Cochabamba, lunes 22 de abril de 2019

Los alimentos nativos evitan el sobrepeso

La guayaba, el maní, la palta y el tomate verde son parte de la dieta de un programa que apuesta por esos productos en el Plato del Buen Comer.
CRISTINA SÁNCHEZ/MÉXICO/EFE | | 31 ene 2019


El 2 de diciembre de 2013, Alfonso Rodríguez, de apenas 12 años de edad, murió en el patio de su escuela durante una clase de educación física.

De acuerdo con el médico Javier Hernández, Poncho, como era conocido, murió por una obstrucción en las arterias coronarias, además de que se detectó que tenía hígado graso, lo que desencadenó en un infarto al miocardio.

El caso de Poncho se hizo popular en redes sociales luego de que sus papás lo publicaran con la finalidad de evitar más muertes como la del pequeño.

Ante este panorama, la doctora Aleyda Pérez Herrera, del Centro Interdisciplinario de Investigación para el Desarrollo Integral Regional, unidad Oaxaca, lleva a cabo un estudio que busca combatir la obesidad infantil a través de una dieta nativa.

"Queríamos saber qué tanto los niños incluyen alimentos nativos en su dieta y cómo estos pueden influir de manera benéfica en la disminución de peso", dijo a EFE la doctora en nutrigenómica por la Universidad de Córdoba.

El proyecto, que se realiza de manera conjunta con el Centro Médico Nacional Siglo XXI, incluye a 200 niños de 12 años, 100 de ellos con obesidad y 100 con peso normal.

Con el programa se ofrecen opciones a los niños que tienen sobrepeso u obesidad para que aprendan a comer y las cantidades que deben consumir, pues se les proporciona una dieta y se les da seguimiento cada tres semanas en las que se les pesa y se les cambia de dieta de manera personalizada.

Además, señaló, se otorgan talleres para que los niños aprendan a construir el Plato del Bien Comer pero con inclusión de productos que se producen en la entidad.

Del mismo modo, se les incentiva a visitar los mercados locales donde se encuentra mayor diversidad de estos alimentos y a cultivarlos en casa.

El estudio, explicó la especialista, tiene varios objetivos, entre ellos, está entender la relación que tiene la dieta de los niños, en este caso, oaxaqueños, en la modificación benéfica de la microbiota intestinal.

Además de conocer cómo influyen las mutaciones genéticas para que los niños sean propensos a padecer enfermedades metabólicas y desarrollar obesidad.

"Se ha visto que niños con obesidad tienen menor número de copias del gen de la amilasa lo que provoca que tengan una menor capacidad de degradar el almidón, lo que los lleva a desarrollar este padecimiento", dijo Pérez Herrera.

Explicó que, en la actualidad, los niños han dejado de consumir alimentos como por ejemplo los hongos silvestres, la guayaba, la chia, el maní, la palta y el tomate verde de milpa.

Con algunos de estos alimentos se trabaja también, de manera conjunta con otros investigadores del CIIDIR, para diversificar su consumo y ampliar el conocimiento de su utilización en la alimentación de los niños, no solo para la elaboración de salsas, si no en snacks y dulces, entre otros.

"Son alimentos subutilizados, ricos en compuestos bioactivos que pueden ayudar a prevenir las enfermedades metabólicas", aseveró.

La experta destacó que en cuanto a la microflora intestinal, se ha visto que dependiendo de su composición bacteriana las personas pueden estar más predispuestas a padecer enfermedades metabólicas y desarrollar obesidad.

¿Qué comer en una dieta equilibrada?

Cada una de las comidas debe incluir alimentos de los tres grupos del llamado Plato del Bien Comer:

Grupo 1: Cereales y tubérculos. Son los más abundantes en la alimentación y los que brindan energía para tener fuerza y desarrollar las actividades diarias.

Grupo 2: Leguminosas y productos de origen animal. Son los alimentos que dan al cuerpo las proteínas necesarias para reponer los diferentes tejidos, además son necesarias para el crecimiento y desarrollo.

Grupo 3: Frutas y verduras. Son la principal fuente de vitaminas y minerales que participan en el desarrollo y buen funcionamiento de todos los órganos del cuerpo.

Sobre los azúcares y grasas, el director de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) número 39 del Instituto Mexicano de Seguridad Social (IMSS), Ramón Rojo López, dijo que proporcionan energía concentrada, de manera que su consumo debe de ser moderado para evitar sobrepeso y obesidad, según www.elvigia.net.

Las personas que padecen obesidad tienen una esperanza de vida entre 10 y 15 años menor que quienes mantienen un peso adecuado, así como el doble de posibilidades de sufrir un infarto, Además, debido a inadecuados hábitos alimenticios, la expectativa de vida de los hijos es inferior a la de los padres y abuelos.



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