Cochabamba, domingo 16 de junio de 2019

Rescate de bufeos bolivianos traspasa fronteras y salva sus vidas

Varias instituciones de Bolivia y Estados  Unidos trabajaron en conjunto para darles una segunda oportunidad a estos delfines rosados. Además, aprovecharon para realizar estudios nunca antes hechos sobre esta especie.
TEXTO Y FOTOS: MARYLANDZOO.ORG TRADUCCIÓN: NICOLE VARGAS | | 24 mar 2019

Parte del equipo de rescate acomoda a uno de los bufeos en la barca en la que será transportado.

Los delfines de río de Bolivia, de la especie Inia boliviensis, conocidos como bufeos, son uno de los emblemas de la amazonia boliviana. Con una personalidad tranquila y afectuosos con los lugareños, estos animales fueron afectados los últimos años por el desvío de las aguas en las que viven, mismas que son utilizadas en la agricultura, lo que amenaza su supervivencia, considerando que esta especie está en peligro de extinción.

En octubre de 2018, se reportó la presencia de 15 delfines rosados atrapados en un canal, entre las lagunas Pistola y Piraña, en el municipio del Puente, en el departamento de Santa Cruz.

La situación movilizó al Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado, la Gobernación de Santa Cruz y la organización sin fines de lucro Faunagua, quienes solicitaron ayuda al zoológico de Maryland en Baltimore y al Instituto del Zoológico de San Luis -ambos en EEUU- que, con el apoyo y los fondos del Equipo de Rescate Animal del Acuario Shedd, enviaron un equipo de biólogas y veterinarias para realizar el mayor rescate registrado de estos animales hasta la fecha.

HÁBITATS DESAPARECIDOS

Esta especie endémica de Bolivia presenta características únicas, lo que llama la atención de biólogos en todo el mundo. Debido al crecimiento poblacional en los alrededores de su ambiente natural, sufrieron cambios geográficos que afectan su vida diaria.

“Enfrentan muchas amenazas en la natura-leza, principalmente debido a la conversión de bosques en campos de soya, lo que conduce a la erosión y la suciedad en los ríos, junto con posibles contaminantes y enfermedades. Son muy reservados y poco se sabe sobre su biología y salud, incluso sobre cómo estos cambios ambientales afectan su supervivencia", dijo Ellen Bronson, directora de Sanidad Animal, Conservación e Investigación del zoológico de Maryland.

Claudia Venegas, una bióloga afiliada al Museo de Historia Natural Noel Kempff Mercado fue la encargada de realizar el contacto con sus colegas en Estados Unidos.

"Después de haber trabajado en proyectos de conservación y salud de la vida silvestre en Bolivia desde 1999, me complació colaborar con colegas bolivianos y con Ellen Bronson para abordar este creciente desafío que amenaza la supervivencia a largo plazo del delfín de río de Bolivia", sostuvo Sharon Deem, directora del Instituto del Zoológico de San Luis para la Medicina de la Conservación.

Este proyecto de rescate también brindó la oportunidad de realizar exámenes médicos completos a los animales, los primeros efectuados en esta especie.

"Los bufeos están cada vez más amenazados debido al cambio de las vías fluviales

secundarias a la agricultura y las represas. Estos desvíos hechos por el hombre están haciendo que los ríos se contraigan y se sequen. Como resultado, los delfines que alguna vez tuvieron acceso a esos lugares se están quedando atrapados y expuestos a grandes cantidades de deshechos agríco-las, posiblemente con altos niveles de sustancias químicas”, explicó Julie Sheldon, residente veterinaria del Acuario Shedd en Chicago que llegó al país para ser parte del rescate.

Lo primero que hicieron los investigadores fue comprar suministros médicos y redes de pesca hechos a medida por mujeres de Cochabamba. Se convirtió en un desafío encontrar una forma de llegar a los bufeos y luego transportarlos a su causal natural. “Nuestro objetivo era realizar evaluaciones de salud en los delfines, colocar sensores digitales para rastrear sus movimientos y trasladarlos a su río nativo, el Río Grande. Por primera vez, el trabajo de rescate incluyó exámenes completos de salud para recopilar datos de referencia sobre su condición y evaluar cómo su salud y bienestar podrían verse afectados por la restricción de su hábitat en estos lagos aislados”, contó Sheldon.

ESTUDIOS INNOVADORES AL AIRE LIBRE

Luchando contra el lodo que llegaba hasta las rodillas, los mosquitos, el calor extremo y los caminos rudimentarios limpiados con machete, el grupo trabajó con expertos regionales de rescate acuático y combatientes de incendios forestales para llegar al lago. Una vez allí, establecieron el abastecimiento de agua de un pozo natural y los lugares designados para las letrinas y duchas.

Durante los siguientes días, prepararon botes, redes, camiones, rutas de liberación y suministros médicos.

Finalmente, se embarcaron en cuatro barcazas, en un viaje de 15 minutos, a un canal más pequeño en el extremo norte del lago.

Sorprendentemente, como estaba previsto, los bufeos curiosos siguieron a los botes hasta llegar al lugar donde el equipo estableció su laboratorio.

Las personas asignadas al rescate en el agua sacaron las redes y, desde las canoas, formaron áreas más pequeñas alrededor de uno o dos bufeos. Luego, entraron en el agua y, lentamente, en silencio, hicieron un círculo entorno a uno de los bufeos. Una vez que lo tenían dentro la red, lo sacaron del agua.

En la orilla, el resto del grupo los esperaba listo con todos los materiales dispuestos para los exámenes, incluidas las piscinas don- de pusieron a los animales para ser revisados. “Nos sorprendió gratamente la calma que mantuvieron los delfines rosados durante todo el procedimiento”, aseguró.

Para minimizar el tiempo de estudio, Bronson y Sheldon se dividieron los deberes, mientras los demás biólogos y otros miembros del equipo ayudaban a sostener de forma

segura a los animales, mantenerlos húmedos, monitorear la respiración, escribir notas, tomar fotos y registrar mediciones.

Durante la inspección, las especialistas notaron anomalías físicas como cicatrices o fracturas óseas viejas. Además, sacaron muestras de sangre, realizaron un examen de ultrasonido y la recolección de hisopos para cultivo, entre otras pruebas.

Antes de liberarlos en el río, se colocó a tres bufeos transmisores satelitales, conectados a sus aletas dorsales, que proporcionan información en tiempo real sobre sus ubicaciones, movimientos y supervivencia.

El transporte desde el lago hasta el río tomó casi dos horas, y los animales rescatados fueron monitoreados de cerca todo el tiempo. Durante las dos semanas que el grupo permaneció en el lugar, logro reubicar a seis delfines de río y recolectó información invaluable sobre esta especie.

“Creemos que estos fueron los primeros exámenes de salud completos realizados a esta especie. Se habían hecho estudios de investigación sobre los bufeos en otras áreas de Bolivia, y también se tomaron algunas muestras limitadas, pero no hasta este punto", dijo Bronson.

Los resultados de muchas de las pruebas podrían tener un gran impacto en los futuros esfuerzos de conservación para la especie.

"Los seis delfines, una hembra y cinco machos, incluido un juvenil, estaban en una condición sorprendentemente buena y, en general, parecían saludables en el examen y en las pruebas de laboratorio iniciales", añadió la bióloga,

"Tener la oportunidad de trabajar con esta maravillosa especie y contribuir a su conservación fue una experiencia muy gratificante", dijo.

"Esperamos continuar nuestra colaboración en un futuro cercano en nombre de los delfines de río en Bolivia" dijo Sharon Deem.

ESPECIE ÚNICA 

“Esperaba que estos delfines fueran interesantes. Me sorprendió su anatomía única, personalidades tranquilas y bastantes diferencias con los cetáceos marinos en Shedd. Tenían colores únicos: mezclas variadas de gris y rosa que parecían depender de la edad y el tamaño (más joven/más pequeño, más gris; más viejo/más grande, más rosado)”, contó la residente Julie.

Sus cuerpos comprimidos lateralmente y sus aletas pectorales largas y flexibles les permiten tumbarse fácilmente sobre su lado izquierdo o derecho, a diferencia de los delfines marinos, que se acuestan más fácilmente sobre su estómago cuando están fuera del agua.

Al vivir en ríos fangosos, la visión de estos bufeos es menos importante, como lo demuestran sus ojos pequeños y simples. Su sentido táctil, sin embargo, es mayor gracias a sus bigotes, ubicados a lo largo de sus picos. En contraste, los delfines marinos arrojan estos pelos poco después del nacimiento.

Dentro de su boca, tienen muchos dientes afilados, oscuros y en forma de cono, que rodean una lengua pequeña y rechoncha. A lo largo de la parte posterior está la pequeña aleta dorsal, que sirvió como para colocar los transmisores satelitales.

Actualmente hay planes en marcha con las organizaciones colaboradoras para determinar la próxima misión de rescate para los delfines restantes.

“Nada acerca de este viaje fue fácil, y nuestro equipo superó muchos desafíos nuevos para mí. Cada día me impresionó la fuerza, la camaradería, la ética de trabajo, la pasión, la inventiva y la dedicación de todos para salvar a estos animales increíbles y amenazados, de manera segura y exitosa. Esperamos que este proyecto continúe con esta maravillosa colaboración porque más delfines necesitan ser rescatados”, finalizó Sheldon. l





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