Cochabamba, domingo 24 de marzo de 2019

Gurl Rulez: Los mejores discos de mujeres del 2018

Es tiempo de rankings y no podían faltar los trabajos más destacados del año, en este caso todos con el sello femenino en un creación.
| María José Ferrel | 23 dic 2018



Este 2018 algunas iniciaron con mucha fuerza su camino artístico, otras consolidaron su carrera con soberbios trabajos, todo esto pese a la invisibilidad a la que muchas mujeres son sometidas en la industria de la música. Talento, imaginación, creatividad, ímpetu y una narrativa potente marcan los mejores discos del año que posicionan a diez mujeres con las propuestas más interesantes de la actualidad.

Mitski - Be the cowboy

Como si llegara desde el mismísimo espacio exterior, las 14 canciones que nos presenta la compositora son una hermosa síntesis de los lugares más creativos que presenta el indie rock actual. Las melodías son sorprendentes y discurren desde la calma hasta lograr un clímax espectral muy potente. Los acompañamientos son magníficos a través de una guitarra impulsiva que se aleja del piano al que la cantante estaba acostumbrada después de sus primeros cuatro discos. ¿Se puede convertir la más oscura inseguridad en la bandera para seguir adelante? Mitski lo logra mostrando mucha vulnerabilidad creando canciones redondas, que transmiten absolutamente todo lo que ella desea decir.

Nathy Peluso - La Sandunguera

Y sí, lo urbano está de moda. La argentina radicada hace más de diez años en España es un fenómeno global gracias a sus inicios en el trap y el rap, dándole un aire de vanguardia. Ahora con La Sandunguera trasciende el género que la hizo popular hacia lo mejor del performance cantado –viene del teatro físico- o de la improvisación con toques de jazz latino y blues. Inteligencia y humor en sus letras, además de la revolución en la métrica y vocalización cuanto rapea. El discurso estético, sonoro y, lírico es otra cosa para recalcar: desde su concepto, exuda sensualidad.

Courtney Barret - Tell Me How You Really Feel

La cantante y compositora australiana logró sobrevivir a su primer disco que la catapultó a la fama tras un éxito en cuanto a críticas. Fuera de su desesperación existencial al momento de escribir, en cuanto a la composición melódica, Barnett tiene más lucidez que en su álbum debut, siempre acompañada por sus guitarras corrosivas cargadas de los mejores acordes del rock y el grunge de los últimos 30 años.

Snail Mail - Lush

Tan solo con 18 años Lush es el nombre del disco con el cual Lindsey Jordan ha conquistado a las revistas de indie rock posicionandose como la heredera de los nuevos sonidos a través de sus melodías simples y pegadizas que engloban todo en una atmósfera única de dulzura y delicadeza Desde el inicio del trabajo el lo-fi impera, junto a su poderosa voz. En la propuesta se nota la producción de Jake Aron (Grizzly Bear, Solange) para Matador Records, que destaca, por sobre todas las cosas, los riffs de guitarras de la joven heredera indie que presenta un disco con letras que muestran la fragilidad de la cantante, pero también mucha introspección y reflexión.

Rosalia - El Malquerer

Con la producción de “El Guincho”, el fenómeno Rosalia se pregunta: ¿Han cambiado las formas de Mal Querer?. A través de 11 canciones la cantante catalana reúne lo mejor del trap en español, la electrónica, el blues, el jazz y principalmente el cante flamenco. El trabajo subvierte toda la idea de romanticismo. “Hasta que fuiste carcelero, yo era tuya compañero, hasta que fuiste carcelero” dice la última canción del disco, reverbera gracias al vocoder muy al estilo James Blake, pues el Mal Querer tiene lineas estilísticas que se basan en la superposición de influencias que no se fusionan sino que conviven. Lo hipnótico y atrapante de la propuesta es “la mezcla”, las palmas del flamenco arrimadas a samples como un downbeat que se distrae del jazz para llegar nuevamente a la tradición vocal española, acompañada de la instrumentación clásica con un guitarra y un pisotón.

Janelle Monae - Dirty Computer

En Dirty Computer, la música de Atlanta (EEUU), parte del colectivo afrofuturista y decolonial “The Wondaland Arts Society”, presenta un cuarto álbum que sigue la historia de Cindy Maywather, heroína de sus discos anteriores. El trabajo es el mejor tributo a Prince, quien fue su productor hasta el momento de su muerte. La propuesta conceptual rescata el mejor funk, R&B y sintetizadores de la música negra de los últimos 50 años. Además, combina la metáfora futurista con la creatividad para convertir las canciones en un alegato de poder de la mujer negra y la reivindicación de la sexualidad a través de la ruptura del binarismo. La obra también tiene mucho de Steve Wonder y Sun Ra.

Cat Power - Wanderer

Wanderer es un disco maravilloso donde la voz rasposa de Chan Marshall –quien también es su propia productora- brilla acompañada del piano y guitarra, alguna que otra vez sintetizadores, que solo le dan profundidad al trabajo que tiene mucho de las raíces folk. La cantante y compositora que vuelve a lo íntimo desde sus letras cargadas de historias que trascienden la reflexión hacia un lugar mucho más luminoso, el de la contemplación. El disco tiene un poco de todo, del Myra Lee (1996), lo embriagante del You are free (2003) y lo orgánico de The Greatest (2006) y Junkebox (2008). Todos los temas fueron escritos por Marshall a excepción de la irreconocible versión de ‘Stay’ de Rihanna donde el coro de la canción cobra otro sentido, recordándonos la fuerza creativa de la compositora que inclusive haciendo covers se luce.

Christina Rosenvinge - Un hombre Rubio

En sus más de 30 años de carrera Christina Rosenvinge tiene nueve discos donde a cada paso ha sabido sorprender con los mejores sonidos iberoamericanos. De esta manera, su último disco Un hombre rubio (2018) se encumbra en la prepotencia de una carrera excepcional. En este trabajo, la española corona su mejor etapa -Tu labio superior (2008), La joven Dolores (2011), Lo Nuestro (2015)-, ahora también como productora. Es una propuesta donde su voz transcurre entre susurros, como una predicadora sexy que a veces se apega a los teclados y otras a la guitarra, manteniendo una tensa sintonía con el oyente. Son nueve canciones que van desde acordes envolventes, casi chamánicos, que rozan, inclusive, lo feliz y divertido, hasta volver a su densidad y oscuridad características.

Anna Calvi - Hunter

Brian Eno indicó que la música de Anna Calvi estaba llena de inteligencia, pasión y romance, quizás en las diez canciones que componen Hunter se reúna estas tres características, que llegan recargadas de la potencia performer de la inglesa, de sus riffs y melodrama. Producida por Nick Launay (Nick Cave and the bad Seeds), quien solo refuerza lo melancólico y casi sobrio de la propuesta. La épica del disco se basa en la voz –contra alto- a la cual la acompaña la magia de la guitarra. Son estruendos melódicos que invaden, como un terremoto que se va convirtiendo en un maremoto que finaliza en un Tsunami lujurioso donde la cantante se apodera del instrumento completamente. Me quedo con la cadencia dramática de sus sonidos y la provocación incontrolable.

Kali Uchis - Isolation

Kali Uchis ha creado todo un universo vintage a su alrededor que hace eco a las mejores mujeres interpretes del último siglo. En su EP debut Por vida, lanzado con mucho éxito, evidenciaba ya el trabajo conjunto de toda una generación de vanguardistas en la música urbana como son Tyler, The Creator; Kaytranada, Diplo o los mismísimos BADBADNOTGOOD que son el mejor ejemplo cuando hablamos de la libertad creativa que huye a las fronteras musicales. Destaco la melancolía casi lacónica de su pop/soul que inicia con una oda al bossa nova, tan solo como una probadita de su estilo cargado de una esencia hiperfemenina. El estilo de su voz le da un toque desconcertante a sus letras, que desafían justamente eso, la construcción del género a través de lo femenino per se.

Periodista - mariajoferrel@gmail.com



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