Cochabamba, martes 20 de agosto de 2019

Orgullo y prejuicio

Comentario sobre el libro de Jane Austen, publicado por primera vez en 1813. Fue considerada una de las primeras novelas románticas. 
| Mauricio Rodríguez Medrano | 17 mar 2019



Sí: hubo un tiempo en que las personas se casaban por dinero. Mucho antes de Simone de Beauvoir. Mucho antes de Anaís Nin. Mucho antes de que existiera la palabra feminista o las mujeres salieran a marchar desnudas o pintadas y con pancartas. Mucho antes del 8 de marzo. Lo que era normal en el siglo XVIII, ahora nos parece una aberración (claro que lo es).

Primero: no se puede pedir que Orgullo y prejuicio esté acorde al pensamiento de nuestro tiempo. Segundo: se puede leer como un acto de placer o como lo haría un(a) radical que censurará las acciones de los personajes porque denigran a la mujer o porque la sociedad de la novela es patriarcal-fálica-materialista (poco tiene que ver con Marx).

Jane Austen fue hija de un pastor anglicano. Su madre se llamó Cassandra (cinco minutos de mitología griega: “[Cassandra] era hija de Hécuba y Príamo, reyes de Troya. Fue sacerdotisa de Apolo, con quien pactó, a cambio de un encuentro carnal, la concesión del don de la profecía. Sin embargo, cuando accedió a los arcanos de la adivinación, Casandra rechazó el amor del dios; este, viéndose traicionado, la maldijo escupiéndole en la boca: seguiría teniendo su don, pero nadie creería jamás en sus pronósticos”).

El primer nombre de Orgullo y prejuicio fue Primeras impresiones. Ése es el tema central de la novela.

Sí: está de por medio el compromiso por dinero. Sí: la madre de Elizabeth piensa que un buen matrimonio debe ser con un hombre que posea una gran cantidad de tierras y una cuantiosa pensión anual. Sí: la vida en la época georgiana en Inglaterra era contada en libras (la moneda oficial).

Pero Orgullo y prejuicio es más que eso.

No se la puede reducir al amor azucarado llevado al cine por Joe Wright (que de forma más acertada realizó Expiación) y protagonizada por Keira Knightley.

La novela de Austen trata sobre el amor y lo frágil que es la realidad (cernida por nuestros sentidos) y la búsqueda de la mujer de poder emanciparse.

Elizabeth cree que Mr. Darcy es un hombre prejuicioso y soberbio (la versión que leí es de Penguin Clásicos y tiene una excelente introducción de Tony Tanner para entender acerca de la filosofía de las primeras impresiones). Lo cree porque las personas hablan mal de él y porque en un primer trato Mr. Darcy se comporta como un jailón de la zona sur (esta analogía en Cochabamba cambia a zona norte).

Elizabeth cambia su modo de pensar (y de ver la realidad) cuando investiga a Mr. Darcy. Visita su casa y conoce a su criada y pregunta sobre él y cómo la trata. Admira el cuidado de sus campos y cada uno de los detalles que hace a sus tíos.

Jane Austen tardó en publicar su primera novela (14 años). Ni siquiera era considerada una gran autora hasta bien entrado el siglo XIX. Apenas hay una pintura con su imagen (lo mismo sucede con Shakespeare). Su padre quiso hacer publicar una anterior novela a Orgullo y prejuicio y dos editores la rechazaron (la novela en cuestión era Sentido y sensibilidad).

«Orgullo y prejuicio» es un clásico de la literatura universal (sólo basta leerlo).

Es un buen ejemplo de la estructura de la trama y de la construcción de personajes. Es uno de los libros más feministas que existen, aunque no sea bandera pro-lucha-de-reivindicaciones-marcha-8-de-marzo-no-me-felicites. Aunque esté a favor del matrimonio.

O mejor: que se vea al matrimonio como un sinónimo de la felicidad (aunque muchos digan lo contrario).

Periodista y escritor - zion186@hotmail.com



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