Cochabamba, jueves 21 de marzo de 2019

Hormona que segrega el ejercicio frena alzhéimer

Los experimentos con ratas muestran la potencialidad de la irisina, pero hacen falta más estudios para comprender la interacción con el cerebro.
LONDRES/EFE | | 10 ene 2019





La hormona irisina, que el cuerpo segrega en mayores cantidades durante la práctica de ejercicio físico, podría prevenir la pérdida de memoria relacionada con el alzheimer, según una investigación publicada en la revista Nature Medicine.

Cuando el cuerpo se ejercita, el tejido muscular libera la hormona irisina, que entra en circulación en el organismo y es capaz de mejorar la capacidad cognitiva, según comprobaron expertos de la Universidad Federal de Río de Janeiro (Brasil) y la Universidad de Columbia (Estados Unidos) en estudios con ratones con esa dolencia.

Los científicos responsables del estudio, Ottavio Arancio, Sergio Ferreira y Fernanda de Felice, demostraron que el aumento de la irisina, así como de su proteína precursora FNDC5, reducía el déficit de memoria y aprendizaje en roedores con alzheimer.

Observaron también que cuando se bloqueaba la aparición de esta sustancia en el cerebro de los ratones enfermos, se perdían los efectos cognitivos beneficiosos que aporta el ejercicio físico.

Los científicos señalaron que si bien se sabe que el ejercicio mejora las capacidades cognitivas y retrasa la progresión de los trastornos neurodegenerativos, se requieren estudios adicionales para comprender mejor cómo la irisina entra en acción e interactúa con el cerebro.

Además, indicaron que se requiere un mayor conocimiento para evaluar si la proteína tiene un efecto cognitivo beneficioso similar en los humanos.

No obstante, destacaron que el reciente hallazgo puede allanar el camino hacia nuevas estrategias terapéuticas que sirvan para mitigar el deterioro cognitivo en pacientes con alzheimer, una enfermedad para la que no existe cura.

MARIHUANA La marihuana ayuda a prevenir los síntomas del alzhéimer y otras enfermedades relacionadas. El Instituto Salk de Estudios Biológicos en California, Estados Unidos, dio a conocer los resultados de su investigación relacionada al tema. Y resulta que el tetrahidrocannabinol THC no sólo previene los síntomas del alzhéimer, sino también va más allá al eliminar el beta amiloide, el cual mata neuronas en el cerebro.

“A pesar de que otros estudios han ofrecido evidencia de que los cannabinoides pueden servir como un neuroprotector contra los síntomas del alzhéimer, creemos que nuestro estudio es el primero en demostrar que los cannabinoides afectan la inflamación y acumulación de beta amiloide en las neuronas”, dijo a www.sopitas.com el profesor David Schubert, director y autor del estudio.

Estilo de vida es la clave para evitar deterioro cognitivo

 La Conferencia Internacional de la Asociación de Alzheimer, que se llevó a cabo en Londres el 20-7-17, notificó que más de un 30 por ciento de los casos de demencia se podrían evitar si se cuidaran ciertos factores del estilo de vida.

Para jerarquizar su importancia y por comparación, si se pudiera soslayar el principal factor de riesgo genético del Alzheimer (el alelo ApoE4) la cantidad de pacientes solo se reducirían un 7 por ciento .

Por lo tanto, aunque existen factores que no se pueden controlar –como la edad o los genes– sí existen otros que pueden reducir el riesgo de padecer un deterioro cognitivo al mantener algunos hábitos saludables.

La demencia es una enfermedad que aparece en edades avanzadas, pero los cambios incipientes en el cerebro empiezan a desarrollarse muchos años antes. Esto implica que los factores de riesgo se deben atender a lo largo de toda la vida y no solo cuando se acerca la mayoría de edad.

Los hábitos saludables se pueden dividir en dos grandes grupos. Por un lado, aquellos que favorecen el desarrollo intelectual, a tal punto que, si todos los adolescentes estudiaran por lo menos hasta los 15 años de edad se podrían prevenir 1 de cada 12 casos de demencia en el mundo.

Lo mismo ocurre si se mantiene desde joven una vida social activa ya que permite sostener o aumentar la llamada reserva cognitiva (o capacidad de resistir el deterioro de las neuronas).

El segundo grupo de hábitos saludables engloba a todos aquellos que favorecen la buena circulación sanguínea en el cerebro y la dieta, que coinciden en gran parte con los que previenen las enfermedades cardiovasculares.

El aumento de la circulación sanguínea durante el ejercicio facilita el desarrollo de nuevos vasos sanguíneos cerebrales, en especial en el hipocampo, uno de los centros claves para tener buena memoria.

Mantener la presión arterial en límites normales también resulta un recurso importante contra la deficiencia cognitiva.

El Centro Rush para la enfermedad de alzhéimer precisó que los hipertensos “también tenían más nudos de proteína tau, otro sello distintivo del Alzheimer que tiende a aparecer más tarde en la enfermedad”.

Se sabe que la disminución de 140 a 120 mm Hg de la presión arterial máxima “reduce en un 25 por ciento los eventos cardiovasculares y en un 27 por ciento el riesgo general de muerte”.

También se presentó “la primera confirmación sólida de que bajar la presión sanguínea reduce el riesgo tanto del deterioro cognitivo leve como de la demencia probable”.

Una dieta con una alta ingesta de verduras, legumbres, frutas, cereales, pescado y grasas insaturadas –aceite de oliva– junto a una baja ingesta de carne, pollo y cantidades moderadas de alcohol ayudan a prevenir las demencias.

Conviene ingerir alimentos de bajo índice glucémico para mantener normal el nivel de insulina ya que su aumento dispara la secreción de cortisol que también “oxida” el hipocampo.





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