Cochabamba, sábado 19 de enero de 2019

Adolescentes separan el amor de la sexualidad

Ese es un factor para que este sector tenga relaciones sexuales a temprana edad y con poca o nula información sobre los riesgos, como el VIH.
| DANIELA RICO DEHNE Experta en psicología clínica | 06 ene 2019



Las noticias recientes muestran que la moda entre los adolescentes para tener relaciones sexuales, en la ciudad de Cochabamba, son las llamadas “fiestas semáforos”. Estas reuniones provocaron alarma entre los padres de familia, pues se ofertaba a los menores sexo, drogas y alcohol, como lo expresaba un titular del periódico OPINIÓN editado en septiembre del año 2018.

En la redada, se halló a varios adolescentes, los cuales confesaron que la única regla de la fiesta era portar una manilla con un color diferente, según la elección de cada uno. El color rojo, significa que uno está “comprometido”; el amarillo, “indeciso”; el verde, “disponible”; y el negro, “dispuesto a tener sexo”. Estos colores definen hasta dónde están dispuestos a llegar con su cuerpo y el asunto causó gran polémica.

La adolescencia es una etapa en la que se abren nuevos caminos, pero cuando se producen grandes crisis y riesgos, siendo de mucha importancia los aportes del mundo exterior, tanto para ayudar a constituir la personalidad, así como para poder sublimar los impulsos sexuales y agresivos.

No hace mucho, hablar de lo sexual era un tema tabú. En tiempos antiguos se manejaba este asunto con una doble moral y, pese a que en Bolivia aún se trata con mucha vergüenza, asco y silencio el tema, los medios de comunicación, en paralelo, difunden mensajes que dan a entender que la sexualidad es “libre” y que hay que vivirla sin tapujos. Eso se ve reflejado en la música que escuchan los jóvenes, la televisión y el internet, pues la imposición de programas comerciales o páginas web con imágenes pornográficas es algo muy corriente. Todos estos mensajes afectan y hacen a los adolescentes voceros de lo que está pasando en la época.

En este sentido, algunas dudas que surgen son la siguientes.

¿Hay una edad adecuada para tener la primera relación sexual?

Según la ciencia, un cuerpo que haya alcanzado la madurez biológica está listo para ejercer su sexualidad y dicha edad madurativa va de la mano con cierta edad cronológica, la cual varía entre los 12 a 16 años.

Otros son los parámetros para los psicólogos, pues la maduración biológica no confirma una maduración psíquica.

El despertar de la sexualidad supone el inicio de una interrogación propia. Lacan, psicoanalista francés, hace una reflexión de la obra de teatro “El despertar de la primavera” de Frank Wedekinnd, cuestionándonos en qué momento en un sujeto incipiente despierta la pregunta: “¿Cómo será hacer el amor?”. Se necesita un trabajo psíquico para asumir esta nueva forma de placer genital y la capacidad reproductiva, y en ese tránsito que va desde una sexualidad infantil autoerótica hasta la sexualidad que incluye nuevos objetos y personajes, cabe interrogarse: ¿Qué hace un hombre con una mujer o una mujer con un hombre? El adolescente debe empezar a construir, mediante su historia y sus identificaciones, una respuesta a esa pregunta, a su manera y a su tiempo. Habrá tropiezos, sin duda, ya que algunos querrán correr, otros volar, pero lo importante es encontrar un lugar donde se pueda hablar de esto sin culpabilidad.

Muchos adultos responden evadiendo el tema, pues hay una necesidad de reprimir el asunto. En la consulta es normal que algunos pacientes hablen de su sexualidad, porque no hay otro lugar donde resolver aquello que nos incomoda y nos genera preguntas.

¿Cuál es el riesgo de iniciar la primera relación sexual a muy temprana edad?

Contraer enfermedades de transmisión sexual o VIH al tener relaciones sexuales. Igualmente, existe el riesgo del embarazo adolescente. Pero, lo que hay que tomar en cuenta en los sujetos que deciden tener una vida sexual activa es la posición asumida ante estos riesgos: ¿Viven con temor?, ¿Son indiferentes ante estos?, ¿Se informan y se manejan con el cuidado debido? En Cochabamba, se han tratado de hacer campañas con información sobre salud sexual y reproductiva, pero el tema es saber desde qué lugar se emite el mensaje.

El acceso a la información, mediante redes sociales y medios de comunicación, es masivo, y, pese a esto, hay un porcentaje alto de fracaso. Eso da a pensar que algo debemos estar haciendo mal. Quizás hay que partir de la premisa “conócete a ti mismo”, en vez de llenar de información a los jóvenes. Escuchar sus dificultades antes que suponerlas y a partir de ahí hacer una intervención.

Por ejemplo, una vez escuché el caso de una adolescente que empezó sus relaciones sexuales a corta edad. Ella le confesó a una profesora que había accedido a la sexualidad porque en casa no se sentía amada y sus parejas sexuales a veces la hacían sentir querida.

Sí como adultos no podemos sostenernos a nosotros mismos en un mundo que ya no nos da garantías, es más difícil sostener y acompañar a un adolescente.

Hay una sensación de desesperanza y de no futuro y, por más información y educación sexual que reciban los adolescentes, si carecen de alguien que les ayude a subjetivarla y comprenderla desde su historia singular, no importará cuantas campañas se hagan, habrá un porcentaje de fracaso alto. Ellos no dejarán de explorar su sexualidad, eso esta claro, aunque la mirada social siga estando en guardia.

¿Qué factores inciden para que, de un tiempo a esta parte, los adolescentes inicien su actividad sexual a muy temprana edad?

A nivel social, atravesamos una crisis de valores éticos. La sociedad actual tiene un empuje al consumo y, en el caso de la sexualidad, ese consumo tiene relación con nuestro propio cuerpo. Dicho negocio lucrativo manda un mensaje erróneo sobre la diversión y la sexualidad, empujando a los adolescentes a las presiones de este discurso dominante, sin proporcionar un espacio de pregunta, ni reflexión.

Antes, la sexualidad estaba ligada al amor, ahora los adolescentes pueden separar el amor de la sexualidad. En la actualidad la sociedad ya no sostiene el ideal de familia y pareja, ahora más jóvenes prefieren ser libres o tener como ellos dicen relaciones “abiertas” donde denominan a la pareja como “amigovio”, ni amigo, ni novio, o bien amigos con derechos.

¿Qué consejos se podría dar a los papás de adolescentes?

La adolescencia de por si es una etapa “problemática”, pero no por eso se debe tirar la toalla, es importante hacerles saber a los padres que no es sano estar todo el tiempo encima del joven. Muchos padres intentan hacer frente o solucionar algo a través del recordatorio constante, de la insistencia permanente en un tema, ocasionando una reacción inversa a la esperada.

Hay que tratar de comunicar de la mejor manera y, desde un lugar libre de culpabilidad, nuestras preocupaciones y advertencias, aceptando que nuestro hijo puede fallar, pero que de esos errores se volverá a reconstruir,y que allí estarán sus padres como un sostén emocional para ellos.

¿Qué recomendación se podría dar a los adolescentes?

Los adolescentes están llenos de energía, deseo, pasión, todo eso anclado en un cuerpo que día a día se modifica para volverse adulto.

Es normal que todos estos nuevos cambios generen preguntas, miedos, dudas y angustias. A veces se pueden sentir desorientados y, cuando esto ocurre, deberían buscar y tener la confianza de acudir a alguien que los escuche, mejor si se trata de un adulto de confianza, como padre de familia o un familiar cercano con el que tengan entendimiento.

Si no encuentran a alguien así, hay profesionales en la psicología que podrían cumplir esta función. No vale la pena que se queden solos con lo que piensan y con lo que les ocurre. Compartir sus preguntas los ayudará a redefinirse para tomar un camino correcto en la construcción de su vida venidera.

Es maravilloso ser un adolescente apasionado, pero hay que prepararse para sufrir un poco, la pasión tiene una doble vertiente, la vida y la muerte, y es una elección compleja. Es mejor transitar los caminos con cautela y reflexión, sin ir más allá de lo que para cada uno es el placer, pues ahí está el dolor y nada desenfrenado termina bien.

A veces creemos que podemos dominar el desenfreno, pero hay que ser cuidadosos. Es primordial que cada adolescente recoja la vieja premisa griega del: “Conócete a ti mismo”.



La adolescencia de por sí es una etapa “problemática”, pero no por eso se debe tirar la toalla. Es importante hacerles saber a los padres que no es sano estar todo el tiempo encima del joven”.

DANIELA RICO

PSICÓLOGA



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