.

Hace algunos años, una niña murió luego de ser victimada sexualmente. El autor fue condenado a 30 años de cárcel, pero tras un amplio debate en estrados judiciales.

Durante el juicio, un forense usó el término "acto sexual pederasta" en su informe, lo que provocó "toda una confusión en el juicio".

"No usamos ese términos porque tiene dos acepciones. Una de ellas es un gusto distorsionado que determinadas personas tienen para mantener relaciones con niños. Y la otra es a quien le gusta mantener coito anal".

Es decir, si algún abogado le da el segundo significado, querrá “buscar lesiones en esta zona y si no se encuentra estos desgarros en la zona anal, estamos poniendo en tela de juicio ese certificado. Eso sucedió en ese juicio".

Acotó que, por esa razón, “la legislación penal boliviana no usa ese término". Ese tipo de delito se califica como violación o abuso a infantes, niños, niñas o adolescentes.



SANCIÓN

Si bien no se contempla ese término, Torrico aclaró que ese tipo de actos se sancionan con dureza.

Mencionó que a los menores de 14 años de edad se los considera como “un grupo de protección constitucional especial”, por lo que la pena se agrava en contra de quien atente contra ellos.

Una violación de un mayor de edad es sancionada con 15 a 20 años de privación de libertad; pero, si la víctima es niño, niña o adolescente, el autor es penado con 20 a 25 años de cárcel. Inclusive, puede llegar 30 años, si el menor victimado fallece.

RECOMENDACIÓN

Los operadores de Justicia instaron a denunciar casos en los que religiosos estén involucrados, de lo contrario, los ciudadanos están cayendo en el delito de encubrimiento.

También recomendaron incidir en la educación en las escuelas, “el enfoque tiene que ser con los niños".

Torrico dijo que los menores de edad tienen que entrar en confianza con los padres y saber que ellos les darán protección. Generalmente, las víctimas de violaciones o abusos no cuentan lo que les pasa a sus progenitores por temor a que los castiguen o no les crean. "Tenemos que empezar a revertir esa impresión que tienen los niños".

Enfatizó que, en el campo, ese tipo de temas no son abordados y quienes dicen llevar la palabra de Dios distorsionan la realidad.



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