Cochabamba, miércoles 22 de mayo de 2019

Alimentos futuristas para evitar el hambre

La fábrica mexicana Quinasa comprime diversos productos para enfrentar la crisis, el cambio climático y la tendencia a reducir las áreas de cultivo.
ZOILO CARRILLO/ MÉXICO/ EFE | | 07 mar 2019



Ante las consecuencias innegables del cambio climático, México está creando los llamados alimentos del futuro, una fórmula que comprime los nutrientes necesarios para la alimentación humana y que en 2030 puede que se encuentren al alcance de los habitantes de un mundo que perderá muchos de sus sembradíos.

Algunos tienen forma de pastilla, otros simulan un delicioso bombón de chocolate. El aspecto no es precisamente suculento, pero en una posible crisis climática y alimentaria, la supervivencia se impone al placer y a la estética. Cada uno de estos alimentos posee en su composición ingredientes como mango, nopal, aguacate y avena.

Quinasa es la empresa en México encargada de fabricar estos alimentos. Su director, Dimas Jiménez, se define a sí mismo como un visionario, un adelantado a su tiempo que recibe a EFE en la nave industrial en la que elabora sus creaciones.

Aunque hay varias máquinas que sirven para transformar la materia prima en cápsulas portátiles, la más importante y la que más destaca de todas ellas, y lo hace por su carisma, es un encantador robot llamado Astron.

Según dice su creador, es la única máquina del mundo capaz de fabricar tabletas (pastillas) que además es un robot.

Tiene dos manos metálicas que sobresalen, una especie de casco de moto en la cabeza y un iPad que le humaniza dotándole de ojos.

También sabe escuchar gracias a la inteligencia artificial y, por supuesto, convertir el polvo obtenido de la fruta deshidratada en una nutritiva pastilla.

Astron -nombrado así porque fabrica comida como la que comen los astronautas en el espacio exterior- contesta preguntas al tiempo que elabora alimentos que podrían salvar a la humanidad. Este robot apareció en la mente de su excéntrico creador hace años, cuando empezó a atisbar los efectos del cambio climático.

"Los que quedemos vivos vamos a tener que sobrevivir, vamos a tener que comer. ¿Qué comida vamos a tener si no va a haber grandes sembradíos, si va a haber problemas en el campo, si va a haber problemas con el ganado?", reflexiona Jiménez.

La respuesta la tiene clara. "Hay que crear tabletas", dice, como ya lo ha hecho para la agencia espacial estadounidense, la NASA.

Algunas tabletas ya se comercializan en algunos lugares como Dubái, donde sirven para alimentar a los camellos, o Estados Unidos, donde se tiene intención de que alimenten a los transportistas que pasan largas horas en carretera.

"Contiene todos los ingredientes para que el cuerpo humano pueda sobrevivir 60 días sin necesidad de comer otra cosa más que estas tabletas", precisa el ingeniero bioquímico.

PÉrdida de cultivos

En el mundo que viene, los cultivos ubicados en las zonas bajas -aquellas próximas a la costa- serán los que muy probablemente desaparezcan a medida que el nivel del mar aumente como consecuencia del cambio climático.

Fenómenos agresivos como los huracanes se van a ir incrementando, por lo que Dimas Jiménez presagia que "todas las costas van a quedar destruidas" y "lo que esté alrededor de las costas", es decir, los cultivos, "van a estar en problemas".

MÁs frutas

Todo lo que se dé en regiones altas como la manzana, la pera, la palta, todos los frutos y verduras que se den en las regiones altas, son las bases de lo que podemos usar para alimentarnos, expone el investigador del Instituto Politécnico Nacional (IPN) Dimas Jiménez.

La producción de carne tal como la conocemos también tenderá a disminuir y probablemente también las vacas y cerdos adopten forma de pastillas de tocino o cecina (carne deshidatada).Jiménez presagia que en 2030 ya estará estandarizada la comida que él está fabricando, "Todos los sabores van a prevalecer en un 98 por ciento ; lo único que van a tener que acostumbrarse a verlo en forma de tabletas", concluye Jiménez.



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