Cochabamba, sábado 25 de mayo de 2019

Bolivia Marañón cumplió sueño de ser madre y murió en segundo parto

La familia de la defensora de las personas con discapacidad no se resigna a su precoz partida. Sus hijos y su asistente difunden su valioso legado de entrega a los demás y de abrir brecha en diversos campos.
| mARÍA LUISA MERCADO WhatsApp: 67465193 | 13 ene 2019





La mañana del 10 de abril de 2018, la defensora de los derechos de las personas con discapacidad Bolivia Marañón Vocal y su asistente Nelly Montaño fueron a la Caja Nacional de Salud. Bolivia, de 44 años de edad, pidió la baja prenatal que le correspondía. Sentía mucho calor y le sangró la nariz. “La llevé al baño y le mojé la cabeza. Le midieron la presión y estaba muy alta”, recuerda Nelly.

La doctora que atiende embarazos gemelares de alto riesgo estaba de vacación y le derivaron a otra profesional que ordenó la internación inmediata.

“No nos dejaban salir de la Caja. Ella no tenía mucha confianza y decidió ir a la clínica (donde hizo sus controles) para ser atendida por su doctor. Habló con la enfermera de la Caja para salir, porque su hijo Anghelito, de siete años, estaba solo”.

Bolivia usaba silla de ruedas desde los 14 años, porque le dio artritis reumatoidea juvenil poliarticular. En la clínica le pidieron unos inyectables para que los bebés desarrollen sus pulmones. Como no bajaba la presión, el ginecólogo ordenó la internación alrededor de las 18 horas. “Ella se asustó mucho”, relata Nelly.

Scarteth, la hermana menor de Bolivia, sufrió una preclampsia con su segunda hijita. Cuando Bolivia decidió embarazarse por segunda vez tenía ese presentimiento, de que tal vez algo le iba a ocurrir. “Quizás por eso ella empezó a hacer muchas cosas, por si acaso, porque nadie tiene la vida comprada. Solo Dios decide”, opina.

Bolivia no la pasó bien en su segundo embarazo. Tuvo problemas en su trabajo y quizás por eso se presentaron problemas y complicaciones en su segundo embarazo, reflexiona Scarleth. “Era doloroso. No le daban permiso para salir al baño. Se sentía impotente, porque el baño de la Alcaldía de Cochabamba no tiene condiciones para personas con discapacidad. Yo la veía sufrir y le pedía llorando que deje el trabajo. El estrés complicó el embarazo, peor en el caso de ella, que era gemelar”, dice. “Lamentablemente, no le dieron el auxilio que necesitaba, nada menos que en una clínica de prestigio”, comenta Scarleth.

Nelly recuerda que Bolivia rompió la bolsa amniótica a las 19:00. Los médicos de emergencia de la clínica la tranquilizaron. Uno de ellos le dijo que tenía 25 años de experiencia y que con un inyectable estaría bien hasta el día siguiente, que no pasaría nada con los bebés.  “Yo insistía y nunca llegaba la ecografía. Recién a las 12 le hicieron la ecografía y a las 2:30 fue la intervención de cesárea”, relata Nelly, entre lágrimas, porque no le hacían caso cuando pedía atención inmediata. “Hay un tabú. Yo peleé con el doctor que me dijo: ‘Da gracias a Dios que ha fallecido la doctora Bolivia, porque ella dormía en su silla de ruedas’. Yo le dije ¿cómo sabe? . Yo le llevo a su cuarto y le muestro que ella vivía su vida y vivía bien, mejor que usted”.

Días después del fallecimiento de Bolivia, también murió Tadeo, que nació con 900 gramos y era el más vivaz. Thiago estuvo 27 días en incubadora y necesitó unos medicamentos que no había en el país. Los amigos de Bolivia viajaron a países vecinos para comprar y enviarlos.

Nelly, que compartió todo con Bolivia los últimos 30 años, afirma que “los doctores piensan que una persona con discapacidad no tiene derecho a ser madre, a ser profesional, que no tiene derecho a formar su familia”. Según su asistente, Bolivia era una persona muy independiente. No le gustaba que se metan en su vida. “Vivió los momentos más felices con Anghelito. Vivía para su hijo. Se embarazó por segunda vez para que no quede solo. Consultó al doctor y él le dijo sí, que estaba bien, porque con la discapacidad que tienes, tu hijo puede quedar solo. No sabía que iban a ser mellizos. Estaban muy felices. Antes, Anghelito se hacía comprar globos con helio y enviaba mensajes a Dios pidiendo un hermanito.

La primera vez que Bolivia se hizo un examen de embarazo salió negativo y su hijito lloró. Era el día de su cumpleaños. Ella intentó otra vez y lo logró, con la bendición de Dios. Era una mujer muy feliz con su embarazo. Estaba bien. Siempre bien controlada. Nunca escatimó recursos. Siempre quiso ser atendida por el mejor médico, en las mejores clínicas”.

La noche del parto “me humillaron, me menospreciaron. Como dicen sus hermanos y su mamá, dejamos a Dios imponer justicia por lo que se ha hecho”.

Amílkar, el hermano mayor de Bolivia, afirma que él se opuso a la maternidad. “Ella lo quiso hacer y lo hizo contra viento y marea. Ni nos avisó y en el segundo embarazo”, señala. “Pensábamos que estaba engordando”, agrega la otra hermana Giovanka.

“Me consuela que se cumplió el dicho de que una madre da la vida por amor a sus hijos. Seguramente ella pensó que, por su discapacidad, algún día se iba a ir antes de lo normal. Pensó que su hijo necesitaba un hermano. Una vez yo le hablé y ella me dijo se puede, ¿por qué no? Si les demostré que tengo un hijo tan bello,  ¿por qué no? Se puede, y lo cumplió”. Según Giovanka, Bolivia ha sido una buena profesional que ha dejado un legado para las personas con discapacidad y para la familia, el amor de madre en cada detalle.

Amilkar afirma que Bolivia marca un antes y un después. Antes había el estigma. Bolivia abrió la brecha para las personas con discapacidad. “Fue muy valiente, no se dejó doblegar por nadie”, remarca.

Julieta Vocal, la madre de Bolivia, afirma que, a fines de 2018, su hija tenía que egresar de Psicología, le faltaba un semestre, que lo postergó porque el aula era en un tercer piso. Agradece a las autoridades de la Alcaldía porque Bolivia se enterró entre los notables, y anuncia que el 11 de abril se colocará un busto en su tumba.

“Haré todo lo que ella quería hacer con sus hijos. Solo pido a Dios que me guíe. A veces me siento tan solita”, dice Nelly. “Ella era la cabeza, yo sus manos y sus pies. Me decía, y yo hacía. Ha sido excelente madre, siempre guiando a su hijo y él tiene ese espíritu”, agrega.

“Le hablaré mucho de mi mamá a mi hermanito Thiago, todo lo que ella ha hecho por nosotros y lo que hizo en nuestras vidas”, dice Anghelito.

Motivación

“Cuando uno quiere, puede, sin importar que seas mujer o que tengas discapacidad. No hay barrera que te pueda detener”.

Bolivia Marañón Vocal

ABOGADA



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