Cochabamba, jueves 21 de marzo de 2019

Bebé nacido de útero trasplantado es hazaña

El éxito de la cirugía es un logro para "Brasil como un todo", destaca el médico Wellington Andraus. Es una alternativa para ser madre.  
SAO PAULO/EFE | | 13 dic 2018

efe

Para el médico brasileño Wellington Andraus, cuyas investigaciones resultaron en el nacimiento del primer bebé a partir del útero trasplantado de un cadáver, el éxito de la cirugía es "un ejemplo para el mundo" de que el procedimiento es "viable", según explicó en una entrevista con EFE.

"El nacimiento de una niña sana y sin ningún problema a lo largo del embarazo ha mostrado a todo el mundo que el donante fallecido es factible" y "que el órgano (trasplantado) sigue viable para un posterior embarazo", celebró el médico.

Andraus y su colega Dani Ejzenberg trasplantaron en 2016 un útero de una donante fallecida a una paciente de 32 años, quien "tan solo 15 meses después", dio a la luz en el Hospital de las Clínicas de la Universidad de Sao Paulo, a una bebé, "una niña sana que está a punto de cumplir un año" de vida.

"Fueron más de tres años de preparación. Nos hemos preparado, hemos estudiado todo lo que fue publicado y realizado previamente. Entrenamos con investigación y cirugías de experimentación", contó Andraus.

Esos tres años de preparación incluyeron una visita al doctor Mats Brännström, responsable del desarrollo de esa técnica en Suecia, país donde se produjo además el primer parto a partir del trasplante uterino de un donante vivo, en 2013.

En total, se han realizado 39 procedimientos de este tipo, lo que ha dado como resultado a 11 bebés vivos hasta el momento.

Si bien admitió un cierto "temor" de que "pasara algo malo" o que la paciente sufriera "una isquemia mayor", Andraus cree que, tras los buenos resultados alcanzados, el procedimiento es un "ejemplo" para todo el mundo de que se trata de una alternativa "viable" que podría aumentar las opciones de concepción para las mujeres con problemas de fertilidad uterina.

"Nosotros venimos ahora a presentar una nueva modalidad que funcionó sin problemas para la paciente y quien ahora está contentísima", conmemoró el médico.

Para la realización del trasplante, Andraus explicó que la paciente pasó por una serie de pruebas médicas y psicológicas y varias consultas con un "equipo multidisciplinar", pero siempre demostró "muchas ganas" de llevar a cabo el procedimiento.

Destacó además que el éxito de la cirugía es un marco no solo para el Hospital de las Clínicas de Sao Paulo sino para "Brasil como un todo" y elogió el trabajo de "todo el equipo" responsable del logro.

Con anterioridad, se habían realizado otros 10 trasplantes de útero de donantes fallecidos en Estados Unidos, la República Checa y Turquía, pero este es el primero en dar lugar a un bebé vivo.

SAO PAULO/EFE

Para el médico brasileño Wellington Andraus, cuyas investigaciones resultaron en el nacimiento del primer bebé a partir del útero trasplantado de un cadáver, el éxito de la cirugía es "un ejemplo para el mundo" de que el procedimiento es "viable", según explicó en una entrevista con EFE.

"El nacimiento de una niña sana y sin ningún problema a lo largo del embarazo ha mostrado a todo el mundo que el donante fallecido es factible" y "que el órgano (trasplantado) sigue viable para un posterior embarazo", celebró el médico.

Andraus y su colega Dani Ejzenberg trasplantaron en 2016 un útero de una donante fallecida a una paciente de 32 años, quien "tan solo 15 meses después", dio a la luz en el Hospital de las Clínicas de la Universidad de Sao Paulo, a una bebé, "una niña sana que está a punto de cumplir un año" de vida.

"Fueron más de tres años de preparación. Nos hemos preparado, hemos estudiado todo lo que fue publicado y realizado previamente. Entrenamos con investigación y cirugías de experimentación", contó Andraus.

Esos tres años de preparación incluyeron una visita al doctor Mats Brännström, responsable del desarrollo de esa técnica en Suecia, país donde se produjo además el primer parto a partir del trasplante uterino de un donante vivo, en 2013.

En total, se han realizado 39 procedimientos de este tipo, lo que ha dado como resultado a 11 bebés vivos hasta el momento.

Si bien admitió un cierto "temor" de que "pasara algo malo" o que la paciente sufriera "una isquemia mayor", Andraus cree que, tras los buenos resultados alcanzados, el procedimiento es un "ejemplo" para todo el mundo de que se trata de una alternativa "viable" que podría aumentar las opciones de concepción para las mujeres con problemas de fertilidad uterina.

"Nosotros venimos ahora a presentar una nueva modalidad que funcionó sin problemas para la paciente y quien ahora está contentísima", conmemoró el médico.

Para la realización del trasplante, Andraus explicó que la paciente pasó por una serie de pruebas médicas y psicológicas y varias consultas con un "equipo multidisciplinar", pero siempre demostró "muchas ganas" de llevar a cabo el procedimiento.

Destacó además que el éxito de la cirugía es un marco no solo para el Hospital de las Clínicas de Sao Paulo sino para "Brasil como un todo" y elogió el trabajo de "todo el equipo" responsable del logro.

Con anterioridad, se habían realizado otros 10 trasplantes de útero de donantes fallecidos en Estados Unidos, la República Checa y Turquía, pero este es el primero en dar lugar a un bebé vivo.

Alto riesgo

El procedimiento de trasplante de útero ha generado "polémicas", sobre todo respecto a la "necesidad" de realizarse una cirugía de alta complejidad en pacientes que no corren riesgo de muerte. "El trasplante de útero no es el único órgano no vital que es trasplantado", ponderó el médico Wellington Andraus.

Añadió que existen muchas personas que hacen cirugías por cuestiones ajenas a enfermedades o problemas de salud, como las intervenciones estéticas.

PROCEDIMIENTO

La receptora del trasplante fue una paciente de 32 años con infertilidad uterina, a la que se le implantó el útero mediante una cirugía que duró más de 10 horas. El órgano donado se conectó a sus venas, arterias, ligamentos y canales vaginales.

Tras siete meses en que la paciente no rechazó el nuevo órgano y tuvo la menstruación, se le introdujeron los óvulos fecundados que dieron lugar a un embarazado común.

El bebé fue una niña sana que nació por cesárea a las 35 semanas y tres días y pesó unos dos kilos y medio.

Tras el parto, el útero se extrajo sin que se encontrase ninguna anomalía, y tres días después la madre y la pequeña recibieron el alta médica.



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