Cochabamba, lunes 22 de abril de 2019

De los océanos profundos a los rascacielos de Nueva York

Sobre los filmes Aquaman y Spider-Man: Un nuevo universo que se mantienen en la cartelera nacional.
| Andrés Rodríguez R. | 20 ene 2019

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El año 2018 fue otra gran gestión para el cine de superhéroes, pero, realmente, ¿cuál de los últimos 10 años –desde que se iniciara el universo cinemático de Marvel– no fue un gran año para los estudios que han apostado por este género? Si bien Avengers: Infinity War estuvo en boca de todos, más aún cuando estamos a un poco más de tres meses del estreno de su secuela, Endgame, 2018 tuvo un poco de todo para todos los gustos.

Es imposible no hablar del 2018 sin hacer referencia a la grandísima Black Panther, que apunta a varias candidaturas en esta temporada de premios. Con un elenco afroamericano de lujo, a la cabeza del director Ryan Cogler, los personajes de la nación africana ficticia de Wakanda se convirtieron en la resistencia simbólica a lo que a Estados Unidos le cuesta tanto admitir, que es una nación abrumada por su propio racismo. Un superhéroe negro se convirtió en un fenómeno político capaz de movilizar a la comunidad afroamericana y lograr un poquito más de empatía en el resto del mundo hacia la diversidad y la necesidad de generar aún más representación en la pantalla grande. El irreverente Ryan Reynolds volvió a ponerse la calza de Deadpool, una vez más, para traernos a ese querido antihéroe en una divertida secuela no apta para menores de edad. Demostró así que películas como Logan (2017) o Deadpool (la primera parte estrenada en 2016), que apuntan a un público más adulto, también pueden funcionar económicamente y creativamente sin sacrificar esa esencia más explícita de su material de origen.

También pudimos presenciar el retorno de la familia Parr en Los Increíbles 2, 14 años después del estreno de la primera parte, que aún sin lo novedoso o la espectacularidad de su predecesora logra cumplir con su objetivo de conquistar a una nueva generación de espectadores. Las últimas dos películas que se estrenaron el año pasado fueron Aquaman y Spider-Man: Un nuevo universo. La primera se estrenaba con la presión de estar a la altura de Wonder Woman (2017), muy bien recibida por la crítica y el público. Además de tener la misión de seguir por la senda correcta haciendo olvidar fracasos como Batman v Superman: Dawn of Justice (2016) y Justice League (2017). El éxito o fracaso de la película del denominado Rey de los Siete Mares condicionaría la continuidad del universo fílmico de los héroes de la DC Comics. La segunda, en cambio, fue el filme tapado de la temporada. Una de las películas anunciadas por Sony sobre los derechos que posee por el paladín trepamuros de Nueva York, por la cual no había mucha expectativa y terminó convirtiéndose en la mejor película animada del circuito comercial y de superhéroes del 2018.

El océano: la última frontera

Aquaman, creado por Mort Weisinger y Paul Norris, fue siempre uno de los superhéroes más ninguneados del universo DC. No le hizo nada bien la imagen que mostraron de él en programas animados de los años 60, tales como Aquaman o Los Superamigos, de Hanna Barbera. Con su traje naranja escamado y con mallas verdes, además de la habilidad de “hablar con los peces”, su reputación quedó por el piso. Esta imagen quedó grabada y presente siempre en las constantes sátiras de programas como The Big Bang Theory y Family Guy. No fue hasta los años 90, de la mano de Peter David, que se decidió reescribir los orígenes y entorno de Arthur Curry/Orin, y dejar de lado la imagen cursi de la edad de oro y plata del cómic. El nuevo protector de lo profundo fue reinventado más acorde a los nuevos tiempos y tendencias, con un cambio de imagen, de traje y hasta con la pérdida de su mano, que después la reemplazaría por un arpón.

La película dirigida por James Wan sucede tras los acontecimientos de Justice League. Arthur Curry, interpretado por el actor Jason Momoa –conocido por su papel de Khal Drogo en Game of Thrones–, el renuente gobernante del reino submarino de Atlantis, se ve atrapado en una batalla entre habitantes de la superficie que amenazan a sus océanos y su propia gente, que están dispuestos a atacar e invadir la superficie.

Al igual que Wonder Woman, la película de Aquaman deja de lado el tono oscuro/más serio que se quiso dar a las primeras adaptaciones que se hicieron de los superhéroes de esta empresa, y opta por un acercamiento más hacia el género fantástico y de aventuras, casi hasta fabulesco, lo cual le sienta bien para la intencionalidad de la historia y la narrativa. Toda la película se nutre de referencias a la cultura pop, desde Karate Kid, Pinocho de Disney, Fight Club, por mencionar algunas. Todos estos elementos son parte de la dualidad y conflicto de Curry frente a sus raíces humanas y atlantes. Son todos estos elementos los que también parecerían que influenciaron a Wan y a su equipo detrás de cámaras. Con claras referencias a elementos de clásicos literarios como Veinte mil leguas de viaje submarino, de Julio Verne, o La llamada de Cthulhu, de H.P. Lovecraft., además de guiños a obras como Tron, Excálibur, o al cine fantástico y de ciencia ficción de Luc Besson, como en The Fifth Element.

La película no es perfecta, muestra sus peores carencias en los diálogos. Aún así logra ser muy entretenida y verosímil frente al material de origen, con un gran elenco (Willem Dafoe, Nicole Kidman, Julie Andrews, Amber Heard, Patrick Wilson y Yahya Abdul-Mateen II) y un Momoa muy divertido y que se siente muy natural en esta versión casi antiheróica del personaje. El filme cuenta con grandes combates excelentemente coreografiados y capturados por el lente del veterano Don Burgess, un habitual de la filmografía de Robert Zemeckis, además del diseño de producción, el vestuario y los efectos especiales que logran generar la ilusión de un gran espectáculo submarino. El Rey de los Siete Mares emerge victorioso de esta batalla en los océanos profundos (superando los 1.000 millones de dólares de recaudación en todo el mundo), no sin algunos rasguños que pueden ser reprochables. Si después de esta película el público seguidor de este género no empieza a tomarse más en serio a este personaje, no sé qué otra cosa podría hacer que eso suceda.

Un ‘Spiderverso’, infinitas posibilidades

Spider-Man: Un nuevo universo, de Bob Perischetti, Peter Ramsey y Rodney Rothman, fue la gran sorpresa animada y del género de superhéroes de la pasada temporada. Llegó sin hacer mucho ruido y hasta un poquito relegada a un segundo plano por los mismos aficionados al trepamuros favorito de Marvel. La película llega de la mente de Phil Lord y Chris Miller, responsables de las muy entretenidas The Lego Movie (2014) y The Lego Batman Movie (2017), entre otras comedias. El par también estuvo de inicio a cargo de Solo: A Star Wars Story, filme sobre los orígenes del contrabandista más querido del cine, pero del cual fueron despedidos por Disney debido a “diferencias creativas” y que finalmente el resultado sin ellos fue terrible.

En el caso de Spider-Man: Un nuevo universo, el par tomó al toro por las astas y obtuvieron toda la libertad creativa que necesitaron. Me atrevo a decir que este filme es el mejor de la filmografía del héroe arácnido después de la grandiosa Spider-Man 2 (2004), de Sam Raimi. Y no es un aval personal, sino los más de 10 premios que ha cosechado a la fecha de las distintas asociaciones de críticos de Estados Unidos reconociéndola como la mejor película de animación de 2018. Además, claro está, del Globo de Oro que la reconoce como la mejor cinta en la misma categoría. ¿Pero qué es lo que hace tan especial a esta producción?

La historia de la película inicia en un universo paralelo donde Peter Parker, el personaje original –creado por Stan Lee y Steve Ditko–, ha muerto. Un joven de secundaria llamado Miles Morales, de ascendencia afroamericana y puertorriqueña, es el nuevo Spiderman. Sin embargo, cuando el líder mafioso Wilson Fisk construye el Super Colisionador, trae a una versión alternativa de Parker que tratará de enseñarle a Miles cómo ser un mejor superhéroe. Pero no será el único justiciero trepamuros en entrar a este universo, cuatro versiones alternas de Spidey aparecerán y buscarán regresar a su universo antes de que toda la realidad colapse.

El filme se merece absolutamente toda la aclamación crítica, el amor de la audiencia y el éxito de la taquilla. La animación, la trama, el desarrollo del personaje, la partitura musical, son de los mejores que se haya hecho en los últimos años en películas de animación. De la misma manera en que las películas de superhéroes con actores de carne y hueso presentan una inmersión profunda en la historia de los cómics con giros complicados, puntos de trama multidimensionales, también lo hace Spider-Man: Un nuevo universo con la surrealista y loca creación de un Spiderverso que proporciona un universo narrativo y de posibilidades infinitas. A pesar de que la película cuenta con muchos elementos que serán el dulce para todas las personas familiarizadas con el universo del trepamuros, el filme se las arregla para ser sumamente accesible para audiencias generales que no conocen cada campanada y silbato de la historia.

No es casualidad que la película sea una celebración de sus orígenes impresos, con gráficos audaces y elementos del estilo de las historietas, tales como globos de diálogos, pensamientos, palabras impresas e incluso líneas onduladas para ilustrar el sentido arácnido de los diferentes Spidey que forman parte del Spiderverso. Todo el equipo detrás del filme logra que los distintos estilos de animación se complementen uno al otro, en vez de opacarse entre ellos. Hay animé, noir, 3D, 2D, entre otros. De manera muy ambiciosa, la cinta introduce al público a un cómic y lo rodea de un mundo que no se parece a nada que se haya visto antes. Es a través de este arte secuencial, que se realiza en tantos estilos diferentes, que los creadores logran que la audiencia sienta la mano del artista en cada universo.

Spider-Man: Un nuevo universo presenta una narración audaz con una animación sorprendente que resulta en una aventura puramente divertida con corazón, humor y mucha acción de superhéroes en los rascacielos de Nueva York. Es, sin duda, un aire fresco a los personajes a los que estábamos acostumbrados y una gran oportunidad para la presentación de nuevas historias que diversifiquen la narrativa del género.

Periodista y crítico - @DabolAR



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