Cochabamba, jueves 21 de febrero de 2019

Las bacterias están un paso por delante de la humanidad

Algunos microorganismos han salido de los quirófanos y se diseminan por la comunidad. Las infecciones son cada vez más virulentas y resistentes a los antibióticos.
| MARÍA LUISA MERCADO WhatsApp: 67465193 | 20 ene 2019





Los microbiólogos de Laboratorio Universo encuentran a diario multirresistencia a antibióticos en las bacterias que causan infecciones complicadas a pacientes.

El microbiólogo Christian Martínez afirma que, hace unos años, infecciones urinarias se podían tratar con antibióticos de primera línea, hoy se tiene que recurrir a antibióticos de última generación, de segunda línea de tratamiento, como son los Carbopenemasas.

Algunos pacientes seniles, con infección complicada o con cuadro de base tienen infecciones agresivas y pierden opciones terapéuticas.

El Laboratorio Universo maneja muestras de hospitales e interlaboratoriales de infecciones hospitalarias bastante agresivas. Martínez afirma que la identificación y tratamiento de infecciones intrahospitalarias son complicados, porque las bacterias son multirresistentes a los antibióticos.

Además, a las 48 a 72 horas de internación, el paciente va cambiando su microbiota. Es colonizado con bacterias propias del ambiente hospitalario. “Cada hospital debería conocer cuáles son los microorganismos que normalmente circulan en su ambiente”, sugiere.

Al recibir las muestras, los microbiólogos presumen que tienen dos o tres microorganismos altamente resistentes. Además, el diagnóstico de base del paciente indica que fue multitratado con antibióticos o padece diabetes o inmunodepresión, lo que complica el cuadro.

Los antibióticos de primera línea son útiles en pacientes que no han recibido antibióticos durante mucho tiempo o niños.

En los pacientes con infecciones complicadas, recurrentes y difíciles de tratar, se emplean los antibióticos de segunda línea o carbapenenes.

Martínez advierte que hay miroorganismos circulando que están haciendo resistencia a este tipo de antibióticos.

Una opción es la colistina para microorganismos no fermentadores, que están presentes en las infecciones intrahospitalarias. Sin embargo, hay cepas que son resistentes, por ejemplo el Escherichia Coli y el Bordetela Pertusi que había sido controlado tuvo una mutación y volvió a aparecer.

El Microbiólogo expresa su preocupación porque las opciones terapéuticas para los médicos quedan cortas y para la práctica laboratorial también, cuando se reporta al médico y al paciente la multirresistencia de las bacterias.

Un análisis microbiológico implica la identificación del microorganismo, el género, la especie o subespecie y el antibiograma, que es un reporte de antibióticos de primera y segunda línea que pueden aniquilar a la bacteria. Además, se especifican los mecanismos de resistencia que se encuentran en ese microorganismo.

Las opciones quedan cortas y se tiene que recurrir a nuevos antibióticos que, si bien se pueden usar en la práctica laboratorial, para la clínica no están disponibles o el tratamiento con éstos y es extremadamente caro para el paciente.

Hay antibióticos de cuarta y quinta generación que para Bolivia son caros.

Martínez agrega que, antes, las infecciones en hospitales eran ocasionales y relativamente controlables.

Actualmente, se registra un aumento en la frecuencia de pacientes con infecciones intrahospitalarias, porque aumentó la virulencia de las bacterias y la resistencia a los antibióticos.

FUERA DEL QUIRÓFANO

Las bacterias multirresistentes más agresivas han salido del ambiente hospitalario y circulan en la comunidad. Ese es el caso de la Klebsiella Pneumoniae, que presenta resistencia hasta a los betalactánicos de cuarta generación. Era un patógeno normal en ambientes hospitalarios, pero al salir se mutiliplicó y es difícil de controlar. Otro organismo resistente es el Echerichia Coli, que produce infecciones urinarias resistentes a antibióticos.

El Microbiólogo dice que las bacterias pueden ganar a la humanidad, porque han podido adaptarse a los cambios adversos y sobrevivir.

“Imposible eliminarlas, tenemos que aprender a vivir con ellas”, agrega.

“Siempre van a estar un paso por delante. Tenemos que acomodarnos a esa realidad y convivir con ellas, porque no todas son malas”.

Explica que la microbiota en el cuerpo ayuda a producir la vitamina K, esencial para la coagulación de la sangre. Gracias a los microorganismos del intestino, las personas no se enferman con diarrea. “Las bacterias van a estar siempre y hay que ser más inteligentes y adoptar conductas de convivencia pacífica”, añade Martínez.

AUTOMEDICACIÓN

El consumo incompleto de tratamientos de antibióticos ocasiona gran daño personal y también a la humanidad. “Hay una presión selectiva para que estas bacterias predominen en la microbiota y creen futuras infecciones resitentes”, advierte Martínez.

Tiene que haber un manejo racional del antibiótico, que no haya automedicacion ni se dé el fármaco cuando no amerita, aconseja el microbiólogo.

“Se necesita una política de uso racional de antibióticos”

Christian Martínez

Microbiólogo

En Bolivia hace falta un programa racional y de administración controlada de antibióticos de segunda línea.

Si se sigue comercializando el medicamento libremente, los microorganismos van a crear resistencia.

Por una parte, en Bolivia hay antibióticos que se quieren cuidar, pero por otro lado no hay una política de un manejo adecuado y racional de antibióticos. Hay contradición.

Como en otros países de Latinoamérica, los Carbapenenes no deberían ser de venta libre, tampoco la Vancomicina. Estos fármacos están restringidos. Solo salen cuando hay una receta médica completamente justificada y son de venta intrahospitalaria.

También se necesitan datos estadísticos y una política en ese sentido. Si bien hay alertas enviadas por el Ministerio de Salud, se necesita un trabajo más integral, con visión de futuro.

Bolivia es uno de los países de mayor consumo de antibióticos y de altos niveles de automedicación.

Se receta empiricamente sin datos epidemiologicos que le ayuden al médico a adopar trtamientos empíricos, conociendo cuáles son las resistentes.

Si no actuamos ahora, en 2025 o 2050, la humanidad volverá a la era preantibióticos, cando no había fármacos contra infecciones. El panorama es oscuro si el país no toma políticas de control y potenciamiento del microbiólogo, para análisis estandarizados. Asimismo, hace falta una buena coordinación entre el médico tratante y el microbiólogo.



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