Cochabamba, viernes 24 de mayo de 2019

Vasco Núñez de Balboa: 500 años de una injusticia

El explorador jerezano, el primer europeo que avistó el océano Pacífico, fue conducido al patíbulo y ejecutado el 15 de enero de 1519.
| TEXTO Y FOTOS: EFE REPORTAJES | 17 feb 2019


Localizar el Pacífico fue el principal objetivo a inicios del siglo XVI. Eso le permitió a España acceder a las riquezas del sur del continente americano y abrir la primera vía de comunicación entre dos océanos, el Atlántico, y el que Balboa bautizó como “Mar del Sur”, en contraposición con el Atlántico que era el del norte.

Vasco Núñez de Balboa protagonizó el primer avistamiento europeo del Pacífico, el 25 de septiembre de 1513, un hecho trascendental que revolucionó la cartografía, las comunicaciones, la geografía y, por supuesto, el comercio posterior.

Pero la principal ganancia del descubrimiento del nuevo mar que Balboa hizo en nombre de la Corona fue que permitió a los españoles lanzarse a la exploración y conquista de las costas de Centroamérica y Sudamérica.



DESCUBRIMIENTO Y GLORIA

Nacido de Jerez de los Caballeros (Badajoz, Extremadura) en 1475, tras iniciar una expedición por la costa caribeña de Panamá, se internó en la selva de Darién (Panamá) el 1 de septiembre de 1513 con unos 800 hombres, de ellos 190 españoles, entre los que figuraba el después conquistador de Perú, también extremeño, Francisco Pizarro.

La expedición no fue fácil, se enfrentó a tribus belicosas que no daban tregua, pero Balboa fue consiguiendo el favor de otras para buscar alianzas, al tiempo que impartía su autoridad.

Núñez de Balboa era temido y respetado entre los caciques indígenas, uno de los cuales, Careta, le llegó a ofrecer como esposa a su hija, Anayansi y le ayudó con información para atravesar el istmo.

La expedición llegó, finalmente, el 25 de septiembre a la bahía, a la que llamaron de San Miguel por ser precisamente la festividad de ese día. Aquellos hombres, curtidos en el combate, no podían creer lo que veían: un mar calmado e intensamente azul.

Por el descubrimiento de estas tierras, ricas en oro y piedras preciosas, el rey Fernando el Católico le otorgó un doble título, el de Adelantado del Mar de Sur y el de Gobernador de las provincias de Panamá y Coiba. Pero no le concedió plenos poderes, más bien lo contrario, le ordenó permanecer supeditado al gobernador Pedro Arias de Ávila, conocido como Pedrarias Dávila, quien asciende a Virrey de toda las tierras de Tierra Firme o Castilla de Oro.

Tras este logro, el inquieto explorador preparaba una nueva y ambiciosa expedición por ese mismo mar hacia el sur, entre 1517 y 1518, que le hubiera llevado a Perú. Sin embargo, no pudo terminar su deseo, al ser ajusticiado. El destino puso así, en bandeja la conquista del Perú a uno de sus hombres, Francisco Pizarro.



NO HUBO FUNDAMENTO

PARA SU CONDENA A MUERTE

Con apenas 42 años, Balboa fue condenado a muerte acusado de delito de traición, rebelión y alzamiento contra el Rey, representado en su virrey, Pedrarias Dávila, ya que, según acusaciones falsas de este, había partido en una expedición por las costas de la Mar del Sur sin contar con su licencia, con intención de independizarse.

“Algo muy improbable”, como explica el catedrático de Historia del Derecho y de las Instituciones de España, José María Vallejo García-Hevia, quien añade: “Difícilmente se comprende que Vasco Núñez de Balboa entendiese factible, y aun rentable para él, rebelarse contra Pedrarias Dávila y declararse independiente del virrey. De haber emprendido Balboa esa hipotética expedición por la Mar del Sur con ánimo de emanciparse, hubiera quedado completamente aislado en poco tiempo, sin recursos materiales, ni refuerzos humanos, de ninguna clase”.

Efectivamente durante un tiempo exploró en calidad de adelantado del Mar del Sur las costas de San Miguel, descubriendo tierras muy ricas hacia el sur, algo que sumó al recelo del codicioso Pedrarias, quien no sabía cómo anular a un hombre que despuntaba por su coraje y por su capacidad de liderazgo y que, de triunfar, como todo apuntaba, en su afán de llegar a Perú -pues ya se sabía que había tierras más ricas al sur-, significaría la caída de su liderazgo, según indica el especialista.



CODICIA Y CASTIGO

Finalmente, Balboa fue llamado por Dávila a Acla (antiguo asentamiento español al noroeste de Panamá), donde fue condenado a muerte por delitos de rebelión y traición y decapitado un día de enero de 1519 —probablemente entre el 15 y el 21— “sin que constasen, pruebas fehacientes de que hubiera cometido delito alguno de rebelión contra el virrey-gobernador Pedraria Dávila y, por consiguiente, tampoco contra el rey”, subraya Vallejo.

Con perspectiva histórica, el catedrático de Historia del Derecho asegura, tras estudiar el proceso seguido contra el español en su libro “Vasco Núñez de Balboa. Reflexiones sobre su proceso, condena y muerte” (2015), que “Balboa no cometió delito de traición, por lo que su proceso fue indebido. No hubo tales delitos, por lo que no debió serle aplicada pena alguna, y menos aún la de muerte. Por su parte el virrey, Pedrarias Dávila, sí delinquió, prevaricó, es decir, firmó una resolución injusta a sabiendas de que lo era”.

Ya existía el precedente, en nada menos que la figura de Cristóbal Colón, virrey y gobernador general de La Española, “encarcelado y embarcado hacia España, con grilletes, 18 años antes, para comparecer ante los Reyes Católicos, para dar cuenta de los excesos cometidos durante su gobierno, o mejor, desgobierno. “Está claro que Pedrarias debería de haberse limitado a hacer lo mismo con Balboa”, añade.

Además, aumentaron las dudas de la culpabilidad del descubridor debido a que el mismo Dávila no dudo en desposar a su hija mayor con Balboa. La interrogante es por qué lo hizo si lo consideraba rebelde y traidor. Para varios expertos la respuesta es clara: porque no era nada de eso.

Para el profesor, con esta actuación queda probado lo contrario, que Pedrarias fue el desleal y mintió a la Corona, ya que se excedió en sus atribuciones al castigar, por motivos personales, a quien consideraba su enemigo, su competidor más brillante en su ansias de poder y de riqueza.

“Es más, Núñez de Balboa no se com- portó de una manera distinta o más reprobable, ni tampoco más meritoria, que otros destacados gobernadores y autoridades hispanas en las Indias, durante la primera época de incorporación del Nuevo Mundo a la Corona de Castilla. Recordemos si no, las biografías de Hernán Cortés en México o de Francisco Pizarro en Perú. Al igual que ellos, tras la conquista del Darién y el descubrimiento del Mar del Sur, todos ansiaban oro, fama y honra al servicio del Rey”.

El logro de Balboa permitió al portugués Fernando de Magallanes zarpar de las costas españolas de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) para iniciar una expedición que concluyó con la primera vuelta al globo terráqueo, que completaría el español Juan Sebastián El Cano. l





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