Cochabamba, jueves 18 de abril de 2019

Pequeños grandes talentos de Cochabamba

| | 12 abr 2019

Alejandro Quiroz Portillo



Tiene 10 años y comenzó con el ballet clásico a los 5. También hizo folclore y jazz, pero su pasión es por esta técnica que requiere el uso de puntas, movimientos precisos y elegantes, y habilidades especiales para la ejecución de los pasos de cada coreografía. Tuvo más de 32 presentaciones en diferentes escenarios. Actualmente forma parte de la Academia Elevart, de Silvia Aldunate. Su gusto por este arte lo heredó de su tía, que es bailarina profesional.

Colomba Magdalena Deride



Tiene 12 años y practica la danza y gimnasia artística. Comenzó a los 5 años en Chile, su ciudad natal, pero hace 2 años se vino a Cochabamba, donde además hace danza contemporánea. Representó a su colegio en eventos internacionales, donde se destacó por su agilidad, gracia y esfuerzo en cada una de sus rutinas.

Pablo Gutiérrez



Tiene 9 años y comenzó a cantar a los 4. Su talento lo heredó de su abuelo, Eduardo Gutiérrez, director de coros, y su tía Gilka, ganadora del Festival OTI de la Canción, en Valencia (España), cuyo nombre original es Gran Premio de la Canción Iberoamericana. Representó a su colegio (Maryknoll) en diferentes festivales de coros y como solista.

Jair Medina Bejar



Tiene 10 años y a sus 3 ya sabía leer y escribir gracias a aplicaciones educativas en su tablet. Es un estudiante destacado y tiene una beca por su excelencia académica. Ganó concursos de poesía, deletreo, oratoria, narración de cuentos en inglés y composición de cuentos en español. Publicó su libro “Maxventura. Empiezan las vacaciones”, sobre sus aventuras, vivencias y fantasías que compartió con su familia. También escribió 14 poesías y está a punto de terminar la segunda parte de su libro. Actualmente es parte de los programas de televisión Chitilancia y Sin Límites, de Univalle.

Zedrick Averanga Fernández



Tiene 12 años y comenzó con la imitación de Michael Jackson a los 7 años, en los diferentes eventos artísticos de su colegio. Las canciones las escuchaba desde que estaba en su cuna. Sus papás les ponían la música para distraerlo. Tuvo diferentes presentaciones en el interior del país con elencos de danza que realizaron tributos al “Rey del pop”. Es considerado uno de los tres mejores imitadores de Jackson en Bolivia.

Eylin Mamani M.



Tiene 9 años y desde sus 5 comenzó a practicar la robótica. Su primer concurso lo ganó con su Reciclabot, un robot que ayuda en el reciclaje de basura. Participó de las Olimpiadas Científicas Estudiantiles y siempre se destacó en los primeros lugares. Tiene cerca de una decena de medallas de oro hasta ahora. Las orejas robóticas, Oto, un androide que camina y baila, el piano de frutas y una aplicación para evitar que los niños sean secuestrados son algunos de sus proyectos más destacados.

Mateo Arjun Ghoshal V.



Tiene 9 años y comenzó con su pasión por la pintura a los 5. Sus obras muestran el universo, la naturaleza, su familia y las maravillas de la vida. Su perseverancia, creatividad y talento se ven plasmados en más de 50 cuadros al óleo que se encuentran actualmente en exposición en la Casona Santiváñez. También es el mejor estudiante de su colegio. En la gestión 2018 obtuvo el mayor promedio académico del nivel primario del AISB, lo que le hizo acreedor de una beca.

Abigail y Carlos Gael Galvarro Arias



Tienen 10 y 7 años. Ganaron concursos el primer y tercer lugar del concurso municipal de canto, en la categoría folclore. Abigail grabó la canción oficial de los Juegos Estudiantiles Plurinacionales del Nivel Primario, en ritmo de salay. También forma parte de la orquesta de charago del instituto Franklin Anaya, de Quillacollo. Grabó dos sencillos, al igual que su hermano, en el género del folclore boliviano. Su talento lo heredaron de sus papás que forman parte de la Orquesta Latin Brass.


Noah y Aaron

Vidaurre Galván



Tienen 7 y 8 años. Comenzaron a grabar sus videos en YouTube hace más de un año y medio, en la página Cuestión de Hermanos. En todo este tiempo elaboraron entre 50 y 60 videos divertidos y educativos con ayuda de sus hermanos mayores que también son youtubers. Todos ellos siguieron los pasos de su padre, Wiler Vidaurre, que es actor y director de la Escuela de Arte y Talentos. Su mayor éxito en reproducciones fue el scketch sobre un castigo con cinturón.



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