Cochabamba, domingo 24 de marzo de 2019

Escribe y quema: Taller de escritura con Katya Adaui

Sobre la experiencia del autor en el curso facilitado por la escritora de “Aquí hay icebergs”.
| Mauricio Rodríguez Medrano | 25 nov 2018



11.

La mesera coloca el plato (pollo a la broaster) y dice: “¿Algo más?”. “Aún nos queda más”, le digo, pensativo. Se retira sin entender la respuesta.

10.

“Para Mauricio, y aquí está la amorosa alegría de coincidir en La Paz. Te abrazo, Katya 2018”, escribe Katya en la primera hoja de su libro de cuentos “Aquí hay icebergs”. Es de noche y soy el primero en la fila. El último que quiere irse.

Pero todo tiene su final.

9.

Luis Rico dice que la fotografía que utilizó uno de los estudiantes la tomó él. Nos cuenta acerca de un alemán que tenía una madre que no quería que se case. Era traductor de las canciones de Luis.

Dice que el alemán le tomó tanto cariño que Luis era considerado como un padre.

El alemán jamás se casó con el amor de su vida.

8.

Katya dice que para escribir debemos tener valor y enfrentarnos a la muerte.

7.

Realizamos un ejercicio de escritura con fotografías.

“La fotografía es el advenimiento de uno mismo como si fuera otro, una rebuscada disociación de la consciencia de identidad”.

6.

Sesión dos: salimos a la calle para encontrar frases y crear historias con ellas.

Ana Rosa encuentra una frase épica: “Los guerreros de octubre volverán”.

Yo encuentro: “Se hacen reducciones de cuerpo, cuello y cabeza”.

5.

Katya Adaui es la docente de escritura que siempre quise tener. Lo que jamás conseguí en Literatura o en mi vida.

Pienso que estoy en el lugar correcto.

4.

“Escribir es ir contra el mundo”, dice Katya.

“Escribimos porque no nos satisface la realidad”.

“Escribimos porque queremos llenar un vacío”.

3.

Escribimos nuestras biografías. Es el primer ejercicio de escritura. Katya está sin maquillaje y bebe, de vez en cuando, una infusión. Algunas hojas se le quedan en sus labios.

Nos escruta con la mirada. Y luego sonríe.

2.

Sesión primera: Somos ocho. Ingresamos al taller de la esposa de Luis Rico. Hay estantes con vasijas de arcilla. A mi lado se sienta Alejandro. Una de las estudiantes le pregunta si es hijo de Marcos. ¿Loayza? Tiene una libreta donde dibuja rostros. La más joven es Sofía. Tiene 16 años y está nerviosa (todos lo estamos y guardamos silencio) y está feliz.

Debajo de nosotros está la librería de la Perra gráfica.

1.

No sé si ingresar al taller.

¿Escribir vale la pena?



Periodista – zion186@hotmail.com



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