Cochabamba, lunes 24 de junio de 2019

Droga sintética cuesta 6 veces más que la natural e ingresa de 2 países

Consumidores de estas sustancias indicaron que fueron introducidas a Cochabamba hace un par de años. Provienen de Brasil y Argentina. Su precio alcanza hasta 150 bolivianos por dosis.
| dayana flores a. Twitter: @DayanaOpinion | 14 abr 2019

Algunas presentaciones de las tabletas de droga sintética.

Lo que para las autoridades bolivianas parecen ser drogas síntéticas “nuevas”, para algunos consumidores y comercializadores de sustancias controladas de Cochabamba son compuestos que se introdujeron hace al menos un par de años a Cochabamba.

Las drogas sintéticas son elaboradas en laboratorios mediante la combinación de diversos precursores y sustancias químicas; mientras que las naturales se recogen directamente de la naturaleza, como la marihuana.

La semana pasada, los peritos del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) identificaron cinco “nuevas” sustancias psicotrópicas sintéticas en Bolivia: 2C-I, 2C-B, 2C-C, Y-18 (opioide) y LSD.

Este medio de comunicación accedió a información de algunos dealer (comercializadores, por su traducción del inglés) de droga y consumidores de Cochabamba que indicaron que la mayoría de las “novedosas” sustancias que identificaron las autoridades nacionales, ya se conocían hace al menos un par de años.

Uno de los informantes, del que se mantiene en reserva la identidad, contó que el “boom” de esos productos fue hace un año.

Ingresaron -y aún lo hacen- desde dos países latinos, Argentina y Brasil.



PRECIO

Si bien no se entró en detalle sobre cómo se comercializan estas sustancias controladas (¿Cómo captan a los jóvenes? ¿Cómo hacen para contactarse con un dealer?), los vendedores de estos componentes sintéticos revelaron que la mayoría de sus clientes son personas que acuden a bares, discotecas y otros centros nocturnos de Cochabamba.

Generalmente, según su versión, se vende en el lugares donde hay jóvenes o adultos económicamente solventes, debido a que, una sola dosis de ese tipo de droga se cotiza hasta en 150 bolivianos.

Su precio es seis veces superior que la droga convencional, es decir, la natural. Los sobres de cocaína o marihuana, se venden entre 10 y 20 bolivianos, según la información proporcionada por el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Narcotráfico (FELCN) del departamento, Gonzalo Velasco.

Ese monto, en un caso o el otro, es decir, si la droga es sintética o natural, puede variar, de acuerdo a la procedencia.

Los narcóticos sintéticos de Argentina, por ejemplo, son más económicos.

Mientras que los brasileños cuestan más porque “su efecto lo vale”.



PRESENTACIÓN

El informe del IDIF señaló que las “nuevas” sustancias que identificó pueden encontrarse en fármacos, bebidas alcohólicas y en cigarrillos.

Los dealer consultados especificaron que esos nuevos componentes vienen en polvos o pastillas. La última versión es la que más abunda en Cochabamba.

“Parecen chucherías, pasan por dulces. No te pueden descubrir”. Y es que la píldoras a las que hacen referencia tienen diseños curiosos, de escudos de caricaturas, emoticones e, inclusive, de Batman.

Además, vienen en colores llamativos, como verde lechuga, naranja, celeste claro y amarillo.

Las venden enteras o a mitades, de acuerdo a diversos factores: “si el cliente tiene dinero, si es tu primera vez o si ya eres consuetudinario”.



HISTORIA

Lo que para Bolivia parece nuevo, en el mundo, ya data de los años 70.

El portal infodrogas.org indicó que las drogas de síntesis se originaron en los años 70 con la MDMA.

Esa sustancia fue descubierta en 1912 y patentada en 1914 por la compañía Merck como vasoconstrictora, pero nunca llegó a comercializarse.

En los sesenta empezó a usarse como droga psicoactiva y en los setenta aparecieron los primeros estudios sobre sus efectos.

Se las empezó a consumir entre 1985 o 1986 en Ibiza. Desde este momento, su uso se asoció a fiestas y música electrónica.



INNOVACIÓN

Actualmente, en el mundo se siguen innovando drogas sintéticas. Son creadas en laboratorios clandestinos en Estados Unidos, China o Europa.

Los dealer consultados no dieron detalles de los sitios en Latinoamérica donde posiblemente se “cocinen” ese tipo de drogas.



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