Cochabamba, lunes 17 de junio de 2019

Caen 12 hipótesis y Fiscal cree hallar otro hilo de investigación

El representante del Ministerio Público de Oruro, Orlando Zapata, dice que no hay pruebas contra Juan Carlos H. y que surgen nuevos elementos que pueden conducir al autor, pero que el caso “está en reserva”.
| BETTY CONDORI ROJAS Twitter: @becor2002 | 10 feb 2019

Investigadores recolectan pruebas en el lugar de la primera explosión, en la calle Bakovic y avenida del Ejército.

En 12 meses cayeron 12 hipótesis por falta de evidencias, indicios y pruebas sobre las dos explosiones de febrero de 2018, en Oruro. Desde el estallido de la garrafa de un carrito de comidas hasta la versión más fuerte que manejó la Policía y la Fiscalía de que Juan Carlos H.B. era el principal sospechoso de la primera explosión.

Sin embargo, el 29 de enero fue el mismo Ministerio Público que pidió el sobreseimiento de Juan Carlos H. por falta de indicios en su contra.

El fiscal departamental de Oruro, Orlando Zapata, informó que, tras el sobreseimiento, el caso se cerró, “pero se puede abrir cualquier rato si acaso se presentan otros elementos”.

Respecto al segundo estallido del 13 de febrero, Zapata admitió que tienen mucho menos elementos que en el primero, y que prácticamente está cerrado. “Estamos viendo qué elementos surgen a través del tiempo. Tenemos otras hipótesis muy fuertes, pero están en reserva”.



HIPÓTESIS CAÍDAS

La primera detonación se registró el 10 de febrero de 2018 en el puesto de venta de chicharrón de Ana Fernández de Gutiérrez (de 71 años), a las 18:30 del sábado de Carnaval, en la calle Bakovic y avenida del Ejército. Murieron las primeras ocho personas, todos de la familia de la comidera.

Desde ese momento, la Policía y el Ministerio Público sostuvieron al menos 12 hipótesis que se fueron desmoronando.



1. La garrafa. Tras la explosión del sábado, el comandante de la Policía de Oruro, Rommel Raña, en conferencia de prensa, dijo con marcada seguridad que el estallido se había producido por la caída de aceite caliente en la manguera de la garrafa del carrito de comida de Ana Fernández, lo que habría provocado una fuga de gas y por tanto la explosión ocasionando daños a más de 50 metros a la redonda. Se la culpaba de no manejar correctamente sus enseres de cocina.

Al día siguiente, el propio ministro de Gobierno, Carlos Romero, ratificó el informe policial. Sin embargo, expertos en explosivos descartaron de inmediato que una garrafa pudiera sembrar tanto daño y muerte. El propio presidente Evo Morales desconfió de esa posibilidad y pidió profundizar en la investigación.



2. El carrito. Posteriormente, se informó que el artefacto explosivo estaba en una esquina del carrito de comidas.

Este hecho también fue descartado. El fiscal Orlando Zapata explicó que el artefacto explotó a espaldas de Ana Fernández. “El explosivo fue dejado en el suelo, detrás de la vendedora, por eso es que ella tenía la parte baja del cuerpo totalmente afectada”, según el forense.



3. Cabellos pintados. Tras la explosión, varios comerciantes relataron que dos jóvenes con el cabello teñido escaparon, acusándose mutuamente de haber hecho explotar una granada de guerra. Estaban heridos.

Los jóvenes, con cabello pintado y acento peruano que los comerciantes señalaban como sospechosos, eran en realidad bolivianos y comerciantes de cerveza. La Policía llegó hasta ellos en un hospital de La Paz, a donde fueron trasladados. Demostraron que son bolivianos y que fueron agredidos por otros vendedores. Tenían un puesto de venta de cervezas y consumieron la bebida. “Ya chispeados (casi ebrios) salieron a buscar un lugar para miccionar y en eso se produjo la explosión. lo que motiva que salgan del lugar despavoridos, por las calles Bakovic y Ejército”, explicó el director de la Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen de La Paz, Jhonny Aguilera.

Fueron encontrados con lesiones en las orejas, en los ojos y otras heridas de consideración.



4. EconÓmicos. Surgieron entonces las declaraciones de Romero que apuntaban a móviles económicos. Ana Fernández tenía rencillas con comunarios de Toloma, localidad donde poseía una casa y varias parcelas. Sus terrenos abarcaban una parte importante del cerro donde se presume que hay una veta de oro y otros minerales. Los comunarios querian empezar la explotación, pero Fernández se oponía por temor a que la actividad minera contamine los terrenos.

Fueron los propios comunarios quienes aclararon que no existía problema alguno.



5.- Los nietos. El Martes de Ch’alla, el 13 de febrero, a una cuadra del primer hecho, se produjo una segunda explosión que dejó otros cuatro fallecidos: dos adultos y dos niños, e hirió a 10 personas.

A las 18:00, un equipo de investigadores rastrillaba la zona a raíz del primer atentado. Mientras miembros de la familia Fernández Gutiérrez estaban cerca.

La Policía aprehendió a tres nietos de Ana Fernández como sospechosos. A Jorge G. lo subieron a un auto y llevaron por los arenales de norte, más allá del Casco de Minero. La familia denunció que fue golpeado por policías civiles intentando arrancarle una confesión de culpabilidad. Jorge trabajaba en una empresa minera.



6. TriÁngulo amoroso. Un mes después surgió la teoría de un triángulo amoroso entre Juan Carlos H. y su cuñada Amanda G. (hermana de Giselle, esposa de Juan Carlos y madre de la niña Ariana, ambas muertas en la explosión).

El cuñado fue enviado a San Pedro imputado por feminicidio y asesinato. Se habló de llamadas telefónicas como prueba, sin embargo no hubo nada que los incrimine.

El fiscal Zapata descartó que haya existido una relación amorosa entre ellos. “Haciendo un trabajo investigativo y filtrando todos los elementos que podrían haberlos involucrado. Se ha concluido que no existió ninguna relación amorosa”.



7. Perfil. También se dijo que cámaras de seguridad captaron a Juan Carlos H. en el lugar, justo después de la explosión en actitud pasiva, con las manos en el bolsillo y sin signo de dolor por la pérdida de su esposa e hija.

Respecto a Juan Carlos H., el fiscal Zapata explicó que “ha sido sobreseído porque no se encontraron suficientes elementos de convicción para llegar a una acusación formal y debatir en un juicio oral y contradictorio”.

Peritajes psicológicos del Instituto de Investigaciones Forenses (IDIF) no halló indicios en el acusado.



8. ConexiÓn. Desde el Gobierno se habló de una conexión entre el primer y segundo estallido. Sin embargo, las últimas investigaciones determinaron que el primer explosivo no ocasionó daños en el piso, pero no sucedió lo mismo en el segundo hecho. En la Bakovic y Caro, parte de la acera quedó levantada.



9. Identikit. La Policía difundió un identikit de una persona que estuvo cerca del segundo estallido. A las pocas horas, el joven del dibujo, Marcelo B., se presentó voluntariamente para desvirtuar las acusaciones en su contra.



10. CaÑerÍas. Inicialmente se informó que la explosión del martes de Ch’alla podría haber ocurrido por una fuga en conexiones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos, sin embargo YPFB emitió un comunicado aclarando que no sucedió aquello.



11. Accidente. Otra hipótesis de vecinos del lugar es un accidente fatal, considerando que por ahí se expenden explosivos para la minería.



12. Puente. También se presumió que se trataba de una pelea por la construcción del puente, que era resistida por vecinos.



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