Cochabamba, miércoles 22 de mayo de 2019

5 claves para saber por qué hay 375 por ciento más detenidos en la frontera de EEUU

En marzo de 2019 hubo más arrestos de migrantes que en los últimos cinco años. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que endurecerá aún más sus políticas.
REDACCIÓN/EFE Twitter: @DayanaOpinion | | 21 abr 2019

Una madre y su hijo migrantes que fueron interceptados por autoridades de EEUU.

“Si hubiera sabido que iba a vivir esto, no vengo para acá", dijo a EFE el guatemalteco Norberto Marcos mientras pedía unas gotas para sus ojos, rojos de no poder dormir en los últimos tres días al tener que permanecer de pie en la repleta celda en la que lo metieron agentes migratorios de Estados Unidos (EEUU).

Marcos, de 38 años, está en el refugio "Helping with all my heart" de Phoenix (Arizona), a donde las autoridades lo llevaron al no poder mantenerlo detenido por la llegada de otro gran contingente de centroamericanos que cruzaron la frontera.

Llevaba días con la misma ropa, un pantalón de vestir gris, una camisa de botones negra y unas botas de charol. Cuando se le cuestionó sobre su vestimenta, respondió con cierta tristeza y mucho cansancio: "Nunca me dijeron por lo que iba a pasar, solo que iba a cruzar y ya quedarme en Estados Unidos".

La misma impresión negativa es la que tiene Lady Carina, de 28 años, quien demoró 12 días en cruzar México.

Salió de Guatemala con un grupo de 60 personas en un camión coordinado por un "guía" a quien le pagaron 5.000 dólares por dejarlos cerca de la frontera estadounidense.

"Cuando íbamos por México el autobús se paraba para que le diéramos dinero a personas uniformadas que se subían y que estaban coordinadas con el guía, teníamos que pagar de 200 a 500 pesos mexicanos. Si no (pagábamos) nos decían que nos iban a deportar", relató.

Tras ese revés, explicó, tuvo que cruzar un canal de agua, cruzar el desierto con la ropa mojada junto a su hijo Ferdi, de siete años, para ser detenidos por la Patrulla Fronteriza estadounidense luego de ser perseguidos por un helicóptero.

"De haber sabido que vivía esto, no vengo", aseguró ella también.

Sensación similar es la que tienen Victoriano Pop, de 42 años, y su hija Virginia, de 16, quienes reconocieron que hubo un momento, cuando estaban confinados en una pequeña celda de inmigración, que desearon regresar.

"Tuvimos que estar encerrados cuatro días. No nos miraban como humanos, eso fue lo más pesado de todo", aseguró Virginia.

La mayoría coincidió en que, a pesar de las calamidades que tuvieron que pasar por México para lograr llegar a la frontera sur de EEUU, lo peor fue el trato "denigrante" que recibieron en las instalaciones de la Patrulla Fronteriza.

"Nos trataban como animales", relató Micaela Roxana, de 21 años, quien llegó con su hijo de seis, y protestaba porque durante tres días solo les dieron de comer dos sopas de vaso con agua helada al día.

Todos ellos forman parte de los miles de migrantes centroamericanos que siguen cruzando a diario la frontera entre México y EEUU.

Las detenciones de familias migrantes en la frontera entre EE.UU. y México subieron un 375 por ciento entre octubre y marzo de 2019 pasado, respecto a los mismos meses de 2018, informó la Oficina estadounidense de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés).

Marzo fue, además, el mes con la mayor cantidad de arrestos de los últimos cinco años, con un total de 92.607 casos, agregó la CBP.

En un mensaje en su cuenta de Twitter la CBP matizó que ese total equivale a una media de 3.000 detenidos al día y puntualizó que el 76 por ciento de los arrestados procedía de tres países: El Salvador, Guatemala y Honduras.

El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró el pasado 15 de febrero una emergencia nacional ante la negativa del Congreso de aprobar fondos para su prometido muro en la frontera entre ambos países.



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