Cochabamba, lunes 22 de abril de 2019

Alejandra Alarcón y el sentido estético en lo contemporáneo

Entrevista con la artista cochabambina residente en México, y quien inauguró el pasado martes la exposición Los Libros de la Sangre y La Leche en el Centro Simón I. Patiño (calle Potosí No. 1450). La muestra permanecerá abierta hasta el 10 de marzo.
| Caio Ruvenal | 10 feb 2019

ALEJANDRA ALARCÓN

Los Libros de la Sangre y la Leche es ante todo una idea. Una reflexión y un cuestionamiento sobre las inquietudes y preocupaciones de Alejandra Alarcón. Una respuesta plasmada en varios canales visuales, que no solo muestran la conclusión del proceso de razonamiento, sino también las premisas. Una aproximación a la identidad, visto desde lo femenino, donde forma y fondo están en constante diálogo.

La muestra está dividida en dos partes: Los Libros de La Leche y Los Libros de la Sangre. Más allá de que están conectadas por un mismo concepto, existe un universo estilístico, una iconografía establecida. Alarcón ha logrado en la plástica nacional algo que no se veía desde Raúl Lara: una narrativa en su obra. Perséfone se pasea por todos los cuadros al igual que la figura del lobo azul, la granada, el rojo en los órganos vitales/genitales, el dorado del aura que rodea a los personajes. Son diferentes páginas de un mismo libro.

En Los Libros de La Sangre vemos el tema de la identidad que desea salir a la luz, el descubrimiento del cuerpo, lo natural y salvaje, la mujer como generadora y destructora de vida, y los sanguinarios procesos que estos conllevan. En los Libros de La Leche está la concepción, la capacidad del cuerpo femenino (humano y animal) de no solo dar existencia, sino de mantenerla también.

La muestra también incluye videoarte y objetos intervenidos, inscribiéndola en el arte contemporáneo. Alarcón no descuida lo estético para reforzar lo conceptual, sino entiende que lo técnico refuerza el mensaje. Sus obras son medios ornamentados que conducen al mismo mensaje. Un trazo suave y figuras delicadas nos transmiten un discurso duro y abrumador.

Todo ello adquiere más sentido cuando Alarcón ha tenido su formación inicial en la escuela tradicional de acuarela cochabambina. Ha aprendido lo “establecido” para hacer suya la acuarela, tomar los conceptos artísticos y llevarla a su escenario. Porque como decía el escritor mexicano Carlos Fuentes: no existe innovación sin tradición.



¿A qué se debe el nombre Los Libros de la Leche y Los Libros de la Sangre?

Es un proyecto que presenté para una beca en México, que duró tres años. El hilo temático son los fluidos. La iniciativa está conformada por los Libros de la Leche, Los Libros de la Sangre y las Los Libros de las Lágrimas. En el proyecto relaciono la acuarela con los fluidos. porque son cambiantes, no respetan limites, no están definidos, es orgánico, al igual que la identidad. El de La Leche tiene que ver con la maternidad, cuando la madre está muy unida al hijo (en una primera etapa) y no sabe dónde acaba y dónde empieza el hijo. La Sangre tiene que ver con la menstruación, la virginidad, el aborto y la muerte. El de Las Lágrimas es el amor, pero como ficción, por eso hay lagrimas (risas), del que hace doler.



¿Te consideras una artista inscrita en el arte contemporáneo?

Sí. Cuando eres una artista contemporánea, tus concepciones tienen que ver con todo un universo conceptual. No solo trabajas a un nivel estético, sino indagas en las ideas y sobre ellas haces un tejido conceptual que se va relacionando, por eso plantear estas series como libros. Un libro es un grupo de ideas sobre las cuales vas a trabajar, por eso planteó que sea uno que no este escrito. La elección de los medios está en relación al concepto, así como también las cualidades estéticas.



La acuarela es una técnica complicada de manejar por la disolución del agua y el cambio del color entre mojado y secado. ¿Cómo tú te adaptas a ella?

Sí es una técnica difícil porque es acuosa y manchas mucho. Debes conservar la transparencia. A veces haces tú dibujo y la mancha no lo respeta. Otras, quieres que una parte este limpia y se chorrea todo para ese lado. Mientras más experiencias tienes, más puedes manejar estas manchas que tampoco son dominables. Pero es justo lo que me gusta de la técnica, es como la vida, no la dominas, hay mucho de accidente que después se vuelve en acierto, lo tienes que ir encontrado. Es un medio muy orgánico, muy maleable, a diferencia del óleo que si te equivocas, lo puedes corregir. Cada vez pienso más que la acuarela es la técnica del saber detenerse, más que del hacer y hacer. En mi proceso, cada vez pongo menos, pero de forma más certera. Me encanta la forma de trabajar la tinta chica en oriente, donde se resuelve el contenido solo con unos trazos. La inmediatez y transparencia de la acuarela deja un registro de tus estados emocionales y mentales, eso me encanta, no se puede mentir. Tampoco hay corrección. Es una última danza ante la muerte. Tiene que ser impecable.



Hay una escuela tradicional de la acuarela en Cochabamba, totalmente distinta a lo que haces ¿Te sientes heredera o es un trabajo totalmente independiente?

Yo aprendí a pintar con acuarela en Cochabamba y fue después que fui a México. Me lleve la técnica de acá. Aprendí con José Rodríguez y Raúl Zurita.



En el arte contemporáneo se suele dar mucho interés al concepto y se descuida lo estético. ¿Cómo puedes combinar un mensaje tan explícito y que sea atractivo visualmente?

Entiendo a lo que te refieres con esa crítica (risas). En el arte contemporáneo existe un mayor interés en el concepto. En mi trabajo sí hay una búsqueda estética, sí me interesa que este bien logrado. Tengo un interés en la manufactura, en la técnica, busco que la acuarela tenga ciertas características. Es algo que se ha ido perdiendo también en las escuelas. Busco justamente eso que dices, que sea atractivo visualmente, porque el mensaje , a veces, no es tan sutil. Quiero que el espectador primero se acerque al cuadro porque le parece lindo, y luego que reciba el mensaje. Si la forma de resolver estéticamente sería grotesca o abyecta, no lograría la misma reacción.



En 20 años, ¿cómo has visto la evolución de tu arte?

Creo que he ido afinando mis búsquedas. He empezado con temas muy grandes ahora me voy a lo específico, aunque siempre he vuelto a los tópicos con los que comencé. He ido pintado en mayores formatos, interrelacionando mis personajes y ampliando mi universo.



¿Por qué manejas varias disciplinas en una misma exposición?

El arte contemporáneo es interdisciplinario porque la técnica está en función del discurso. Hay contenido que se puede decir en una instalación que jamás podría ser algo dimensional, como una acuarela o una animación. Al igual que la interdisciplinariedad entre artes visuales, sociología o psicología. En mi trabajo hay un constante diálogo entre estas disciplinas.



¿Cuál es la diferencia entre la acuarela contemporánea y la tradicional?

La diferencia creo de la acuarela contemporánea a la tradicional es que los valores estéticos del medio están en relación al concepto o discurso que se trabaje. Por ejemplo, en el trabajo que presento ahora, la acuarela es el medio idóneo para hablar de la identidad y los fluidos. Las manchas de la acuarela sobre el papel mojado, son orgánicas, expansivas, cambiantes, indefinidas, como la identidad, al igual que los fluidos. En occidente, la acuarela en sus inicios era una técnica de apunte que servía para hacer un registro en el exterior, (generalmente de paisajes ) para luego pasar los cuadros al óleo en el estudio. Hoy en día, no sucede así, es una técnica que tiene sus propios valores estéticos y no está en función a ser un registro. Por otro lado, pienso que al ser una técnica tan inmediata, permite una construcción del pensamiento visual muy acorde a los tiempos mucho más acelerados de hoy en día.



Periodista- caio.ruvenal.257@gmail.com



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