Cochabamba, miércoles 23 de enero de 2019

Claves del desarrollo humano están en la gestación y la juventud

WASHINGTON/EFE | | 20 dic 2018



La formación del sistema nervioso de los humanos y el de los macacos es casi la misma en todas las etapas del desarrollo, salvo en las primeras semanas de gestación y en los inicios de la juventud: los momentos en los que nuestro cerebro adquiere muchas de las cualidades que nos convierten en humanos.

Esta es la conclusión de un estudio publicado en Science, que ha sido liderado por Nenad Sestan, catedrático de la Universidad de Yale (EEUU), y en el que han participado investigadores del Instituto de Biología Evolutiva (IBE), entre ellos, el director del centro, Tomás Marqués-Bonet, y los investigadores David Juan, Luis Fernández y Paula Esteller.

El estudio del cerebro es uno de los retos más difíciles de la ciencia porque no se puede manipular un cerebro vivo, de ahí que gran parte de los estudios se realicen con primates que son los animales más cercanos a nosotros en la evolución humana.

Un estudio previo demostró que si bien todas las regiones del cerebro humano contienen firmas moleculares muy similares a las de nuestros parientes primates, algunas registran patrones claramente humanos de actividad genética que son los que han marcado la evolución del cerebro y contribuido a nuestras capacidades cognitivas.

"Lo que vimos en el estudio es que durante la gestación, el feto humano registra mucha más generación neuronal que los macacos, y ya en el comienzo de la edad adulta, los seres humanos tenemos una gran producción de mielina, la sustancia que rodea a las neuronas y que está conectada con la velocidad de procesamiento de la información", detalla el investigador catalán.

La suma de estas circunstancias: una mayor generación de neuronas, más mielinizadas, y todo ello en un tiempo de desarrollo del cerebro más largo que el de los macacos, "son los tres factores que contribuyen a que nuestro cerebro haga cosas que ningún otro primate ha llegado a hacer hasta ahora", resume.

Así, nuestro cerebro y nuestras capacidades como especie humana son la combinación de los primeros meses de desarrollo, del aprendizaje que tenemos en la juventud y, sobre todo, de las condiciones que se dan en el área prefrontal del cerebro humano.

Además, el estudio revela que los genes que se encuentran más diferenciados en los humanos están relacionados con desórdenes neuropsiquiátricos como el autismo, el Alzheimer, la esquizofrenia o el Parkinson, y que se expresan de manera distinta en los humanos.

Estos genes, que son la clave de la humanización, "apuntan a periodos de desarrollo concretos, arrojando luz sobre cómo y cuándo pueden aparecer estos desórdenes en humanos", concluye.



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